sábado, 6 de agosto de 2016

Epílogo.

{Publicación de Paula en Facebook}

“Cuando decidí tener a mi bebé con apenas 17 años todos me trataron de loca, dijeron que iba a arruinarme la vida, qué cómo podía pensar así… Mientras yo en lo único que pensaba era en como toda esa gente podía pensar en matar a un hijo. No me entraba en la cabeza y nos les hice caso… Continué, porque era lo que quería y lo que sentía.

Obvio que me moría de miedo, sobre todo porque estaba sola. El embarazo fue difícil, fue difícil ver como toda la gente que me quería me iba soltando la mano y fue aún más difícil no tener al papá de mi bebé conmigo.

Pero, el tiempo pasó y por fin lo tuve a Bruno en mis brazos… Y ese fue el momento en el que me dí cuenta que todo había valido la pena, y también fue en ese momento cuando me dí cuenta que por fin mi vida tenía un motivo y era él. Mi bebé, mi primer gran amor. Mi amor para siempre, eterno.

A partir de ese día, nunca volví a sentirme sola.

Nunca entendí por qué tantos apodos y tantos gritos por la calle. Nunca entendí por qué tanta discriminación y tantas ganas de hacerme sentir mal…

“Sos una puta.”

“Arruinaste tu vida.”

“¿En qué pensabas?”

“Pobre bebé.”

“Nunca vas a poder ser alguien.”


E infinidades de agravios que no vale la pena repetir. Sí, sé que el papá de mi hijo no es la mejor persona del mundo y que incluso es todo lo contrario… Pero Bruno no tenía la culpa de nada y todos los días de mi vida agradezco tenerlo conmigo. Ese bebé me salvó la vida.

Bruno NUNCA fue un error. NUNCA.

Pero, sí… Todo el proceso fue difícil y siempre hubo alguien que estuvo ahí, dándome la mano para que no caiga. Esa persona que me conoce como nadie y que me ama con locura, como yo lo amo a él. Ese hombre que me amó en silencio durante muchos años y que tuvo la valentía de esperarme y de hacerme notar que lo amaba… Porque sucedía que no me había dado cuenta.

Pedro, mi hombre, mi marido y mi amor. Mi mayor sostén, quién me escucha, me cuida, me aconseja y me llena de amor todos los días. Ese hombre que todos los días me recuerda que soy mujer. Su mujer.

Gracias Pedro, te amo. Para siempre.

Pedro, ese hombre del que tanto hablo y al que tanto amo… Me regaló nuevamente la posibilidad de ser mamá. Mamá de Lautaro, un bebé hermoso que en este momento está creciendo en mis entrañas, recordándome todos los días que sentir más amor es posible… Haciéndome sentir cada día que el amor es infinito, sobre todo cuando se trata de tus hijos.

Ellos, los hombres de mi vida.

Gracias por ser parte de mí, por aceptarme como soy y por haberse bancado tanto conmigo. Son lo más hermoso que tengo. Los amo.”

{Comentario respuesta de Pedro}

“No vale hacer esto público y hacerme llorar así mi amor. Cada palabra que dijiste me robó una lágrima…

Sos una mujer tan hermosa e increíble que nunca podría terminar de explicarte lo mucho que te amo. Me llena de orgullo que vos seas la mujer que tengo a mi lado, que vos seas la mamá de nuestros hijos, porque sabes que Bruno es mi hijo del corazón. Lo sabes y te lo voy a repetir siempre.

Sos la mujer más valiente que conocí y haberte esperado fue la decisión más certera que tomé en mi vida, porque te juro que valió la pena.

Verte a mi lado, siendo mi mujer y con esa pancita hermosa hace que todo, pero todo haya valido la pena.

Te amo mi amor, con locura. Los amo a los tres y son la familia más hermosa del mundo… (Ya sé que soy muy meloso, pero es lo que te tocó.)

Te prometo que llego a casa y los lleno de besos.”







-



Y por aquí les dejo el final, espero que les haya gustado y que si leyeron la novela, por favor me dejen algún comentario, acá o en mi twitter (@fanfictionpyp)


Gracias a cada uno que leyó esta historia... ♥

Por el momento pueden seguir encontrándome, cada tanto, por aquí http://minifanficspyp.blogspot.com.ar/

viernes, 5 de agosto de 2016

Capítulo 40.

- Amor… -Susurró en mi oído.- Me voy al laburo.
- Qué tengas un buen día.
- Ustedes también. –Sonreí y besó mi panza, yo acaricié su pelo y luego besó mi frente.- Cualquier cosa, llamame.
- No te preocupes, vamos a estar bien. –Lo besé.- Anda que se te va a hacer tarde.
- ¿Y vos?
- Ahora voy. –Reí.- Tengo que llevarlo a Bruno, asique no me queda otra.
- Me parece que está despierto.
- Ahora voy entonces. –Dije y me senté en la cama.-
- ¿Te sentís mejor?
- Sí, bastante.
- Bueno, mejor. –Me besó.- Nos vemos a la tarde.
- Dale amor. –Nos dimos un beso y se fue.-

Yo me cambié y luego fui al cuarto de Bruno, quien estaba sentado en su cama jugando con sus muñecos. Reí, era demasiado temprano.

- ¡Buen día hijo! –Dije entrando a su cuarto.-
- Hola mami. –Me respondió.-
- ¿Te despertaste hace mucho? –Pregunté buscando el uniforme de su nuevo jardín.-
- Un ratito. –Rio.-
- ¿Te cambias o te ayudo?
- Ayudame.

Reí, sabía que algo percibía porque estaba demasiado mimoso. Lo ayudé a cambiarse y desayunamos juntos. Luego, lo llevé al jardín.

Volví a mi casa sintiéndome bastante mal, asique me acosté en la cama. Levanté mi remera y toqué mi panza, la cual de a poquito iba creciendo. Me saqué una foto y se la mandé a Pepe.

