sábado, 6 de agosto de 2016

Epílogo.

{Publicación de Paula en Facebook}

“Cuando decidí tener a mi bebé con apenas 17 años todos me trataron de loca, dijeron que iba a arruinarme la vida, qué cómo podía pensar así… Mientras yo en lo único que pensaba era en como toda esa gente podía pensar en matar a un hijo. No me entraba en la cabeza y nos les hice caso… Continué, porque era lo que quería y lo que sentía.

Obvio que me moría de miedo, sobre todo porque estaba sola. El embarazo fue difícil, fue difícil ver como toda la gente que me quería me iba soltando la mano y fue aún más difícil no tener al papá de mi bebé conmigo.

Pero, el tiempo pasó y por fin lo tuve a Bruno en mis brazos… Y ese fue el momento en el que me dí cuenta que todo había valido la pena, y también fue en ese momento cuando me dí cuenta que por fin mi vida tenía un motivo y era él. Mi bebé, mi primer gran amor. Mi amor para siempre, eterno.

A partir de ese día, nunca volví a sentirme sola.

Nunca entendí por qué tantos apodos y tantos gritos por la calle. Nunca entendí por qué tanta discriminación y tantas ganas de hacerme sentir mal…

“Sos una puta.”

“Arruinaste tu vida.”

“¿En qué pensabas?”

“Pobre bebé.”

“Nunca vas a poder ser alguien.”


E infinidades de agravios que no vale la pena repetir. Sí, sé que el papá de mi hijo no es la mejor persona del mundo y que incluso es todo lo contrario… Pero Bruno no tenía la culpa de nada y todos los días de mi vida agradezco tenerlo conmigo. Ese bebé me salvó la vida.

Bruno NUNCA fue un error. NUNCA.

Pero, sí… Todo el proceso fue difícil y siempre hubo alguien que estuvo ahí, dándome la mano para que no caiga. Esa persona que me conoce como nadie y que me ama con locura, como yo lo amo a él. Ese hombre que me amó en silencio durante muchos años y que tuvo la valentía de esperarme y de hacerme notar que lo amaba… Porque sucedía que no me había dado cuenta.

Pedro, mi hombre, mi marido y mi amor. Mi mayor sostén, quién me escucha, me cuida, me aconseja y me llena de amor todos los días. Ese hombre que todos los días me recuerda que soy mujer. Su mujer.

Gracias Pedro, te amo. Para siempre.

Pedro, ese hombre del que tanto hablo y al que tanto amo… Me regaló nuevamente la posibilidad de ser mamá. Mamá de Lautaro, un bebé hermoso que en este momento está creciendo en mis entrañas, recordándome todos los días que sentir más amor es posible… Haciéndome sentir cada día que el amor es infinito, sobre todo cuando se trata de tus hijos.

Ellos, los hombres de mi vida.

Gracias por ser parte de mí, por aceptarme como soy y por haberse bancado tanto conmigo. Son lo más hermoso que tengo. Los amo.”

{Comentario respuesta de Pedro}

“No vale hacer esto público y hacerme llorar así mi amor. Cada palabra que dijiste me robó una lágrima…

Sos una mujer tan hermosa e increíble que nunca podría terminar de explicarte lo mucho que te amo. Me llena de orgullo que vos seas la mujer que tengo a mi lado, que vos seas la mamá de nuestros hijos, porque sabes que Bruno es mi hijo del corazón. Lo sabes y te lo voy a repetir siempre.

Sos la mujer más valiente que conocí y haberte esperado fue la decisión más certera que tomé en mi vida, porque te juro que valió la pena.

Verte a mi lado, siendo mi mujer y con esa pancita hermosa hace que todo, pero todo haya valido la pena.

Te amo mi amor, con locura. Los amo a los tres y son la familia más hermosa del mundo… (Ya sé que soy muy meloso, pero es lo que te tocó.)

Te prometo que llego a casa y los lleno de besos.”







-



Y por aquí les dejo el final, espero que les haya gustado y que si leyeron la novela, por favor me dejen algún comentario, acá o en mi twitter (@fanfictionpyp)


Gracias a cada uno que leyó esta historia... ♥

Por el momento pueden seguir encontrándome, cada tanto, por aquí http://minifanficspyp.blogspot.com.ar/

viernes, 5 de agosto de 2016

Capítulo 40.

- Amor… -Susurró en mi oído.- Me voy al laburo.
- Qué tengas un buen día.
- Ustedes también. –Sonreí y besó mi panza, yo acaricié su pelo y luego besó mi frente.- Cualquier cosa, llamame.
- No te preocupes, vamos a estar bien. –Lo besé.- Anda que se te va a hacer tarde.
- ¿Y vos?
- Ahora voy. –Reí.- Tengo que llevarlo a Bruno, asique no me queda otra.
- Me parece que está despierto.
- Ahora voy entonces. –Dije y me senté en la cama.-
- ¿Te sentís mejor?
- Sí, bastante.
- Bueno, mejor. –Me besó.- Nos vemos a la tarde.
- Dale amor. –Nos dimos un beso y se fue.-

Yo me cambié y luego fui al cuarto de Bruno, quien estaba sentado en su cama jugando con sus muñecos. Reí, era demasiado temprano.

- ¡Buen día hijo! –Dije entrando a su cuarto.-
- Hola mami. –Me respondió.-
- ¿Te despertaste hace mucho? –Pregunté buscando el uniforme de su nuevo jardín.-
- Un ratito. –Rio.-
- ¿Te cambias o te ayudo?
- Ayudame.

Reí, sabía que algo percibía porque estaba demasiado mimoso. Lo ayudé a cambiarse y desayunamos juntos. Luego, lo llevé al jardín.

Volví a mi casa sintiéndome bastante mal, asique me acosté en la cama. Levanté mi remera y toqué mi panza, la cual de a poquito iba creciendo. Me saqué una foto y se la mandé a Pepe.

“Creo que no me muevo de acá.”

“Quiero ir a llenarlos de besos.”

“Sos tan lindo.”

“¿Qué pasa?”

“Me da vueltas todo y tengo nauseas.”

“Si necesitas que lo vaya a buscar a Bruno, avisame.”

“Dale, no te preocupes.”

“Quedate en la cama y hace fiaca.”

“Era lo que pensaba hacer, jajajaja”

“Jajajajajaja, los amo.”

“Nosotros a vos mi amor.”


Sonreí y dejé mi celular a un lado. Si bien sabía y sentía que Pedro adoraba a Bruno, verlo tan papá con nuestro bebé me mataba de amor… Se le caía la baba.

Dormí toda la mañana y cuando fue la hora de ir a buscar a Bruno por suerte me sentía mucho mejor.

Esa tarde, Bruno estaba jugando en su pieza y yo tejiendo en la mía…

- Buenas tardes. –Dijo Pepe entrando.-
-Sonreí.- Hola mi amor.
-Se acercó y me dio un beso.- ¿Cómo te sentís? ¿Mejor?
- Bastante. –Dije y dejé el tejido a un lado.-
- ¿Comiste?
- Me tomé un té.
- Mmm… Tenes que comer.
-Reí.- Ya sé, pero tenía muchas nauseas.
- ¿Y no queres que prepare algo ahora?
- Sí, pero si después de lo contamos a Bruno. ¡Por favor!
- Obvio mi amor, yo también me muero por contárselo.
-Sonreí.- ¿Traes algo rico?
- ¿Tenes hambre?
-Reí.- Ahora sí.
- Ahora veo que puedo preparar. –Me besó y se fue.-

Merendamos juntos y luego lo llamamos a Bruno, quien vino hasta nuestro cuarto.

- ¿Qué pasa? –Preguntó.-
- Veni mi amor. –Dije dándole su mano y se sentó sobre mis piernas.- Tenemos que contarte algo.
- ¿Qué cosa ma?
-Reí.- Algo muy, muy importante. Y muy lindo también.

Pedro estaba a mi lado.

- Dale mamá. ¡Decime!
-Reí.- Bueno che, banca un poquito ansioso. –Besé su frente.- Pasa que… -Sonreí y tomé sus manitos.- Mamá está embarazada… -Dije emocionada.- Vas a tener un hermanito o una hermanita.
- Ah… -Dijo sin reacción y temía que eso ocurriera.-
- ¿No te pone contento mi amor? –Le pregunté.-
- Sí… Pero ese bebé va a tener a sus papás y yo no.
-Suspiré.- Este bebé va a tener exactamente la misma familia que vos. –Le dije.- ¿No queres tener un hermanito para jugar? –Pregunté un poco triste y culpable.-
- Sí, eso sí… -Dijo.- Pero no quiero que lo quieran más a él.
-Sonreí.- No mi amor, yo los amo a los dos por igual. –Besé su frente y lo abracé.- Dale, quiero que estés contento. –Lo abracé más fuerte.- Mamá siempre va a estar para vos.
- Y yo también hermoso. –Dijo Pedro y posó su mano en la espalda.- Me encanta que sientas que soy como tu papá, porque yo te siento como mi hijo. –Besó su hombro.- Y me encanta saber que voy a tener dos hijos hermosos para toda la vida. –Bruno sonrió.-
- Te amamos a vos y amamos al bebé que va a venir.

Pedro se unió al abrazo y lo llenamos de besos a Bruno.