“Creo que no me muevo de acá.”

“Quiero ir a llenarlos de besos.”

“Sos tan lindo.”

“¿Qué pasa?”

“Me da vueltas todo y tengo nauseas.”

“Si necesitas que lo vaya a buscar a Bruno, avisame.”

“Dale, no te preocupes.”

“Quedate en la cama y hace fiaca.”

“Era lo que pensaba hacer, jajajaja”

“Jajajajajaja, los amo.”

“Nosotros a vos mi amor.”


Sonreí y dejé mi celular a un lado. Si bien sabía y sentía que Pedro adoraba a Bruno, verlo tan papá con nuestro bebé me mataba de amor… Se le caía la baba.

Dormí toda la mañana y cuando fue la hora de ir a buscar a Bruno por suerte me sentía mucho mejor.

Esa tarde, Bruno estaba jugando en su pieza y yo tejiendo en la mía…

- Buenas tardes. –Dijo Pepe entrando.-
-Sonreí.- Hola mi amor.
-Se acercó y me dio un beso.- ¿Cómo te sentís? ¿Mejor?
- Bastante. –Dije y dejé el tejido a un lado.-
- ¿Comiste?
- Me tomé un té.
- Mmm… Tenes que comer.
-Reí.- Ya sé, pero tenía muchas nauseas.
- ¿Y no queres que prepare algo ahora?
- Sí, pero si después de lo contamos a Bruno. ¡Por favor!
- Obvio mi amor, yo también me muero por contárselo.
-Sonreí.- ¿Traes algo rico?
- ¿Tenes hambre?
-Reí.- Ahora sí.
- Ahora veo que puedo preparar. –Me besó y se fue.-

Merendamos juntos y luego lo llamamos a Bruno, quien vino hasta nuestro cuarto.

- ¿Qué pasa? –Preguntó.-
- Veni mi amor. –Dije dándole su mano y se sentó sobre mis piernas.- Tenemos que contarte algo.
- ¿Qué cosa ma?
-Reí.- Algo muy, muy importante. Y muy lindo también.

Pedro estaba a mi lado.

- Dale mamá. ¡Decime!
-Reí.- Bueno che, banca un poquito ansioso. –Besé su frente.- Pasa que… -Sonreí y tomé sus manitos.- Mamá está embarazada… -Dije emocionada.- Vas a tener un hermanito o una hermanita.
- Ah… -Dijo sin reacción y temía que eso ocurriera.-
- ¿No te pone contento mi amor? –Le pregunté.-
- Sí… Pero ese bebé va a tener a sus papás y yo no.
-Suspiré.- Este bebé va a tener exactamente la misma familia que vos. –Le dije.- ¿No queres tener un hermanito para jugar? –Pregunté un poco triste y culpable.-
- Sí, eso sí… -Dijo.- Pero no quiero que lo quieran más a él.
-Sonreí.- No mi amor, yo los amo a los dos por igual. –Besé su frente y lo abracé.- Dale, quiero que estés contento. –Lo abracé más fuerte.- Mamá siempre va a estar para vos.
- Y yo también hermoso. –Dijo Pedro y posó su mano en la espalda.- Me encanta que sientas que soy como tu papá, porque yo te siento como mi hijo. –Besó su hombro.- Y me encanta saber que voy a tener dos hijos hermosos para toda la vida. –Bruno sonrió.-
- Te amamos a vos y amamos al bebé que va a venir.

Pedro se unió al abrazo y lo llenamos de besos a Bruno.

- ¿Y cuándo va a nacer? –Preguntó separándose un poco de mí.-
- Falta bastante…
- ¿Cuánto?
- Casi seis meses.
- ¿Y cuándo va a ser eso? –Rio.-
- En septiembre, cuando empieza a la primavera.
- ¡Wow! Un montón.
-Reí.- ¿Pero estás contento?
-Sonrió.- Sí mami, si me prometen que siempre vamos a estar todos juntos… Sí.
- Siempre vamos a estar juntitos. –Volví a abrazarlo y besé reiteradas veces su mejilla.- Este bebé va a tener al mejor hermano del mundo. –Bruno sonrió y se separó un poco de mí.- Dame las manos…

Bruno me dio sus manos y las tomé con una de mis manos, con la otra levanté mi remera. Llevé sus manitos a mi panza y él sonrió.

- ¿Es muy chiquitito? –Preguntó.-
- Sí, muy. –Él sonrió y besó mi panza. Me morí de amor.-

Él se acostó en mi panza y yo lo miré a Pedro sonriendo y con los ojos llenos de lágrimas. Él se acostó a nuestro lado y besó mi cuello.

Bruno se quedó dormido mientras yo jugaba con su pelo.

- Te juro que por un momento me sentí muy culpable. –Suspiré.-
-Me besó.- No sientas eso…
- Perdón, pero no lo puedo evitar. –Hice una pausa.- Siempre me va a dar culpa que mi hijo no tenga a su papá.
- ¿Estoy pintado yo?
-Reí.- No tarado, no es eso. –Tomé su mano y la besé.- Yo sé que ustedes se aman, pero… No sos su papá y él lo sabe.
- Sí, lo sé. –Suspiró.-
- Es eso… No quiero que sienta la diferencia.
- Te prometo que no la va a sentir.
-Sonreí y apoyé mi cabeza en su hombro.- Gracias por siempre cuidarme y estar pendiente de mí… De mí, de Bruno y ahora de nuestro bebé.
-Besó mi frente.- Siempre mi amor. Siempre.
- Te amo locamente.
-Rio y me besó.- Y yo te amo a vos, con locura. –Nos besamos y sonreímos.-

Después de un rato…

- Mami… -Dijo aún acostado.-
- ¿Qué mi amor?
- Te amo… -Dijo y besó mi mejilla.- Y me pone feliz que tengas un hermanito mío en tu panza.
-Sonreí y lo abracé fuerte.- Te amo hijo, para toda la vida. –Besé su mejilla.-
- No estés triste eh.
- Yo no estoy triste.
- Cuando me lo dijiste estabas por llorar.
-Me separé un poco de él.- Tenía miedo de que no te guste la idea de tener un hermanito.
- Sí que me gusta. –Sonrió y sonreí.-
- ¿Seguro, no?
- Sí, seguro. –Y volvió a abrazarme.- Puedo compartirte.
-Reí.- Sos tan hermoso Bruno.
- Vos sos hermosa mami.