- ¿Y cuándo va a nacer? –Preguntó separándose un poco de mí.-
- Falta bastante…
- ¿Cuánto?
- Casi seis meses.
- ¿Y cuándo va a ser eso? –Rio.-
- En septiembre, cuando empieza a la primavera.
- ¡Wow! Un montón.
-Reí.- ¿Pero estás contento?
-Sonrió.- Sí mami, si me prometen que siempre vamos a estar todos juntos… Sí.
- Siempre vamos a estar juntitos. –Volví a abrazarlo y besé reiteradas veces su mejilla.- Este bebé va a tener al mejor hermano del mundo. –Bruno sonrió y se separó un poco de mí.- Dame las manos…

Bruno me dio sus manos y las tomé con una de mis manos, con la otra levanté mi remera. Llevé sus manitos a mi panza y él sonrió.

- ¿Es muy chiquitito? –Preguntó.-
- Sí, muy. –Él sonrió y besó mi panza. Me morí de amor.-

Él se acostó en mi panza y yo lo miré a Pedro sonriendo y con los ojos llenos de lágrimas. Él se acostó a nuestro lado y besó mi cuello.

Bruno se quedó dormido mientras yo jugaba con su pelo.

- Te juro que por un momento me sentí muy culpable. –Suspiré.-
-Me besó.- No sientas eso…
- Perdón, pero no lo puedo evitar. –Hice una pausa.- Siempre me va a dar culpa que mi hijo no tenga a su papá.
- ¿Estoy pintado yo?
-Reí.- No tarado, no es eso. –Tomé su mano y la besé.- Yo sé que ustedes se aman, pero… No sos su papá y él lo sabe.
- Sí, lo sé. –Suspiró.-
- Es eso… No quiero que sienta la diferencia.
- Te prometo que no la va a sentir.
-Sonreí y apoyé mi cabeza en su hombro.- Gracias por siempre cuidarme y estar pendiente de mí… De mí, de Bruno y ahora de nuestro bebé.
-Besó mi frente.- Siempre mi amor. Siempre.
- Te amo locamente.
-Rio y me besó.- Y yo te amo a vos, con locura. –Nos besamos y sonreímos.-

Después de un rato…

- Mami… -Dijo aún acostado.-
- ¿Qué mi amor?
- Te amo… -Dijo y besó mi mejilla.- Y me pone feliz que tengas un hermanito mío en tu panza.
-Sonreí y lo abracé fuerte.- Te amo hijo, para toda la vida. –Besé su mejilla.-
- No estés triste eh.
- Yo no estoy triste.
- Cuando me lo dijiste estabas por llorar.
-Me separé un poco de él.- Tenía miedo de que no te guste la idea de tener un hermanito.
- Sí que me gusta. –Sonrió y sonreí.-
- ¿Seguro, no?
- Sí, seguro. –Y volvió a abrazarme.- Puedo compartirte.
-Reí.- Sos tan hermoso Bruno.
- Vos sos hermosa mami.

Sonreí muerta de amor y lo tiré en la cama, para llenarlo de besos.

- Veo que me dejaron afuera… -Dijo Pedro en la puerta de la habitación y reímos.-
- ¡No Pepe! ¡Vení! –Le dijo Bruno.-
-Sonrió y se abalanzó sobre nosotros, llenándonos de besos.- Son la familia más hermosa. –Nos dijo y besó la mejilla de Bruno.-
- Te amo papá. –Dijo Bruno y nosotros nos miramos sonriendo, noté lágrimas en sus ojos.-
- Yo también te amo hijito hermoso.

Nos abrazamos fuerte y nos acostamos todos juntos, llenándonos de mimos.






-


He aquí el último capítulo, espero que les guste ♥♥ Mañana subo el epílogo ☺



jueves, 4 de agosto de 2016

Capítulo 39.

Esa tarde, yo debía ir a hacerme unos estudios de rutina al médico y Pedro había podido arreglar en el trabajo para volver temprano y quedarse con Bruno.

Volví a casa, después de varias horas y cuando abrí la puerta, Bruno corrió hacia mí y me abrazó por la cintura, que era hasta donde llegaba. Sonreí y besé su cabeza, también lo abracé.

- Hola mi vida. –Le dije.-
- Hola mami. –Me abrazó más fuerte.-
- ¿Cómo estás? ¿Pasa algo?
- Te extrañaba.
-Sonreí y lo abracé más fuerte.- Yo también te extrañé mi amor… ¿Merendaste?
- No, te estábamos esperando a vos.
- ¿Pepe a dónde está?
- En tu cama, estábamos jugando con los autitos.
- ¿Qué te parece si preparamos la merienda juntos y vamos con él?
- Sí, dale. –Dijo y se separó de mí.-

Yo dejé mi cartera a un lado y preparé la merienda con Bruno.

Él iba caminando delante de mí y yo con la bandeja por detrás. Dejé la bandeja sobre la cama y me acerqué a darle un beso a Pepe.

- Hola amor. –Le dije.-
- Hola hermosa. –Me dio un beso.- ¿Cómo te fue?
- Bien. –Me encogí de hombros.-
- ¿Pasó algo?
- No, es solo que no me dieron ningún resultado…
- ¿Pero te dijeron algo? –Me susurró.-
- No mi amor, no te preocupes. –Lo besé.-
- ¿Segura?
- Sí tonto.
- Bueno che… Me preocupo...
-Sonreí y lo besé.- Sos tan lindo y te amo tanto… -Dije sin dejar de besarlo.-
- Te amo bonita.
- ¡Hey! ¿Vamos a merendar? –Gritó Bruno y reímos.-
- Bueno che… -Dije apoyando mi cabeza en el pecho de Pepe.- Come si queres hijo…
- ¿Te duele la cabeza, no? –Me preguntó Pepe.-
- Ufff… Me conoces una banda. –Reí.- Pasarme el día ahí me dejó así, me duele desde la cintura hasta la cabeza.

Sentí que Pedro comenzó a masajear mi espalda y cerré mis ojos.

- ¿Te duele algo ma?
-Sonreí.- Un poco la espalda, pero no es nada mi amor. –Tomé su manito y la besé.- ¿Está rica la chocolatada?
-Sonrió.- Sí ma.

-

Después de un rato, ya habíamos merendado y a Pau se le cerraban los ojos. Bruno se había quedado dormido al lado de su mamá.

Paula se acostó en la cama y cerró sus ojos… Acaricié su mejilla y ella suspiró.

- ¿Te acostas con nosotros Pepe?
-Sonreí.- Sí, dale… -Me acosté y le di un beso.- ¿Queres dormir un ratito?
- Sí, no doy más.
- Dormimos los dos entonces. –Sonreímos y nos besamos.-

Me desperté, luego de un par de horas y los dejé a ambos durmiendo en el cuarto para ir a preparar la cena. Volví al cuarto con sándwiches de milanesa y gaseosas. Dejé la comida en la cómoda y me acerqué a Pau, la desperté depositando suaves besos en su cuello.

- Arriba mi amor que traje la comida… -Susurré y ella sonrió.-
- ¿Qué hora es?
- Nueve y media.
-Abrió sus ojos.- Dormí mucho. –Rio.-
- ¿Queres seguir durmiendo?
- No, tengo hambre.

Le di la mano y la ayudé a sentarse en la cama…

- ¿Te sentís mejor?
- Sí, bastante. –Me dio un beso.- ¿Y este? –Preguntó corriéndole el pelo de la cara a Bruno.- No se despierta ni que haya un tornado. –Reímos.- Hijo… -Besó su mejilla.- Arriba que está la comida.
- Mmm… -Se dio vuelta y nos miró súper dormido. Pau y yo reímos.-
- Hice sándwiches de milanesa. ¿No queres? –Le pregunté.-
-Refregó sus ojitos.- Sí.
- Entonces sentate Bruno. –Le dijo Pau y Bruno se sentó en sus piernas.- ¿Acá? –Rio.-
- Sí, acá mami. –Pau sonrió y besó su frente.-

Cenamos los tres juntos y luego Bruno volvió a jugar con los autitos… Las piernas de su mamá eran la pista.

- Despacito mi amor… -Le dijo Pau y Bruno rio.-
- Perdón ma, pero es divertido. –Pau rio y yo apoyé mi cabeza en su hombro. Suspiramos a la vez y unimos nuestras manos.-
- ¿Seguro te sentís bien amor?
-Rio.- Sí tonto.
- Estás re chinita.
- No terminé de despertarme todavía.
- ¿No queres seguir durmiendo?
- ¿A vos te parece que este muchachito piensa dormir?
-Reí.- No, pero me puedo quedar con él.
- No, de verdad… Estoy bien acá y con ustedes. -Besé su mejilla y nos unimos al juego de Bruno.-

-

Más tarde…

- Ya es hora de ir a dormir. –Le dije a Bruno.-
- No mami, un ratito más.
- No, dale…
- ¡Ufa!
-Reí.- Si queres… Podemos ir a la cama y te leo un cuento.
- ¡Sí! –Dijo sonriente.-
- Anda a lavarte los dientes.

Bruno fue a lavarse los dientes y lo esperé en su cuarto, lo ayudé a cambiarse y se acostó en su cama. Le leí un cuento y él seguía súper despierto.