Sonreí muerta de amor y lo tiré en la cama, para llenarlo de besos.

- Veo que me dejaron afuera… -Dijo Pedro en la puerta de la habitación y reímos.-
- ¡No Pepe! ¡Vení! –Le dijo Bruno.-
-Sonrió y se abalanzó sobre nosotros, llenándonos de besos.- Son la familia más hermosa. –Nos dijo y besó la mejilla de Bruno.-
- Te amo papá. –Dijo Bruno y nosotros nos miramos sonriendo, noté lágrimas en sus ojos.-
- Yo también te amo hijito hermoso.

Nos abrazamos fuerte y nos acostamos todos juntos, llenándonos de mimos.






-


He aquí el último capítulo, espero que les guste ♥♥ Mañana subo el epílogo ☺



jueves, 4 de agosto de 2016

Capítulo 39.

Esa tarde, yo debía ir a hacerme unos estudios de rutina al médico y Pedro había podido arreglar en el trabajo para volver temprano y quedarse con Bruno.

Volví a casa, después de varias horas y cuando abrí la puerta, Bruno corrió hacia mí y me abrazó por la cintura, que era hasta donde llegaba. Sonreí y besé su cabeza, también lo abracé.

- Hola mi vida. –Le dije.-
- Hola mami. –Me abrazó más fuerte.-
- ¿Cómo estás? ¿Pasa algo?
- Te extrañaba.
-Sonreí y lo abracé más fuerte.- Yo también te extrañé mi amor… ¿Merendaste?
- No, te estábamos esperando a vos.
- ¿Pepe a dónde está?
- En tu cama, estábamos jugando con los autitos.
- ¿Qué te parece si preparamos la merienda juntos y vamos con él?
- Sí, dale. –Dijo y se separó de mí.-

Yo dejé mi cartera a un lado y preparé la merienda con Bruno.

Él iba caminando delante de mí y yo con la bandeja por detrás. Dejé la bandeja sobre la cama y me acerqué a darle un beso a Pepe.

- Hola amor. –Le dije.-
- Hola hermosa. –Me dio un beso.- ¿Cómo te fue?
- Bien. –Me encogí de hombros.-
- ¿Pasó algo?
- No, es solo que no me dieron ningún resultado…
- ¿Pero te dijeron algo? –Me susurró.-
- No mi amor, no te preocupes. –Lo besé.-
- ¿Segura?
- Sí tonto.
- Bueno che… Me preocupo...
-Sonreí y lo besé.- Sos tan lindo y te amo tanto… -Dije sin dejar de besarlo.-
- Te amo bonita.
- ¡Hey! ¿Vamos a merendar? –Gritó Bruno y reímos.-
- Bueno che… -Dije apoyando mi cabeza en el pecho de Pepe.- Come si queres hijo…
- ¿Te duele la cabeza, no? –Me preguntó Pepe.-
- Ufff… Me conoces una banda. –Reí.- Pasarme el día ahí me dejó así, me duele desde la cintura hasta la cabeza.

Sentí que Pedro comenzó a masajear mi espalda y cerré mis ojos.

- ¿Te duele algo ma?
-Sonreí.- Un poco la espalda, pero no es nada mi amor. –Tomé su manito y la besé.- ¿Está rica la chocolatada?
-Sonrió.- Sí ma.

-

Después de un rato, ya habíamos merendado y a Pau se le cerraban los ojos. Bruno se había quedado dormido al lado de su mamá.

Paula se acostó en la cama y cerró sus ojos… Acaricié su mejilla y ella suspiró.

- ¿Te acostas con nosotros Pepe?
-Sonreí.- Sí, dale… -Me acosté y le di un beso.- ¿Queres dormir un ratito?
- Sí, no doy más.
- Dormimos los dos entonces. –Sonreímos y nos besamos.-

Me desperté, luego de un par de horas y los dejé a ambos durmiendo en el cuarto para ir a preparar la cena. Volví al cuarto con sándwiches de milanesa y gaseosas. Dejé la comida en la cómoda y me acerqué a Pau, la desperté depositando suaves besos en su cuello.

- Arriba mi amor que traje la comida… -Susurré y ella sonrió.-
- ¿Qué hora es?
- Nueve y media.
-Abrió sus ojos.- Dormí mucho. –Rio.-
- ¿Queres seguir durmiendo?
- No, tengo hambre.

Le di la mano y la ayudé a sentarse en la cama…

- ¿Te sentís mejor?
- Sí, bastante. –Me dio un beso.- ¿Y este? –Preguntó corriéndole el pelo de la cara a Bruno.- No se despierta ni que haya un tornado. –Reímos.- Hijo… -Besó su mejilla.- Arriba que está la comida.
- Mmm… -Se dio vuelta y nos miró súper dormido. Pau y yo reímos.-
- Hice sándwiches de milanesa. ¿No queres? –Le pregunté.-
-Refregó sus ojitos.- Sí.
- Entonces sentate Bruno. –Le dijo Pau y Bruno se sentó en sus piernas.- ¿Acá? –Rio.-
- Sí, acá mami. –Pau sonrió y besó su frente.-

Cenamos los tres juntos y luego Bruno volvió a jugar con los autitos… Las piernas de su mamá eran la pista.

- Despacito mi amor… -Le dijo Pau y Bruno rio.-
- Perdón ma, pero es divertido. –Pau rio y yo apoyé mi cabeza en su hombro. Suspiramos a la vez y unimos nuestras manos.-
- ¿Seguro te sentís bien amor?
-Rio.- Sí tonto.
- Estás re chinita.
- No terminé de despertarme todavía.
- ¿No queres seguir durmiendo?
- ¿A vos te parece que este muchachito piensa dormir?
-Reí.- No, pero me puedo quedar con él.
- No, de verdad… Estoy bien acá y con ustedes. -Besé su mejilla y nos unimos al juego de Bruno.-

-

Más tarde…

- Ya es hora de ir a dormir. –Le dije a Bruno.-
- No mami, un ratito más.
- No, dale…
- ¡Ufa!
-Reí.- Si queres… Podemos ir a la cama y te leo un cuento.
- ¡Sí! –Dijo sonriente.-
- Anda a lavarte los dientes.

Bruno fue a lavarse los dientes y lo esperé en su cuarto, lo ayudé a cambiarse y se acostó en su cama. Le leí un cuento y él seguía súper despierto.

- Trata de dormir… -Acaricié su pelo.- Dale…
- Quedate conmigo.
-Suspiré.- Yo me quedo con vos mi amor. –Besé su frente.-
- Te amo mamá.
-Sonreí.- Yo también te amo hijo.

Después de un rato largo, se quedó dormido y yo volví mi cuarto. No dije nada y me acosté a su lado.

- Estás destruida… -Me dijo riendo.-
- Gracias por tanto amor eh.
- Ay, ay. –Me besó.- Estás muy sensible.
-Reí.- Me siento mal Pepe.
- Ya sé, se te ve en la carita. –Volvió a besarme y tocó mi panza. Yo puse mi mano sobre la suya.- ¿Segura que está todo bien, no?
- Sí mi amor, tranquilo. –Lo besé.- Está todo perfecto. –Sonreímos y nos besamos.- Me hicieron varios estudios, pero solo por control.
- Sí, ya sé. ¡Pero me preocupo!
- Me mata de amor como nos cuidas. –Me besó y yo le sonreí.- Me estoy muriendo de sueño.
- Quiero preguntarte algo antes…
- ¿Qué?
- ¿No te hicieron ecografía, no?
- No ansioso, si me hicieron la de los tres meses la semana pasada.
- Es que quiero volver a verlo. –Besó mi panza y yo sonreí.-
- Te juro que me derretís de amor.
-Sonrió y me miró.- ¿Estoy muy molesto?
- No mi amor… Todo lo contrario. –Acaricié su mejilla.- Me emociona que estés así, será que con Bruno no me pasó lo mismo. –Me encogí de hombros.-
-Me besó.- Deja de pensar en eso mi amor… Ya está, Máximo está en cana y nunca va a volver a joder. –Suspiré.- Disfruta de lo que está pasando.
-Asentí.- Perdón, es que estoy muy sensible y remuevo todo lo que pasó.
- Lo único importante de todo eso que pasó es Bruno… Y lo tenes con vos.
-Sonreí.- Lo sé.
- A ver… Veni.

Se acostó a mi lado e hizo que me acostara, apoyando mi torso en el suyo. Me abrazó por la cintura y besó sentidamente mi frente.

- No quiero que pienses que no estoy feliz. –Dije con un poco de culpa.-
- No pienso eso tonta.
- ¿Seguro?
- Se te ve en los ojitos la felicidad que tenes.

-Sonreí.- Me hace muy feliz poder darte un hijo.
- Y a mí me hace muy feliz que seas la mamá de mi hijo.

Sonreímos y me levanté un poco, para poder besarlo.

- Te juro que creía que no iba a poder amarlo tanto como a Bruno… -Reí.- Sé que es una boludes, pero te juro que me pone la piel de gallina pensar en cuánto los amo. –Sonreí.- Y en cuánto te amo a vos.
-Corrió el pelo de mi cara y me sonrió.- Sos tan hermosa… -Me besó.- Los amo, a los tres. –Sonreí.- Te juro que siento a Bruno mi hijo.
- Me hace muy feliz que eso pase.
- Siempre vamos a estar los 4 juntos, te lo prometo.
- Te amamos.
- Y yo los amo a ustedes. –Sonreímos y nos besamos.- Dale, acostate que no das más. –Me acomodé otra vez sobre su pecho.- Te prometo que la próxima te acompaño.
-Sonreí.- No veo la hora de contárselo a Bruno, ya me incomoda un poco esconderlo.
- Cuando vos quieras… Se lo contamos.
-Sonreí.- Va a ser pronto, lo sé. –Besé su pecho.- Qué descanses mi amor.
- Ustedes también.

Y me quedé dormida mientras Pedro jugaba con mi pelo.






-


¡Mañana el último capítulo!

miércoles, 3 de agosto de 2016

Capítulo 38.

- No puedo estar tan feliz… -Dije acariciando su brazo y ella sonrió.- No es que un papel cambie las cosas, porque nos amamos igual… Pero, fue un detalle para sellar lo que nos pasa que me hace muy feliz mi amor.
-Tomó mi mano y la besó.- Sos tan tierno…
-Me acerqué a ella y le di un beso.- Y vos tan linda. –Reímos y nos besamos.-

Y en ese momento, lo escuchamos a Bruno levantarse. Nos vestimos rápidamente riendo e ingresó al cuarto, ya que Pedro fue a abrirle la puerta.