- Trata de dormir… -Acaricié su pelo.- Dale…
- Quedate conmigo.
-Suspiré.- Yo me quedo con vos mi amor. –Besé su frente.-
- Te amo mamá.
-Sonreí.- Yo también te amo hijo.

Después de un rato largo, se quedó dormido y yo volví mi cuarto. No dije nada y me acosté a su lado.

- Estás destruida… -Me dijo riendo.-
- Gracias por tanto amor eh.
- Ay, ay. –Me besó.- Estás muy sensible.
-Reí.- Me siento mal Pepe.
- Ya sé, se te ve en la carita. –Volvió a besarme y tocó mi panza. Yo puse mi mano sobre la suya.- ¿Segura que está todo bien, no?
- Sí mi amor, tranquilo. –Lo besé.- Está todo perfecto. –Sonreímos y nos besamos.- Me hicieron varios estudios, pero solo por control.
- Sí, ya sé. ¡Pero me preocupo!
- Me mata de amor como nos cuidas. –Me besó y yo le sonreí.- Me estoy muriendo de sueño.
- Quiero preguntarte algo antes…
- ¿Qué?
- ¿No te hicieron ecografía, no?
- No ansioso, si me hicieron la de los tres meses la semana pasada.
- Es que quiero volver a verlo. –Besó mi panza y yo sonreí.-
- Te juro que me derretís de amor.
-Sonrió y me miró.- ¿Estoy muy molesto?
- No mi amor… Todo lo contrario. –Acaricié su mejilla.- Me emociona que estés así, será que con Bruno no me pasó lo mismo. –Me encogí de hombros.-
-Me besó.- Deja de pensar en eso mi amor… Ya está, Máximo está en cana y nunca va a volver a joder. –Suspiré.- Disfruta de lo que está pasando.
-Asentí.- Perdón, es que estoy muy sensible y remuevo todo lo que pasó.
- Lo único importante de todo eso que pasó es Bruno… Y lo tenes con vos.
-Sonreí.- Lo sé.
- A ver… Veni.

Se acostó a mi lado e hizo que me acostara, apoyando mi torso en el suyo. Me abrazó por la cintura y besó sentidamente mi frente.

- No quiero que pienses que no estoy feliz. –Dije con un poco de culpa.-
- No pienso eso tonta.
- ¿Seguro?
- Se te ve en los ojitos la felicidad que tenes.

-Sonreí.- Me hace muy feliz poder darte un hijo.
- Y a mí me hace muy feliz que seas la mamá de mi hijo.

Sonreímos y me levanté un poco, para poder besarlo.

- Te juro que creía que no iba a poder amarlo tanto como a Bruno… -Reí.- Sé que es una boludes, pero te juro que me pone la piel de gallina pensar en cuánto los amo. –Sonreí.- Y en cuánto te amo a vos.
-Corrió el pelo de mi cara y me sonrió.- Sos tan hermosa… -Me besó.- Los amo, a los tres. –Sonreí.- Te juro que siento a Bruno mi hijo.
- Me hace muy feliz que eso pase.
- Siempre vamos a estar los 4 juntos, te lo prometo.
- Te amamos.
- Y yo los amo a ustedes. –Sonreímos y nos besamos.- Dale, acostate que no das más. –Me acomodé otra vez sobre su pecho.- Te prometo que la próxima te acompaño.
-Sonreí.- No veo la hora de contárselo a Bruno, ya me incomoda un poco esconderlo.
- Cuando vos quieras… Se lo contamos.
-Sonreí.- Va a ser pronto, lo sé. –Besé su pecho.- Qué descanses mi amor.
- Ustedes también.

Y me quedé dormida mientras Pedro jugaba con mi pelo.






-


¡Mañana el último capítulo!

miércoles, 3 de agosto de 2016

Capítulo 38.

- No puedo estar tan feliz… -Dije acariciando su brazo y ella sonrió.- No es que un papel cambie las cosas, porque nos amamos igual… Pero, fue un detalle para sellar lo que nos pasa que me hace muy feliz mi amor.
-Tomó mi mano y la besó.- Sos tan tierno…
-Me acerqué a ella y le di un beso.- Y vos tan linda. –Reímos y nos besamos.-

Y en ese momento, lo escuchamos a Bruno levantarse. Nos vestimos rápidamente riendo e ingresó al cuarto, ya que Pedro fue a abrirle la puerta.

- Tengo hambre… -Dijo entrando a la pieza.-
-Reí.- Primero vamos a cambiarnos, esa camisa estaba planchada. –Le dije riendo.-
- Tengo un plan. –Dijo Pepe.-
- ¿Cuál? –Le pregunté.-
- Pedimos helado y comemos acá… ¿Quieren?
- ¡Sí! –Gritó Bruno y reímos.-
- Voy a pedir… Si vos te cambias. –Le dijo a Bruno.-
- Bueno Pepe…

Yo reí y me fui con Bruno a su pieza. Quité su camisa y la dejé a un lado… Busqué su pijama y lo ayudé a cambiarse.

- Me encanta que sonrías mamá. –Me dijo de la nada y yo me tiré sobre él, para llenarlo de besos.-
- Y a mí me encanta que sonrías vos mi amor.
- Te amo mami.
-Sonreí y besé su mejilla.- Te amo hijo, más de lo que te imaginas. –Y lo abracé con fuerza.-
- Pero me estás apretando.
-Reí y me separé un poco de él.- Perdón. –Besé su nariz y él rio.-

Lo ayudé a cambiarse y volvimos a mi cuarto… Yo me senté en la cama, con mi espalda apoyada en el respaldo y mis piernas estiradas. Bruno se acostó a lo ancho de la cama y apoyó su cabeza en mis piernas.

- ¿Estás muy cansado hijo? –Pregunté corriendo el pelo de su cara.-
- Sí…
- Ahora comemos el helado y dormís. ¿Queres? –Asintió y en ese momento, entró Pedro al cuarto con el helado.- ¿Cómo lo tuviste tan rápido? –Le pregunté riendo.-
- ¿Me fui y no se dieron cuenta?
- ¿Pero no ibas a pedir? –Le pregunté extrañada.-
- O sea… Que yo me voy y ni cuenta se dan. –Dijo haciéndose el enojado y Bruno se sentó en la cama.- Quedamos así eh.

Con Bruno nos miramos cómplices y fuimos hacia él, le quité el helado y las cucharas de sus manos y lo dejé en la cómoda… Entre los dos, lo empujamos hasta la cama y lo llenamos de besos y cosquillas.

- No te enojes Pepe. –Le dijo Bruno.- Nos encanta que nos cuides y nos quieras. ¿O no mami?
-Sonreí.- No seríamos nada sin vos mi amor. –Dije y apoyé la cabeza en el pecho de quien ahora era mi marido.-
-Pepe sonrió y nos abrazó con fuerza.- Los amo…
- Y nosotros a vos Pepe. –Le dije y besé su hombro.-

Luego de comer el helado, Bruno se quedó dormido y lo llevé a su cama. Volví al cuarto y Pedro estaba en la cama, con su celular.

Me acosté a su lado y él apagó su celular, acarició mi frente y yo sonreí.

- Tenes una carita mi amor…
-Reí.- Fue un día con muchas emociones y estoy cansada.
- Entonces dormí.
- Pero vos vení conmigo.
-Rio y se acostó frente a mí. Acarició mi mejilla.- Nunca me voy a olvidar de este día. –Susurró.-
- Yo tampoco mi amor. –Lo besé y quedamos muy cerca, mirándonos.-
- Te juro que no puedo dejar de pensar en todo lo que te esperé…
- Basta porque me vas a hacer sentir culpable.
-Rio.- ¿Culpable de qué? ¿De hacerte amar tanto?
-Sonreí y lo besé.- Me siento muy afortunada de tenerte al lado. –Le confesé.- De verdad… Y te juro que es algo que pienso y agradezco todos los días. –Lo besé.- Me pasaba que yo nunca lograba encontrarle un propósito a mi vida, siempre como que me faltaba algo. –Hice una pausa.- El día que nació Bruno encontré mi primer motivo para estar en el mundo… Y el segundo lo encontré cuando descubrí que te amaba. –Lo besé.- Gracias mi amor.
- Me mata lo que me decís.
-Sonreí.- Es la verdad…
-Hizo que quede sobre su cuerpo y me aferró a él abrazándome por la cintura.- Te amo con locura.
-Sonreí y lo besé.- Te amo mi amor, te amo. –Nos besamos y nos abrazamos.-

Yo seguía sobre él y mi cara estaba escondida en su hombro.

- ¿Te estás quedando dormida?
-Reí.- Puede ser… ¿Queres que me corra?
- No, ni se te ocurra. –Me abrazó más fuerte.- Me encanta sentirte tan cerquita.
-Sonreí.- ¿Seguro?
- Segurísimo… Dormí si queres.
- Qué descanses mi amor. –Besé su cuello.-
- Usted también señora esposa. –Reí y él besó mi mejilla.- Hasta mañana hermosa.
- Hasta mañana.

Y quedarme dormida sintiéndolo tan cerca, me relajaba por completo.

Al día siguiente, desperté porque Bruno estaba a mi lado. Era verano y estaba de vacaciones.

- ¿Qué pasa hijo? –Le pregunté.-
- Que me desperté.
-Reí.- ¿Y no tenes sueño?
- Sí… Pero no me puedo dormir.
- ¿Y no queres dormir un rato más con mamá?
- Sí…
- Entonces vení…

Bruno se acostó a mi lado y yo acaricié su mejilla.

- ¿Estás bien Bruno? –Se encogió de hombros.- ¿Pasa algo?
- Mmm…
-Me senté en la cama, tratando de no desplomarme del sueño que tenía y besé su frente.- Podes confiar en mamá… ¿Sabes? –Asintió.- ¿Entonces me contas qué pasa?
- Soñé que papá me llevaba otra vez.

Suspiré, creí que ya lo había “superado”… Pero, de vez en cuando, aparecían este tipo de situaciones que me partían al medio.

Hice que se sentará en mis piernas y lo abracé contra mi pecho.

- Eso no va a volver a pasar… -Besé su cabeza.- Siempre vamos a estar así de juntos.
- Pero fue feo…
- Pero fue un sueño mi amor.

Y sentí que comenzó a llorar. Lo abracé más fuerte.

- No llores hijo… Mamá siempre va a cuidarte, te lo juro.
- Quiero dormir, pero con vos.
- Entonces vení.

Nos acomodamos en la cama, enfrentados y busqué la sábana para taparnos, ya que estaba prendido el aire acondicionado.

- Descansa hijo… -Susurré y acaricié su pelo hasta que se quedó dormido.-

“Bruno volvió a soñarlo…”

“No te preocupes, el psicólogo dijo que era normal.”

“Sí, ya sé… Pero no puedo evitar preocuparme.”

“¿Él ahora está bien?”

“Sí, se quedó dormido…”

“Quedate con él, nada va a darle más seguridad que eso.”

“Ay, gracias…”

“¿Por qué?”

“Porque siempre sabes como tranquilizarme.”

“A eso me dedico… Jajajaja”

“Amo que me ames así y amo amarte.”

“Con todo lo que me estás diciendo desde ayer, creo que me voy a morir de amor.”

“Son los efectos del casamiento…”

“¿O sea que se acaba?”

“¿Mi amor por vos? ¡Nunca!”

“Te quiero llenar de besos y faltan mil horas para volver a casa… No vale.”

“Guardalos bien, así me los das cuando llegas.”

“¡Linda! Te lo prometo.”

“Te amo Pepe…”

“Y yo te amo a vos Chinita.”


Reí, siempre que me decía así me reía.


martes, 2 de agosto de 2016

Capítulo 37.

Tanto desearlo… Tantos años amándola en silencio, deseando que sea mi mujer para siempre… Y el día había llegado.

Toqué la puerta de nuestra habitación, en donde se estaba cambiando y esperé a que me abra.

Sonreí al verla y la miré de arriba abajo.

- Estás hermosa… -Dije haciéndola dar una vuelta y le di un beso.-
- Vos también estás muy lindo eh. –Dijo acomodando el cuello de mi camisa.- Y me mata ver como te brillan los ojitos.
-Sonreí.- Si supieras la cantidad de noches que soñé con esto mi amor.
-Sonrió.- ¿Valió o no la pena esperar tanto?
- Fue la espera más certera que hice en toda mi vida. –Dije tomándola de la cintura y la besé.-
- Te amo mi amor… -Me besó.- Gracias por esperarme, te juro que a veces me da bronca no haberme dado cuenta antes de que eras el hombre para mí.
-Reí.- Eso ya pasó… -La besé.- Pensa que sino, no tendrías a Bruno.
- Mmm… Eso es verdad.
- Y yo también te amo mi amor. –Nos besamos y nos abrazamos.-

Nos quedamos abrazados durante varios minutos, sin decirnos nada… Pero diciéndonos todos. Nos separamos lentamente y nos sonreímos, mirándonos a los ojos y luego, uniéndonos en un beso.

- No quiero desarmarte el peinado. –Dije riendo.-
- Yo sí quiero que me lo desarmes… -Rozó sus labios con los míos.- Pero después. –Reímos y nos besamos.- ¿Bruno?
- Está en su cuarto.
- ¿Lo cambiaste?
- Sí Pau, te dije que no te preocuparas…
- Entonces… Podríamos ir saliendo, porque se va a hacer tarde.
- Tenes razón. –Nos dimos un último beso y fuimos hasta el cuarto de Bruno.-

Cuando Bruno vio a su mamá, sonrió y se acercó a ella.

- Sos una princesa mami.
-Pau sonrió y se agachó a su altura.- Y vos todo un principito. –Besó su mejilla.-
- Me encanta que se casen. –Dijo sonriendo y nosotros lo abrazamos entre las dos.-

Salimos juntos y fuimos en el auto, hasta el registro civil. Allí nos esperaban nuestros papás y Agos, quien claramente iba a ser nuestra testigo.

La ceremonia fue hermosa… Nunca solté la mano de Paula y no podía evitar tener los ojos llenos de lágrimas, era lo que siempre había soñado.

Luego de firmar… La tomé por la cintura y la besé, tratando de transmitirle en aquel beso la felicidad infinita que me desbordaba en aquel momento. Sus brazos rodearon mi cuello y terminamos abrazados.

- Sos la mujer de mi vida. –Dije a su oído.- Te amo mi amor.
-La sentí sonreí.- Y vos sos el hombre de la mía… Gracias por haberme esperado, nunca me hubiese podido perdonar el no amarte como lo hago.

Nos abrazamos más fuerte y ambos llorábamos. Nos separamos tan solo un poco y nos besamos, cuando sentimos los aplausos de quienes nos estaban acompañando.

Bruno corrió a Paula y la abrazó por la cintura, reímos y ella lo alzó.

- ¿Ahora si podes ser mi papá Pepe?

Nosotros reímos y yo me lo quería morfar a besos.

- Voy a serlo… Siempre que quieras. –Besé su frente y nos abrazamos con fuerza los tres.-

-

No podía creerlo… Pensaba en todo lo que había sucedido y claramente, hace un par de años, nunca hubiese podido imaginar esta situación.

Pedro: mi mejor amigo durante toda mi adolescencia… ¡Y el amor de mi vida!

Reía al pensarlo.

Agos me abrazó por la espalda y me dijo al oído.

- ¡Mira que lo hiciste sufrir eh! –Dijo riendo.- Se merecen esto amiga.
-Reí.- No seas forra.
- Te jodo tonta.
- Lo sé. –Suspiré.- Gracias por estar siempre hermosa.
- Toda la vida voy a estar con ustedes, son mis hermanos.

Me di vuelta y nos abrazamos fuerte.

- Mami…
- ¿Qué mi amor?
- Veni que te quiero dar un abrazo.

Yo sonreí, muerta de amor y me agaché a su altura, para abrazarlo y pararme con él en brazos.

- Te amo hijo. –Dije en su oído.- Gracias por elegirme para ser tu mamá.
- ¿Yo te elegí? –Preguntó extrañado y separándose un poco de mí.-
-Reí.- Eso dicen… Que los hijos eligen a sus mamás… ¿Te arrepentís?
-Rio.- ¡No mamá! ¡Si sos la mejor del mundo!
-Besé su frente y lo abracé.- Y vos sos el mejor hijo que podría haberme tocado…

Yo tenía mis ojos cerrados y en ese momento, Pedro nos abrazó, sorprendiéndonos y reímos.

-

Más tarde, habíamos ido a almorzar a un restaurant todos juntos… Bruno se había quedado dormido en los brazos de su mamá, quien hablaba con su madre.

Agos y yo estábamos en la otra punta de la mesa.

- ¡Esa sonrisa Pepito! –Dijo despeinándome y yo reí.-
- Me la hizo difícil eh. –Reímos.-
- Pero tienen su final feliz.
- No quiero que sea el final, quiero que sea el comienzo…
-Sonrió.- Sos un tierno nene.
- No sé si Pau te contó, pero estamos pensando en tener un bebé.
- ¡Ay, me muero de amor! –Y me abrazó.- Me pone muy feliz verlos así, de verdad Pepe.
- Gracias Agos, sabes lo importante que sos para nosotros.
- Y ustedes para mí. Los tres.

-

Bruno se despertó y fregó sus ojitos.

- ¿En dónde estamos?
-Reí.- En el restaurant… Ya volvemos a casa.
 - Tengo sueño.
- Seguí durmiendo entonces.
- ¿Puedo?
- Obvio mi amor…

Él apoyó su cabeza en mi pecho y cerró sus ojitos. Besé su frente y suspiré, apoyando mi mentón en su cabeza.

Mis viejos, los viejos de Pepe y Agos, se fueron… Pero nosotros nos quedamos un rato más, casi en silencio.

Había pasado tantas cosas con Bruno, para estar así… Que no me arrepentía de ninguna, como tampoco me arrepentía de haber permitido que Pedro entre así en nuestra vida. Él era nuestro sostén, nuestro amor, quien nos protegía y nos amaba con locura.

Por suerte y gracias al cielo, Máximo estaba condenado y eso me tranquilizaba demasiado… Saber que nada iba a separarme de Pedro ni de mi hijo, me hacia estar en paz.

Dejé caer una lágrima y Pepe me miró.

- ¿Qué pasa? –Me preguntó.-
-Sonreí.- Nada, pensaba en todo lo que pasó desde que supe que Bruno estaba en mi panza hasta ahora… Y en como vos, siempre estuviste presente. –Tomé su mano y la besé.-
- Siempre voy a estar para ustedes mi amor.
- Veni… Dame un beso. –Dije porque Bruno me impedía moverme demasiado.-

Pepe sonrió y se acercó a darme un beso.