- Tengo hambre… -Dijo entrando a la pieza.-
-Reí.- Primero vamos a cambiarnos, esa camisa estaba planchada. –Le dije riendo.-
- Tengo un plan. –Dijo Pepe.-
- ¿Cuál? –Le pregunté.-
- Pedimos helado y comemos acá… ¿Quieren?
- ¡Sí! –Gritó Bruno y reímos.-
- Voy a pedir… Si vos te cambias. –Le dijo a Bruno.-
- Bueno Pepe…

Yo reí y me fui con Bruno a su pieza. Quité su camisa y la dejé a un lado… Busqué su pijama y lo ayudé a cambiarse.

- Me encanta que sonrías mamá. –Me dijo de la nada y yo me tiré sobre él, para llenarlo de besos.-
- Y a mí me encanta que sonrías vos mi amor.
- Te amo mami.
-Sonreí y besé su mejilla.- Te amo hijo, más de lo que te imaginas. –Y lo abracé con fuerza.-
- Pero me estás apretando.
-Reí y me separé un poco de él.- Perdón. –Besé su nariz y él rio.-

Lo ayudé a cambiarse y volvimos a mi cuarto… Yo me senté en la cama, con mi espalda apoyada en el respaldo y mis piernas estiradas. Bruno se acostó a lo ancho de la cama y apoyó su cabeza en mis piernas.

- ¿Estás muy cansado hijo? –Pregunté corriendo el pelo de su cara.-
- Sí…
- Ahora comemos el helado y dormís. ¿Queres? –Asintió y en ese momento, entró Pedro al cuarto con el helado.- ¿Cómo lo tuviste tan rápido? –Le pregunté riendo.-
- ¿Me fui y no se dieron cuenta?
- ¿Pero no ibas a pedir? –Le pregunté extrañada.-
- O sea… Que yo me voy y ni cuenta se dan. –Dijo haciéndose el enojado y Bruno se sentó en la cama.- Quedamos así eh.

Con Bruno nos miramos cómplices y fuimos hacia él, le quité el helado y las cucharas de sus manos y lo dejé en la cómoda… Entre los dos, lo empujamos hasta la cama y lo llenamos de besos y cosquillas.

- No te enojes Pepe. –Le dijo Bruno.- Nos encanta que nos cuides y nos quieras. ¿O no mami?
-Sonreí.- No seríamos nada sin vos mi amor. –Dije y apoyé la cabeza en el pecho de quien ahora era mi marido.-
-Pepe sonrió y nos abrazó con fuerza.- Los amo…
- Y nosotros a vos Pepe. –Le dije y besé su hombro.-

Luego de comer el helado, Bruno se quedó dormido y lo llevé a su cama. Volví al cuarto y Pedro estaba en la cama, con su celular.

Me acosté a su lado y él apagó su celular, acarició mi frente y yo sonreí.

- Tenes una carita mi amor…
-Reí.- Fue un día con muchas emociones y estoy cansada.
- Entonces dormí.
- Pero vos vení conmigo.
-Rio y se acostó frente a mí. Acarició mi mejilla.- Nunca me voy a olvidar de este día. –Susurró.-
- Yo tampoco mi amor. –Lo besé y quedamos muy cerca, mirándonos.-
- Te juro que no puedo dejar de pensar en todo lo que te esperé…
- Basta porque me vas a hacer sentir culpable.
-Rio.- ¿Culpable de qué? ¿De hacerte amar tanto?
-Sonreí y lo besé.- Me siento muy afortunada de tenerte al lado. –Le confesé.- De verdad… Y te juro que es algo que pienso y agradezco todos los días. –Lo besé.- Me pasaba que yo nunca lograba encontrarle un propósito a mi vida, siempre como que me faltaba algo. –Hice una pausa.- El día que nació Bruno encontré mi primer motivo para estar en el mundo… Y el segundo lo encontré cuando descubrí que te amaba. –Lo besé.- Gracias mi amor.
- Me mata lo que me decís.
-Sonreí.- Es la verdad…
-Hizo que quede sobre su cuerpo y me aferró a él abrazándome por la cintura.- Te amo con locura.
-Sonreí y lo besé.- Te amo mi amor, te amo. –Nos besamos y nos abrazamos.-

Yo seguía sobre él y mi cara estaba escondida en su hombro.

- ¿Te estás quedando dormida?
-Reí.- Puede ser… ¿Queres que me corra?
- No, ni se te ocurra. –Me abrazó más fuerte.- Me encanta sentirte tan cerquita.
-Sonreí.- ¿Seguro?
- Segurísimo… Dormí si queres.
- Qué descanses mi amor. –Besé su cuello.-
- Usted también señora esposa. –Reí y él besó mi mejilla.- Hasta mañana hermosa.
- Hasta mañana.

Y quedarme dormida sintiéndolo tan cerca, me relajaba por completo.

Al día siguiente, desperté porque Bruno estaba a mi lado. Era verano y estaba de vacaciones.

- ¿Qué pasa hijo? –Le pregunté.-
- Que me desperté.
-Reí.- ¿Y no tenes sueño?
- Sí… Pero no me puedo dormir.
- ¿Y no queres dormir un rato más con mamá?
- Sí…
- Entonces vení…

Bruno se acostó a mi lado y yo acaricié su mejilla.

- ¿Estás bien Bruno? –Se encogió de hombros.- ¿Pasa algo?
- Mmm…
-Me senté en la cama, tratando de no desplomarme del sueño que tenía y besé su frente.- Podes confiar en mamá… ¿Sabes? –Asintió.- ¿Entonces me contas qué pasa?
- Soñé que papá me llevaba otra vez.

Suspiré, creí que ya lo había “superado”… Pero, de vez en cuando, aparecían este tipo de situaciones que me partían al medio.

Hice que se sentará en mis piernas y lo abracé contra mi pecho.

- Eso no va a volver a pasar… -Besé su cabeza.- Siempre vamos a estar así de juntos.
- Pero fue feo…
- Pero fue un sueño mi amor.

Y sentí que comenzó a llorar. Lo abracé más fuerte.