- Siempre juntos… Te lo prometo. –Me dijo y yo sonreí. Nos besamos.- ¿Vamos a casa?
- Sí, dale.

Pedro pidió la cuenta y luego de que pagáramos…

- ¿Lo llevo al peque al auto?
- Mmm… Dale, porque ya está pesadito. –Dije riendo.-

Pedro alzó a Bruno y fuimos hasta el auto, me senté en la parte trasera con mi hijo y Pedro iba manejando.

-

Llegamos a casa y dejamos a Bruno en su cama, ya que seguía durmiendo. Abracé a Paula por la espalda, mientras salíamos de la habitación del pequeño y besé su cuello.

- ¿Cómo era eso de que querías que te desarme el peinado? –Pregunté besando su cuello.-
-Rio.- Ah, no sé… Interpretalo como quieras.
- ¿Cómo yo quiera? –Pregunté haciendo que caminemos hacia nuestro cuarto.-
- Sí amor…

lunes, 1 de agosto de 2016

Capítulo 36.

Al día siguiente me desperté y revisé el celular. Era cerca de las diez de la mañana y luego de ir al baño, fui hasta el cuarto de Bruno. Aún no me gustaba que se despierte y esté solo, seguía asustado y ya no sabía qué hacer para calmarlo.

Caminé hasta arrodillarme al costado de su cama y acaricié su pelo. Tomé su mano y me quedé allí, durante algunos minutos. Mi celular vibró.

“Al fin te despertaste mi amor.”

“Jajajaja… Banca stalker.”

“Estaba esperando a encontrarte por acá. ¿Cómo están?”

“Bien, Bruno sigue durmiendo y yo estoy con él. ¿Vos?”

“Ese nene no puede tener una mejor mamá.”

“A veces creo que soy muy pesada.”

“No, todo lo contrario.”

“Eso espero… Jajaja”

“Deja de pegarte un poco amor.”

“Me cuesta con lo que pasó.”

“Lo sé… Pero aprovecha y disfruta el día con él. Es lo mejor que podes hacer.”

“Tenes razón… Gracias.”

“Nada que agradecer, me voy a seguir trabajando.”

“Dale, nos vemos más tarde mi amor.”


Dejé el celular y Bruno se movió, abrió sus ojos.

- Buen día mi amor… -Le dije y besé su frente.- ¿Cómo estás? ¿Cómo dormiste?
-Se encogió de hombros.- Bien.
- ¿Bien?
- Sí.
- Bueno… Mejor entonces. –Volví a besar su frente.- ¿Queres una chocolatada? –Asintió.- ¿Me acompañas? –Volvió a asentir.- Entonces te busco un abrigo. A ver… -Busqué un buzo en su placard y lo ayudé para que se lo ponga, también se puso sus pantuflas y fuimos de la mano hasta la cocina.-

Le preparé la chocolatada y fuimos juntos hasta el living, en donde él desayunó. Cuando dejó a un lado su vaso, yo lo tomé de sus pies y lo arrastré hasta que quedó acostado delante de mí.

Mis manos comenzaron a subir, haciéndole pequeñas cosquillas, hasta llegar a su cuello e intensificarlas. Él reía y quería correrme.

- No, no señorito… -Dije haciéndole más cosquillas.- Me gusta mucho que te rías. –Y frené.- ¿A vos no te gusta reírte?
-Sonrió.- Sí.
- O sino… -Dije acercándome a él aún más.- Puedo llenarte de besos… -Y besé toda su cara mientras él reía.- Sos tan lindo hijo.
- Vos sos linda mamá.
-Sonreí y besé su nariz.- Te amo. ¿Sabes? –Dije tomando sus manos.-
- Te amo mamá.

Sonreí y me tiré sobre él, abrazándolo.

- Te quiero abrazar todo el día. –Le dije en su oído.-
- Pero me apretas mamá.
-Reí.- Perdón, perdón.

Me senté, sin dejar de abrazarlo y lo senté sobre mis piernas.

- Todavía no termino de dejar de extrañarte. –Le dije abrazándolo fuerte.-

Bruno no dijo nada y se quedó conmigo.

- ¿Queres ir a bañarte? –Le pregunté y él asintió.-

Más tarde… Preparamos el almuerzo y comimos juntos.

- ¿Vamos a la plaza? ¿Queres?
- ¡Sí! –Me dijo sonriente.-
- Entonces anda a buscar las zapatillas.

Bruno se calzó con mi ayuda y nos abrigamos, para salir.

Y eso era lo que necesitaba… Pasar el día jugando y riendo con mi hijo, sin que nada más me importe.

-

Ese día salí del trabajo decidido a hacerlo, de una vez por todas.

Cuando llegué, Bruno corrió hacia mí y yo sonreí para tomarlo en brazos.

- Hola hermoso. ¿Cómo estás?
- Bien. –Se separó de mí y sonrió.- Fuimos con mamá a la plaza y jugué un montón.
-Sonreí.- ¿En serio?
- Sí. –Volvió a sonreír.- ¿Me bajas que quiero ir al baño?
-Reí.- Obvio…

Yo lo bajé y salí corriendo al baño, en ese momento, Pau me abrazó por la espalda y besó mi nuca.

- Hola mi amor.
-Tomé sus manos y las besé.- Hola amor.

Pau se dio vuelta y quedamos frente a frente. Nos dimos un beso.

- ¿Te animaste a salir?
-Sonrió.- Sí y está feliz. –Suspiró.- ¿Está mal?
- ¡No amor! Está perfecto.
-Sonrió y me besó.- Me cuesta un poco sacarme el miedo de encima…
- Pero ya está, ya pasó… -Asintió y me abrazó.-

Bruno corrió hacia nosotros y nos miró.

- ¿Qué pasa hijo? –Le preguntó Pau.-
- ¡Quiero que juguemos los tres!

- ¿Y a qué queres jugar? –Le pregunté.-

Él nos tomó de la mano y nos llevó a su cuarto. Jugamos con él hasta que Pau se fue a preparar la cena y comimos los tres juntos.

Cuando Bruno se quedó dormido… Yo busqué a Paula. Estaba en el cuarto, mirando por la ventana y la abracé con fuerza por la espalda.

-Besé su mejilla.- Necesito hablar con vos… -Le dije.-
- ¿Qué pasa? ¿Tengo qué asustarme?
-Reí.- No tonta… Creo. –Volví a reír.-
- Mmm… ¿Qué pasa?

La di vuelta y la besé, abrazándola por la cintura y él me abrazó por la cintura. Bajé con besos por su cuello y me paseé por toda su cara.

- Me pones ansiosa Pepe…
-Reí y la besé.- Me da nervios.
-Rio.- Uy, no entiendo nada.
-Volví a reír y la besé.- Es algo que tengo ganas de hacer hace mucho tiempo.
- ¿Y qué es?

Hice una pausa y la abracé, con fuerza… Besé su cuello reiteradas veces y me separé un poco de ella.

- ¿Qué es lo que pasa amor?
-Rosé mi nariz con la suya.- Quiero preguntarte algo…
- ¿Qué cosa? ¡Dale!
-Volví a reír, muerto de nervios. Sentía mis manos transpirando.- Nosotros nos amamos. ¿O no?
- Muchísimo, con locura. –Me besó.-
- Y estuvimos hablando de la posibilidad de tener un hijo…
- Ajam…
- ¿No te parece que podríamos dar un paso más?
- ¿Qué paso? –Preguntó con una sonrisa.-
- Mmm… Señorita Paula…
- ¿Qué? –Preguntó ansiosa y yo reí.-
- ¿Te gustaría ser mi mujer para siempre? –Sonrió y noté sus ojitos brillosos.- ¿Queres casarte conmigo mi amor?

Ella no respondió, tan solo me besó e hizo que cayéramos en la cama.

- ¿Y la respuesta? –Le pregunté riendo.-
-Sonrió y me dio un beso.- Sí que quiero, obvio que quiero.
-Suspiré, con una sonrisa.- Menos mal.
-Rio.- ¿Pensabas qué te iba a decir que no? ¡Tarado!
- No, no sé… Pero, me daba nervios.
-Rio.- Quiero ser tu mujer, para siempre. –Y me besó.-
- Te amo mi amor. –Susurré en sus labios.-
- Te amo amor. –Nos besamos y nos sonreímos.- Estoy muy feliz.
-Acaricié su espalda.- Me encanta hacerte feliz.
- Siempre me haces feliz. –Me besó.- Siempre.

Y no dije más nada… Tan solo deslicé mis manos por debajo de su remera y ella me sonrió pícaramente.

- Quiero estar con vos… Para siempre. –Me dijo luego de que yo quité su remera.-
- Yo también mi amor… Yo también.
- Te amo Pepe. –Besó mis labios.-
- Te amo hermosa.

Y volvimos a unir nuestros labios, para luego unir nuestros cuerpos.

domingo, 31 de julio de 2016

Capítulo 35.

- Comience con su testimonio señorita.

Suspiré y era hora de comenzar…

- Bueno, ese día yo fui a buscar a mi hijo, Bruno, al jardín como siempre. Pero, cuando llegué, la señorita me dijo que se había ido con su padre… En un principio, quise creer que había confundido a su papá con mi pareja, pero no fue así. Más allá de los nervios y el miedo que tenía en aquel entonces, llamamos a la policía y en ese momento me llamó Máximo al celular. La policía intentó rastrearlo pero no pudo. –Tomé un poco de agua.- Recibí otra llamada de él al día siguiente, pero seguía sin saber nada y así pasaron dos días más. Para decirlo más simple, estuve más de tres días sin saber nada de mi hijo. –Y notaba que mi cuerpo comenzaba a temblar.- Hasta que esa mañana me llamaron de la comisaría que tenían novedades y como no aguantaba más estar en la cama llorando y sin hacer nada, fui hasta la comisaría en compañía de mi novio. Fuimos con nuestro auto detrás del patrullero hasta la casa donde se suponía que estaban y en donde, por suerte, estaban…

Hice una pausa y tomé otro poco de agua. Junté mis manos sobre la mesa que estaba delante de mí y tomé aire.

- Después de una discusión a los gritos, que para ser sincera de los nervios no recuerdo, salió con mi hijo en brazos y apuntándolo con un arma. –Y dejé caer una lágrima.- Y ahí fue cuando, intentamos convencerlo… Pero, se volvía cada vez más loco. –Hice una pausa, para tomar aire.- Pegó un tiro al aire y en ese momento, no sé cómo, mi hijo logró soltarse y corrió hacia mí. –Sequé mis lágrimas.- Y ahí tan solo me quedé con él, era lo único que me importaba.
- Pero termine con el relato…
- Bueno, está bien. –Y continué.- Mi novio vino a buscarnos y nos llevó al auto, en donde nos quedamos hasta que pudimos irnos… Si digo que pasó entre la policía y Máximo mentiría, porque la verdad es que no lo sé. Lo único que me importaba en ese momento era contener a mi hijo.
- ¿Ese señor es el padre biológico de su hijo?
- Sí, así es.
- ¿Y por qué terminaron?
- Bueno… Yo empecé mi relación con él cuando estaba en el último año del secundario. Fue mi primer novio… Los primeros dos meses fue todo bien, pero de un día para el otro se volvió completamente violento. –Tomé otro poco de agua, revivir esas cosas me hacía demasiado mal.- Me maltrataba… Psicológica y físicamente.
- ¿Y usted reaccionaba?
- No, incluso intentaba justificarlo al principio… Pero, después me di cuenta de que no era normal lo que le sucedía.
- ¿Y cuando quedó embarazada… Fue por obligación?
- No, nunca abusó de mí si es eso lo que preguntan. Me costaba dejar de quererlo… Quedé embarazada al principio de la relación igualmente, sucede que me enteré del embarazo casi a los 4 meses.
- ¿Y se lo contó?
- Sí, claro que se lo conté. Pero nunca quiso saber nada… Incluso, esa fue la última vez que lo vi hasta que sucedió todo esto.
- ¿Nunca más supo de él?
- No, nunca.
- ¿Usted lo buscó?
- No.

-

Estábamos con Bruno, esperando a que Pau salga de la sala…

Cuando salió, Bruno corrió hacia su mamá, quien estaba llorando y la abrazó. Pau se agachó a su altura y lo abrazó.

- No llores mami. –Le dijo y yo sonreí, muerto de amor.-
-Rio.- Sos lo más lindo que me pasó en la vida.
- Y vos la mejor mamá del mundo.

Me acerqué a ellos y los abracé.

- ¿Vamos a casa? –Les pregunté.- No es lindo estar acá me parece.

Después de un rato… Estábamos en casa. Habían pasado algunos días desde que Bruno había vuelto.

Paula se estaba bañando.

- Pepe… -Dijo Bruno acercándose a mí.-
- ¿Qué pasa Bruno? –Le pregunté sentado en el sillón, estaba respondiendo un mail desde el celular.-
- Quiero decirte algo.
-Dejé el celular e hice que se sentara en mis piernas.- ¿Qué queres decirme?
- ¿Vos no queres ser mi papá?
-Sonreí, muerto de amor.- ¿A vos te gustaría eso?
- Sí, me encantaría, porque vos me cuidas a mí y la cuidas a mamá.
- ¿Y no te parece que ya soy un poco tu papá?
- Mmm… Sí. Pero quiero decirte papá.
- A mí me encantaría que lo hagas. –Besé su mejilla.- Me encanta ser como tu papá.

Bruno me abrazó por el cuello y mis ojos se llenaron de lágrimas.

- Yo quiero que vos seas mi papá para siempre.
-Sonreí.- Entonces, puedo serlo Bruno.
- ¿En serio?
- Obvio que sí. –Lo abracé más fuerte.- Te amo Bruno.
- Te amo papá.

Lo abracé más fuerte y cerré mis ojos, dejando caer algunas lágrimas.

-

Salí de bañarme y fui al cuarto de Bruno, a buscarlo… Pero, lo escuché hablar con Pepe en el living y me quedé allí, para escucharlos.

Se me cayeron las lágrimas.

Me asomé por el umbral de la puerta, para mirarlos y sonreí. Me acerqué sigilosamente a ellos y me arrodillé en el suelo.

- Son los hombres de mi vida. –Dije.- Y me hace muy feliz ver la relación que tienen.
- Es que tu novio es el mejor de todos mami.
-Reí.- Tenes razón, es el mejor y el más lindo. –Pepe sonrió y nos dimos un beso.- Y usted, es el hijo más lindo que podría haber tenido. –Y besé su nariz.-

Nos abrazamos con fuerza, los tres y terminamos haciéndonos cosquillas.

- ¿Qué les parece si vamos a merendar al Shopping? –Propuso Pepe.-
- ¡Sí! –Dijo Bruno festejando y reímos.-

-

Esa noche, Bruno ya se había quedado dormido en su cuarto y yo estaba en el cuarto que compartíamos con Pau… Algo emocionado. Sentado en la cama y dándole la espalda a la puerta.

Paula entró y se arrodilló detrás de mí. Me abrazó por la espalda y besó mi cuello.

- Te juro que te morfaría a besos. –Dijo depositando besos a lo largo de todo mi cuello.-
- ¿Por qué?
- Porque sos muy tierno. ¿Te pensas que no te conozco? –Preguntó riendo.-
-Reí.- Lo que dijo Bruno hoy me desarmó de amor.
-Sonrió.- Yo sabía que no había nadie mejor que vos para ocupar ese lugar.
- Gracias por dejarme, de verdad.
- Es un placer enorme.

Apoyó su mentón en mi hombro y cerró sus ojos.

- ¿Vos queres decirme algo más, no?
-Rio.- Me conoces tanto como yo a vos.
-Reí.- ¿Qué es?

Se sentó frente a mí y me sonrió.

- Estaba pensando…
- ¿En qué?
- En que… ¿No te gustaría agrandar la familia? –Dijo con una sonrisa enorme en su cara.-
- ¿Me estás hablando en serio?
- ¿Qué? ¿No te gusta la idea? –Preguntó triste.-

Yo no respondí, tan solo me tiré sobre su cuerpo y la besé.

- Me encantaría… No hay nada que deseé más en el mundo que tener un hijo juntos.
- ¿De verdad?
-Sonreí.- De verdad. –Volví a besarla.- Pensaba que no querías.
- ¿Cómo vas a pensar eso tonto?
- Capaz Bruno se pone celoso…
-Rio.- Puede ser, pero me encantaría que tenga un hermanito.
- Me imagino a Bruno con un bebé y me derrito.
- Yo me derrito de solo pensarnos como una familia.
- ¿No somos una familia ahora?
-Rio.- Sí, pero más grande… -Suspiró y cerró sus ojos.- Me imagino yendo a todos lados juntos…
- Es hermoso lo que decís.
- Es lo que deseo. –Me dijo.- Y quería que lo sepas.
- Me encanta saberlo. ¿Pero sabes qué me encanta más?
- ¿Qué?
- Que deseemos lo mismo.

Y la besé suavemente.

- Sos la mujer de mi vida Paula.
-Sonrió.- Y vos sos el hombre de la mía.

Nos besamos y comenzamos a dar vueltas en la cama.

Sin dudas… No me había equivocado al esperarla tantos años. Toda esa espera había valido la pena.





-


Quedan cinco capítulos...

sábado, 30 de julio de 2016

Capítulo 34.

Me desperté en medio de la noche y me senté de golpe en la cama, temblando del miedo y sin poder dejar de llorar.

Suspiré, tratando de tranquilizarme, al ver que mi hijo estaba durmiendo a mi lado.

- ¿Qué pasa Pau? –Me preguntó Pepe.-
-Suspiré.- Una pesadilla.
- ¿Qué soñaste?
- Que se lo llevaba otra vez. –Dije secando mis lágrimas.-
- Tranquila, que fue solo un sueño.
- Sí, ya sé. –Volví a acostarme y lo abracé.- Seguí durmiendo Pepe.
- Vos tranquilízate.
- Eso intento.

Y en ese momento, Bruno abrió sus ojos.

-Acaricié su mejilla.- Seguí durmiendo mi vida. –Le dije.-
- Sos vos mami. –Dijo y me abrazó por la cintura.-
- Sí hijo, soy mamá. –Besé su cabeza.- Tranquilo.
- Quedate conmigo.
- ¿Queres que vayamos a dormir a tu cama? –Le pregunté.-
- No.
- ¿Queres que nos quedemos acá?
- Sí.
- Bueno…

Alcancé la manta y la acomodé sobre Bruno, quien estaba sobre mí. Lo abracé por la cintura y besé su frente.