- No llores hijo… Mamá siempre va a cuidarte, te lo juro.
- Quiero dormir, pero con vos.
- Entonces vení.

Nos acomodamos en la cama, enfrentados y busqué la sábana para taparnos, ya que estaba prendido el aire acondicionado.

- Descansa hijo… -Susurré y acaricié su pelo hasta que se quedó dormido.-

“Bruno volvió a soñarlo…”

“No te preocupes, el psicólogo dijo que era normal.”

“Sí, ya sé… Pero no puedo evitar preocuparme.”

“¿Él ahora está bien?”

“Sí, se quedó dormido…”

“Quedate con él, nada va a darle más seguridad que eso.”

“Ay, gracias…”

“¿Por qué?”

“Porque siempre sabes como tranquilizarme.”

“A eso me dedico… Jajajaja”

“Amo que me ames así y amo amarte.”

“Con todo lo que me estás diciendo desde ayer, creo que me voy a morir de amor.”

“Son los efectos del casamiento…”

“¿O sea que se acaba?”

“¿Mi amor por vos? ¡Nunca!”

“Te quiero llenar de besos y faltan mil horas para volver a casa… No vale.”

“Guardalos bien, así me los das cuando llegas.”

“¡Linda! Te lo prometo.”

“Te amo Pepe…”

“Y yo te amo a vos Chinita.”


Reí, siempre que me decía así me reía.


martes, 2 de agosto de 2016

Capítulo 37.

Tanto desearlo… Tantos años amándola en silencio, deseando que sea mi mujer para siempre… Y el día había llegado.

Toqué la puerta de nuestra habitación, en donde se estaba cambiando y esperé a que me abra.

Sonreí al verla y la miré de arriba abajo.

- Estás hermosa… -Dije haciéndola dar una vuelta y le di un beso.-
- Vos también estás muy lindo eh. –Dijo acomodando el cuello de mi camisa.- Y me mata ver como te brillan los ojitos.
-Sonreí.- Si supieras la cantidad de noches que soñé con esto mi amor.
-Sonrió.- ¿Valió o no la pena esperar tanto?
- Fue la espera más certera que hice en toda mi vida. –Dije tomándola de la cintura y la besé.-
- Te amo mi amor… -Me besó.- Gracias por esperarme, te juro que a veces me da bronca no haberme dado cuenta antes de que eras el hombre para mí.
-Reí.- Eso ya pasó… -La besé.- Pensa que sino, no tendrías a Bruno.
- Mmm… Eso es verdad.
- Y yo también te amo mi amor. –Nos besamos y nos abrazamos.-

Nos quedamos abrazados durante varios minutos, sin decirnos nada… Pero diciéndonos todos. Nos separamos lentamente y nos sonreímos, mirándonos a los ojos y luego, uniéndonos en un beso.

- No quiero desarmarte el peinado. –Dije riendo.-
- Yo sí quiero que me lo desarmes… -Rozó sus labios con los míos.- Pero después. –Reímos y nos besamos.- ¿Bruno?
- Está en su cuarto.
- ¿Lo cambiaste?
- Sí Pau, te dije que no te preocuparas…
- Entonces… Podríamos ir saliendo, porque se va a hacer tarde.
- Tenes razón. –Nos dimos un último beso y fuimos hasta el cuarto de Bruno.-

Cuando Bruno vio a su mamá, sonrió y se acercó a ella.

- Sos una princesa mami.
-Pau sonrió y se agachó a su altura.- Y vos todo un principito. –Besó su mejilla.-
- Me encanta que se casen. –Dijo sonriendo y nosotros lo abrazamos entre las dos.-

Salimos juntos y fuimos en el auto, hasta el registro civil. Allí nos esperaban nuestros papás y Agos, quien claramente iba a ser nuestra testigo.

La ceremonia fue hermosa… Nunca solté la mano de Paula y no podía evitar tener los ojos llenos de lágrimas, era lo que siempre había soñado.

Luego de firmar… La tomé por la cintura y la besé, tratando de transmitirle en aquel beso la felicidad infinita que me desbordaba en aquel momento. Sus brazos rodearon mi cuello y terminamos abrazados.

- Sos la mujer de mi vida. –Dije a su oído.- Te amo mi amor.
-La sentí sonreí.- Y vos sos el hombre de la mía… Gracias por haberme esperado, nunca me hubiese podido perdonar el no amarte como lo hago.

Nos abrazamos más fuerte y ambos llorábamos. Nos separamos tan solo un poco y nos besamos, cuando sentimos los aplausos de quienes nos estaban acompañando.

Bruno corrió a Paula y la abrazó por la cintura, reímos y ella lo alzó.

- ¿Ahora si podes ser mi papá Pepe?

Nosotros reímos y yo me lo quería morfar a besos.

- Voy a serlo… Siempre que quieras. –Besé su frente y nos abrazamos con fuerza los tres.-

-

No podía creerlo… Pensaba en todo lo que había sucedido y claramente, hace un par de años, nunca hubiese podido imaginar esta situación.

Pedro: mi mejor amigo durante toda mi adolescencia… ¡Y el amor de mi vida!

Reía al pensarlo.

Agos me abrazó por la espalda y me dijo al oído.

- ¡Mira que lo hiciste sufrir eh! –Dijo riendo.- Se merecen esto amiga.
-Reí.- No seas forra.
- Te jodo tonta.
- Lo sé. –Suspiré.- Gracias por estar siempre hermosa.
- Toda la vida voy a estar con ustedes, son mis hermanos.

Me di vuelta y nos abrazamos fuerte.

- Mami…
- ¿Qué mi amor?
- Veni que te quiero dar un abrazo.

Yo sonreí, muerta de amor y me agaché a su altura, para abrazarlo y pararme con él en brazos.