- Seguí durmiendo hijo. –Lo abracé más fuerte.-

Y lo mimé, hasta que volvió a quedarse dormido.

- Ahora dormí vos… -Me dijo Pepe.-
- Siento que se me va a salir el corazón por la boca.
- No estés nerviosa, lo tenemos acá con nosotros.
- No puedo sacarme la sensación de miedo. Es horrible.
- ¿Queres algo de tomar?
- No, quiero quedarme acá.
- Cerra los ojos.
-Sonreí.- Te amo más de lo que te imaginas. –Le dije.-
-Se acercó a besarme.- Te amo infinitamente. –Nos besamos.-

 Esa mañana…

- ¿Ya te vas? –Le pregunté a Pepe.-
- Sí… Seguí durmiendo y cualquier cosa llamame.
- No te preocupes y gracias. –Besé su mano.-
- Te amo. –Besó mi frente.-
- Te amo Pepe. –Besó mis labios y se fue.-

Yo lo intenté, pero no pude volver a dormirme… Solo podía mirar a mi hijo y acariciarlo.

Cerca de las diez de la mañana, él abrió sus ojos, pero nunca se movió. Seguía sobre mi cuerpo y nos abrazábamos.

- Buen día mi amor. –Susurré después de un rato y besé su cabeza.-

Pero él no respondió, suspiré y me senté en la cama, sin sacarlo de encima de mi cuerpo.

- ¿No queres comer nada hijo? ¿Una chocolatada?
- Ahora no.
- Bueno, está bien…
- Solo quiero quedarme con vos.
- Acá nos quedamos, todo el tiempo que quieras.

Lo abracé con fuerza y apoyé mi mentón en su cabeza.

- Ahora sí quiero una chocolatada.
- ¿Vamos a prepararla y volvemos a la cama? –Él asintió.- Entonces levantate mi amor.

Fuimos juntos hasta la cocina y preparamos su chocolatada, yo me hice un té y buscamos un paquete de sus galletitas preferidas.

Volvimos a mi cuarto y nos sentamos frente a frente, para desayunar. Él estaba muy callado y eso era extraño, entendía que podía ser por todo lo que había pasado, pero igualmente se lo pregunté cuando terminó con su desayuno.

- ¿Estás bien mi amor? –Pregunté y acaricié su mejilla.- Estás muy callado.
-Pensó unos segundos.- ¿Ese señor era mi papá, no?
-Suspiré… Sabía que esa charla llegaría.- ¿Venís a upa de mamá? –Le pregunté acomodando mis piernas, él no dijo nada y se sentó sobre mis piernas estiradas y frente a mí.- Ese señor es tu papá… -Le dije tratando de no llorar.- Fue mi pareja hace mucho tiempo, antes de que nacieras. –Acaricié su pelo.- Pero, nos peleamos…
- ¿No me conocía?
- No mi amor, no…
- ¿Y por qué nos trató mal?
-Suspiré.- Porque… No lo sé. –Dije sin saber muy bien qué responder.-
- Yo no lo quiero.
- Nadie te obliga a quererlo Bruno.
- No lo quiero. –Repitió.-
- Yo te prometo que no te va a llevar nunca más.
-Me abrazó por el cuello.- No quiero que nos vuelvan a separar.
- Eso no va a pasar otra vez.
- Vos sos la mejor del mundo mamá. –Sonreí.- Y Pepe también, yo quiero que él sea mi papá.
-Volví a sonreír.- ¿Vos sabes quién es la persona que yo más amo en todo el mundo?
- Mmm… No.
- A vos Bruno, a vos. –Besé su cabeza.-
- Vos también sos la persona que más amo.
- Te amo hijo, te amo.
- Te amo mami.

Suspiré y él apoyó su mejilla en mi pecho.

- Siempre juntos, te lo prometo.

Cerré mis ojos y dejé caer algunas lágrimas…

Me sorprendía lo inteligente que es (O que son los nenes), solo preguntan lo que necesitan saber y ya está… Lo cual, me había facilitado bastante el trabajo.

- Mami…
- ¿Qué hijo?
- ¿Voy a tener que ir al jardín otra vez?
- Sí, pero no a ese…
- ¿Y cuándo voy a volver?
- No sé Bruno… ¿Te aburrís conmigo? –Pregunté intentando sonar divertida y él rio.-
- No ma.
- Ah bueno… Menos mal. –E hice cosquillas en su cuello.- Igual, hoy a la tarde tenemos que ir al médico.
- ¿Para qué?
- Para saber que estás bien.

Me daba miedo preguntarle, pero era hora de hacerlo.

- ¿Te hizo algo malo Bruno?

Y él no respondió. Hice que se sentará y nos miráramos.

- Hijo… -Acaricié su nariz y él sonrió, me contagió la sonrisa.- ¿Me contas cómo fueron las cosas? Lo que te acuerdes.
- Me fue a buscar al jardín… Y fuimos a un lugar. –Hizo una pausa.- Me encerró en una pieza. –Dijo con los ojos llenos de lágrimas y yo tomé sus manos.- No me dejaba salir.
- ¿Te daba de comer? –Le pregunté tratando de que las lágrimas no llegarán a mis ojos.-
- Pan. –Respondió.-
- ¿Y no te pegó o te hizo algo malo?
- No.
- ¿Seguro?

Él asintió y yo lo abracé.

- Igual… Quiero que te vea el médico. –Besé su mejilla.-
- Pero ahora no.
- ¿Queres quedarte acá un rato más? –Asintió.-

“Hola amor. ¿Cómo va todo? ¿Bruno ya se despertó?”

“Acá estamos… Todo bien, creo.”

“¿Por qué crees?”

“Charlas que tuve con Bruno.”

“¿Él está bien?”

“Sí… Aunque sigue asustado.”

“Es lógico amor.”

“Sí, ya sé. Pero quiero que se le pase.”

“Dale un tiempo.”

“Quiero llevarlo al médico…”

“¿Queres que los acompañe?”

“¿Salís temprano hoy?”

“Después de almorzar.”

“Entonces te esperamos. Gracias.”

“Nada que agradecer Pau. ¡Deja de decirme gracias!”

“Jajajaja… Nunca voy a dejar de agradecerte por amarnos tanto.”

“Es un placer enorme.”

“Te amamos con locura.”

“Y yo a ustedes.”


viernes, 29 de julio de 2016

Capítulo 33.

Bruno corrió hacia mí y yo corrí hacia él, no podía contener las lágrimas y sentía que no podía mantenerme parada de los nervios, pero necesitaba estrujarlo contra mi cuerpo.

Lo alcé y lo abracé con fuerza por su cintura, él me abrazó por el cuello. Bruno no dejaba de temblar ni de llorar.

- Tranquilo hijo… -Suspiré.- Tranquilo que ya estás con mamá.
- Tengo miedo mami.
- Lo sé mi amor, lo sé. –Lo abracé más fuerte.- Pero ya estás conmigo. Sh…

Me separé un poquito de él y choqué mi nariz con la suya, mirándolo a los ojos.

- Trata de respirar hijo. –Le dije y sequé sus lágrimas.- Respira conmigo. –Dije respirando tranquila, tratando de que él me siga.- Dale que te va a hacer mal mi amor…

Pero él volvió a abrazarme, yo suspiré y lo abracé lo más fuerte que pude. Había deseado demasiado ese abrazo y necesitaba hacerlo eterno.

- Te amo hijo… -Le dije a su oído.- ¿Sabes?
- Yo también te amo mami.

Sonreí en medio de las lágrimas y caminé hasta quedar apoyada contra una pared, no podía mantenerme en pie y había perdido la noción de lo que pasaba a mi alrededor.

- Amor… -Dijo Pedro corriendo hacia mí.- Salgan de acá.
- ¿A dónde queres que vaya?
- Vayan al auto. –Dijo acariciando el pelo de Bruno.-
- Veni con nosotros. –Le rogué.-
- Vengan.

Nos abrazó y caminamos hasta nuestro auto. Yo me subí en la parte trasera con Bruno en mis brazos, sentado sobre mis piernas y escondiendo su carita en mi pecho

- Me quiero ir a casa mamá.
- Lo sé hijo y yo también.
- ¿Y por qué no nos vamos?
- Te prometo que en un ratito nos vamos.

Lo miré a Pedro, que estaba parado fuera del auto.

- ¿Qué pasa?
- Lo quieren agarrar.
-Suspiré.- Me muero de miedo. –Le dije modulando mis labios.- Veni, por favor. –Le dije quebrándome.-

Pedro se sentó a mi lado y nos abrazó.

- Tranquila. –Susurró en mi oído y besó mi cuello. Yo cerré mis ojos y lo abracé más fuerte a Bruno.- Ya vamos a estar en casa los tres.

Me sentía abrumada, a punto de desvanecerme… No entendía nada de lo que estaba pasando, no podía procesarlo. Hasta que escuché un tiro y Bruno se aferró a mí.