- Te amo hijo. –Dije en su oído.- Gracias por elegirme para ser tu mamá.
- ¿Yo te elegí? –Preguntó extrañado y separándose un poco de mí.-
-Reí.- Eso dicen… Que los hijos eligen a sus mamás… ¿Te arrepentís?
-Rio.- ¡No mamá! ¡Si sos la mejor del mundo!
-Besé su frente y lo abracé.- Y vos sos el mejor hijo que podría haberme tocado…

Yo tenía mis ojos cerrados y en ese momento, Pedro nos abrazó, sorprendiéndonos y reímos.

-

Más tarde, habíamos ido a almorzar a un restaurant todos juntos… Bruno se había quedado dormido en los brazos de su mamá, quien hablaba con su madre.

Agos y yo estábamos en la otra punta de la mesa.

- ¡Esa sonrisa Pepito! –Dijo despeinándome y yo reí.-
- Me la hizo difícil eh. –Reímos.-
- Pero tienen su final feliz.
- No quiero que sea el final, quiero que sea el comienzo…
-Sonrió.- Sos un tierno nene.
- No sé si Pau te contó, pero estamos pensando en tener un bebé.
- ¡Ay, me muero de amor! –Y me abrazó.- Me pone muy feliz verlos así, de verdad Pepe.
- Gracias Agos, sabes lo importante que sos para nosotros.
- Y ustedes para mí. Los tres.

-

Bruno se despertó y fregó sus ojitos.

- ¿En dónde estamos?
-Reí.- En el restaurant… Ya volvemos a casa.
 - Tengo sueño.
- Seguí durmiendo entonces.
- ¿Puedo?
- Obvio mi amor…

Él apoyó su cabeza en mi pecho y cerró sus ojitos. Besé su frente y suspiré, apoyando mi mentón en su cabeza.

Mis viejos, los viejos de Pepe y Agos, se fueron… Pero nosotros nos quedamos un rato más, casi en silencio.

Había pasado tantas cosas con Bruno, para estar así… Que no me arrepentía de ninguna, como tampoco me arrepentía de haber permitido que Pedro entre así en nuestra vida. Él era nuestro sostén, nuestro amor, quien nos protegía y nos amaba con locura.

Por suerte y gracias al cielo, Máximo estaba condenado y eso me tranquilizaba demasiado… Saber que nada iba a separarme de Pedro ni de mi hijo, me hacia estar en paz.

Dejé caer una lágrima y Pepe me miró.

- ¿Qué pasa? –Me preguntó.-
-Sonreí.- Nada, pensaba en todo lo que pasó desde que supe que Bruno estaba en mi panza hasta ahora… Y en como vos, siempre estuviste presente. –Tomé su mano y la besé.-
- Siempre voy a estar para ustedes mi amor.
- Veni… Dame un beso. –Dije porque Bruno me impedía moverme demasiado.-

Pepe sonrió y se acercó a darme un beso.

- Siempre juntos… Te lo prometo. –Me dijo y yo sonreí. Nos besamos.- ¿Vamos a casa?
- Sí, dale.

Pedro pidió la cuenta y luego de que pagáramos…

- ¿Lo llevo al peque al auto?
- Mmm… Dale, porque ya está pesadito. –Dije riendo.-

Pedro alzó a Bruno y fuimos hasta el auto, me senté en la parte trasera con mi hijo y Pedro iba manejando.

-

Llegamos a casa y dejamos a Bruno en su cama, ya que seguía durmiendo. Abracé a Paula por la espalda, mientras salíamos de la habitación del pequeño y besé su cuello.

- ¿Cómo era eso de que querías que te desarme el peinado? –Pregunté besando su cuello.-
-Rio.- Ah, no sé… Interpretalo como quieras.
- ¿Cómo yo quiera? –Pregunté haciendo que caminemos hacia nuestro cuarto.-
- Sí amor…

lunes, 1 de agosto de 2016

Capítulo 36.

Al día siguiente me desperté y revisé el celular. Era cerca de las diez de la mañana y luego de ir al baño, fui hasta el cuarto de Bruno. Aún no me gustaba que se despierte y esté solo, seguía asustado y ya no sabía qué hacer para calmarlo.

Caminé hasta arrodillarme al costado de su cama y acaricié su pelo. Tomé su mano y me quedé allí, durante algunos minutos. Mi celular vibró.

“Al fin te despertaste mi amor.”

“Jajajaja… Banca stalker.”

“Estaba esperando a encontrarte por acá. ¿Cómo están?”

“Bien, Bruno sigue durmiendo y yo estoy con él. ¿Vos?”

“Ese nene no puede tener una mejor mamá.”

“A veces creo que soy muy pesada.”

“No, todo lo contrario.”

“Eso espero… Jajaja”

“Deja de pegarte un poco amor.”

“Me cuesta con lo que pasó.”

“Lo sé… Pero aprovecha y disfruta el día con él. Es lo mejor que podes hacer.”

“Tenes razón… Gracias.”

“Nada que agradecer, me voy a seguir trabajando.”

“Dale, nos vemos más tarde mi amor.”


Dejé el celular y Bruno se movió, abrió sus ojos.

- Buen día mi amor… -Le dije y besé su frente.- ¿Cómo estás? ¿Cómo dormiste?
-Se encogió de hombros.- Bien.
- ¿Bien?
- Sí.
- Bueno… Mejor entonces. –Volví a besar su frente.- ¿Queres una chocolatada? –Asintió.- ¿Me acompañas? –Volvió a asentir.- Entonces te busco un abrigo. A ver… -Busqué un buzo en su placard y lo ayudé para que se lo ponga, también se puso sus pantuflas y fuimos de la mano hasta la cocina.-

Le preparé la chocolatada y fuimos juntos hasta el living, en donde él desayunó. Cuando dejó a un lado su vaso, yo lo tomé de sus pies y lo arrastré hasta que quedó acostado delante de mí.

Mis manos comenzaron a subir, haciéndole pequeñas cosquillas, hasta llegar a su cuello e intensificarlas. Él reía y quería correrme.

- No, no señorito… -Dije haciéndole más cosquillas.- Me gusta mucho que te rías. –Y frené.- ¿A vos no te gusta reírte?
-Sonrió.- Sí.
- O sino… -Dije acercándome a él aún más.- Puedo llenarte de besos… -Y besé toda su cara mientras él reía.- Sos tan lindo hijo.
- Vos sos linda mamá.
-Sonreí y besé su nariz.- Te amo. ¿Sabes? –Dije tomando sus manos.-
- Te amo mamá.

Sonreí y me tiré sobre él, abrazándolo.

- Te quiero abrazar todo el día. –Le dije en su oído.-
- Pero me apretas mamá.
-Reí.- Perdón, perdón.

Me senté, sin dejar de abrazarlo y lo senté sobre mis piernas.

- Todavía no termino de dejar de extrañarte. –Le dije abrazándolo fuerte.-

Bruno no dijo nada y se quedó conmigo.

- ¿Queres ir a bañarte? –Le pregunté y él asintió.-

Más tarde… Preparamos el almuerzo y comimos juntos.

- ¿Vamos a la plaza? ¿Queres?
- ¡Sí! –Me dijo sonriente.-
- Entonces anda a buscar las zapatillas.

Bruno se calzó con mi ayuda y nos abrigamos, para salir.

Y eso era lo que necesitaba… Pasar el día jugando y riendo con mi hijo, sin que nada más me importe.

-

Ese día salí del trabajo decidido a hacerlo, de una vez por todas.

Cuando llegué, Bruno corrió hacia mí y yo sonreí para tomarlo en brazos.

- Hola hermoso. ¿Cómo estás?
- Bien. –Se separó de mí y sonrió.- Fuimos con mamá a la plaza y jugué un montón.
-Sonreí.- ¿En serio?
- Sí. –Volvió a sonreír.- ¿Me bajas que quiero ir al baño?
-Reí.- Obvio…

Yo lo bajé y salí corriendo al baño, en ese momento, Pau me abrazó por la espalda y besó mi nuca.

- Hola mi amor.
-Tomé sus manos y las besé.- Hola amor.

Pau se dio vuelta y quedamos frente a frente. Nos dimos un beso.

- ¿Te animaste a salir?
-Sonrió.- Sí y está feliz. –Suspiró.- ¿Está mal?
- ¡No amor! Está perfecto.
-Sonrió y me besó.- Me cuesta un poco sacarme el miedo de encima…
- Pero ya está, ya pasó… -Asintió y me abrazó.-

Bruno corrió hacia nosotros y nos miró.

- ¿Qué pasa hijo? –Le preguntó Pau.-
- ¡Quiero que juguemos los tres!

- ¿Y a qué queres jugar? –Le pregunté.-

Él nos tomó de la mano y nos llevó a su cuarto. Jugamos con él hasta que Pau se fue a preparar la cena y comimos los tres juntos.

Cuando Bruno se quedó dormido… Yo busqué a Paula. Estaba en el cuarto, mirando por la ventana y la abracé con fuerza por la espalda.

-Besé su mejilla.- Necesito hablar con vos… -Le dije.-
- ¿Qué pasa? ¿Tengo qué asustarme?
-Reí.- No tonta… Creo. –Volví a reír.-
- Mmm… ¿Qué pasa?

La di vuelta y la besé, abrazándola por la cintura y él me abrazó por la cintura. Bajé con besos por su cuello y me paseé por toda su cara.

- Me pones ansiosa Pepe…
-Reí y la besé.- Me da nervios.
-Rio.- Uy, no entiendo nada.
-Volví a reír y la besé.- Es algo que tengo ganas de hacer hace mucho tiempo.
- ¿Y qué es?

Hice una pausa y la abracé, con fuerza… Besé su cuello reiteradas veces y me separé un poco de ella.

- ¿Qué es lo que pasa amor?
-Rosé mi nariz con la suya.- Quiero preguntarte algo…
- ¿Qué cosa? ¡Dale!
-Volví a reír, muerto de nervios. Sentía mis manos transpirando.- Nosotros nos amamos. ¿O no?
- Muchísimo, con locura. –Me besó.-
- Y estuvimos hablando de la posibilidad de tener un hijo…
- Ajam…
- ¿No te parece que podríamos dar un paso más?
- ¿Qué paso? –Preguntó con una sonrisa.-
- Mmm… Señorita Paula…
- ¿Qué? –Preguntó ansiosa y yo reí.-
- ¿Te gustaría ser mi mujer para siempre? –Sonrió y noté sus ojitos brillosos.- ¿Queres casarte conmigo mi amor?

Ella no respondió, tan solo me besó e hizo que cayéramos en la cama.

- ¿Y la respuesta? –Le pregunté riendo.-
-Sonrió y me dio un beso.- Sí que quiero, obvio que quiero.
-Suspiré, con una sonrisa.- Menos mal.
-Rio.- ¿Pensabas qué te iba a decir que no? ¡Tarado!
- No, no sé… Pero, me daba nervios.
-Rio.- Quiero ser tu mujer, para siempre. –Y me besó.-
- Te amo mi amor. –Susurré en sus labios.-
- Te amo amor. –Nos besamos y nos sonreímos.- Estoy muy feliz.
-Acaricié su espalda.- Me encanta hacerte feliz.
- Siempre me haces feliz. –Me besó.- Siempre.

Y no dije más nada… Tan solo deslicé mis manos por debajo de su remera y ella me sonrió pícaramente.

- Quiero estar con vos… Para siempre. –Me dijo luego de que yo quité su remera.-
- Yo también mi amor… Yo también.
- Te amo Pepe. –Besó mis labios.-
- Te amo hermosa.

Y volvimos a unir nuestros labios, para luego unir nuestros cuerpos.