- No pasa nada mi amor… -Le dije a Bruno, tratando de dejar de llorar.-
- ¿Pero qué fue eso?
- Nada hijo, nada. –Besé su cabeza.- Trata de dejar de llorar…
- Me quiero ir mamá.
-Suspiré.- Ya nos vamos Bruno.

Apoyé mi cabeza en el hombro de Pedro y le susurré.

- ¿Qué hay que esperar?
- No sé, pero me dijeron que si nos vamos puede ser más bardo… No queremos que se la agarre con ustedes.
-Suspiré.- Necesito desaparecer de acá.
- Trata de no pensar…

Yo no dije más nada y apoyé mi mentón en la cabeza de mi hijo.

- No llores más Bruno… -Suspiré.- Ya estás con mamá, tranquilo.

Y no sé cuánto tiempo más pasó…

-

Finalmente, lograron llevárselo en el patrullero y la realidad es que no había prestado demasiada atención a cómo se habían dado los hechos.

Solo intentaba tranquilizarlos.

- ¿Vamos a casa? –Les pregunté.-
- Sí Pepe. –Respondió Bruno y yo le sonreí.-
- No llores más hermoso. –Dije secándole las lágrimas.-
- Quiero ir a casa, llevanos Pepe.
-Besé su cabeza.- Ahora vamos mi amor.

Bruno volvió a refugiarse en el pecho de su mamá y yo le di un beso a Pau.

- Tranquila, que ya se terminó todo. –Dije secando sus lágrimas.-
- Gracias. –Me dijo.-
- No, shh… -Volví a besarla y bajé del auto, para subirme en la parte delantera, para poder manejar.-

-

- ¿Estás durmiendo mi amor? –Le pregunté y él negó con su cabeza.- Ya estamos por llegar a casa. ¿Sabes?

Por fin llegamos a casa y la realidad era que cuando quise salir del auto, empecé a temblar. Pedro me dio la mano y me ayudó, yo seguía con Bruno en brazos.

Entramos a casa y cuando quise bajar a Bruno, él me abrazó con más fuerza. Suspiré y caminé con él hasta mi cuarto. Me senté en la cama con él en mis brazos y sequé sus lágrimas.

- ¿No queres bañarte hijo? Y después nos quedamos acá todo el tiempo que quieras…
- Pero veni conmigo ma.
- Yo voy con vos, dale.

Pedro estaba parado en el umbral de la puerta y se acercó a nosotros.

- Vayan que yo ahora les llevo ropa.
- Gracias mi amor. –Dije levantándome y le di un beso.-

Fui con Bruno hasta el baño y quité su ropa mientras la bañera se llenaba, lo senté allí y lo bañé, haciéndole masajes… Él, de a poquito, comenzaba a tranquilizarse. Lo envolví en un toallón y lo llevé a mi cuarto, lo cambié en mi cama y él se quedó allí, acostado mientras yo jugaba con su pelo.

- ¿Más tranquilo? –Le pregunté a su oído.-
- Acostate conmigo mami.

Yo no le respondí y me acosté a su lado, abrazándolo por la espalda y llenándolo de besos.

- No quiero que nos separen nunca más. –Me dijo y yo lo abracé con todas mis fuerzas.-
- Te prometo que eso no va a pasar otra vez hijo, te lo prometo. –Besé sentidamente su mejilla.- ¿Por qué no dormís un ratito? –Pregunté acariciando su pelo.-
- Pero quedate conmigo. –Dijo presionando mi mano.-
- No me voy a ir a ningún lado hijo. –Cerré mis ojos.- Te amo. –Susurré en su oído.- Dale, dormí que te va a hacer bien.

Y no sé cuánto tiempo pasó, solo sé que fue muchísimo... Hasta que por fin se quedó dormido y yo me largué a llorar como una nena. Me senté en la cama, a su lado y sin dejar de jugar con su pelo.

Pedro ingresó a la habitación y sin decir nada, se sentó a mi lado y me abrazó por el costado.

- Ya pasó todo… -Me dijo.- No llores más hermosa.
-Suspiré.- Necesito sacar todo lo que tengo afuera. –Dije sin poder hablar por el llanto.-
- Veni… -Dijo haciendo que me acueste en la cama y apoyé mi cabeza en su brazo.- Trata de tranquilizarte, mientras más tranquila estés vos… Mejor va a estar él.
-Suspiré.- Lo sé, pero me cuesta… Fue horrible.
- Pero ya pasó mi amor, mira… Lo tenes acá con vos.
-Busqué la mano de mi hijo y entrelacé mis dedos con los suyos.- Te juro que nunca sufrí tanto… Sentía que me moría sabiendo que estaba con Máximo.
- Lo sé mi amor… Te juro que lo sé. –Besó mi frente.- Pero ya está… ¿Por qué no intentas dormir vos? No dormís hace tres noches.
- Vos tampoco Pepe. –Le dije.- Gracias por bancarte todo esto conmigo.
- Hey, Pau… Yo sé que no soy su papá, pero somos una familia y siempre vamos a estar juntos. –Besó mi nariz.- En las buenas y en las malas… No es algo que tengas que agradecer.
-Sonreí a medias y él secó mis lágrimas.- Dormí vos también.
- Vos intenta dormir y después veo que hago.
- Vos también estás cansando.
- No te preocupes por mí.
- Pero…
-Me interrumpió.- Pero nada… -Hizo que cierre mis ojos.- Dale, trata de descansar.
- Te amo. –Dije y besé su mano.- Gracias, de verdad.
- Te amo mi amor. –Me dio un beso en mis labios.- Dormí que yo los cuido.

Sentí que su mano comenzó a jugar con mi pelo y con el correr de los minutos, comenzaba a tranquilizarme… Pero de a poco, nunca había tenido tantos nervios juntos.

Intentaba pensar que ya estábamos juntos, pero el miedo que tenía en el cuerpo y en la mente, no podía apartarlo.

Capítulo 32.

Las horas pasaban y yo seguía sin saber nada… ¡No soportaba un segundo más lejos de mi hijo!

Me sentía demasiado pelotuda estando en mi cama… ¡Sin hacer nada!

Pedro entró al cuarto con una taza de té y me la ofreció.

- No, no quiero…
- Amor. –Dejó la taza en mi mesita de luz y se sentó frente a mí.- Tomate el té al menos.
- No me pasa nada… -Dije ahogada en lágrimas.-
- Es solo un té. Estás muy pálida.
- No me importa, lo único que me importa es tener a Bruno conmigo otra vez.
-Tomó mis manos.- Te prometo que eso va a pasar pronto.
- No puedo más.
-Secó mis lágrimas.- Esto va a pasar pronto…
- No soporto la incertidumbre.
- Ya va a pasar todo.
- Yo sé que lo haces de bueno y porque queres contenerme… Pero no me tranquiliza que me digas todo el tiempo lo mismo.
- ¿Y qué puedo hacer por vos?
- Abrazarme. –Le dije con un hilo de voz.-

Él me abrazó y lo sentí llorar a la par mía.

- Yo también necesito que esté acá. –Me dijo llorando.-
- Lo sé mi amor, lo sé. –Suspiré.-
- Pero quiero confiar.
- Yo también, pero no puedo.

Nos quedamos algunos segundos en silencio y él se separó un poco de mí.

- ¿Tomas un poquito del té?
- Mmm…
- Dale. –Me alcanzó la taza y yo la agarré.-

Tomé un poco de té y él posó sus manos en mis piernas.

- Siento que me muero. –Dije ahogada y dejé la taza a un lado.-
- No estás sola. –Apretó con fuerza mis manos.-
- Es lo único que hace que no termine de caer.
- Nunca voy a soltarte… -Hizo una pausa.- Nunca voy a soltarlos.
-Volví a abrazarlo.- Se me hacen eternos los minutos.
- A mí también. –Suspiró y nos abrazamos con fuerza.-
- No sé cómo voy a aguantar esto.
- Hacelo por él.
-Suspiré.- Nunca tuve tanto miedo en mi vida.
-Me abrazó aún más fuerte.- Veni…

Hizo que me acostara, apoyando mi cabeza en sus piernas y me tapó. Él apoyó su espalda en el respaldo de la cama y sentí que sus dedos comenzaron a acariciar mi cara, ya que tenía los ojos cerrados.

- Trata de descansar. –Me dijo.-
- Ya sé que no voy a poder Pepe.
- ¿Queres que nos quedemos acá igual?
- Sí, por favor.

-

La noche pasó y seguíamos sin saber nada. Paula volvió del baño y se metió en la cama, tapada hasta la cabeza. Yo no dije nada y me metí debajo de las mantas con ella. Acaricié su mejilla y besé su frente.

- Pau…
- No, no digas nada. Solo quedate conmigo.

Y yo no dije más nada, la abracé y se refugió en mi pecho.

Pasaron infinitas horas y seguíamos en la misma posición.

El celular sonó y Paula se levantó de golpe.

-

- Hola. –Dije temblando.-
- Ahora me atendiste más rápido nena.
- No sigas con esto, por favor.
- Quiero conocer a mi hijo.
- Podes hacerlo de otro modo. –Dije tratando de contener el llanto.-
- No me dejarías…
- Nunca lo intentaste.
- Paula, no me jodas.
- Devolveme a mi hijo.
- No Paula. No. Vos lo tuviste casi cinco años, ahora me toca a mí.
- ¡Bruno no te conoce!
- Encima le pusiste Bruno. ¿No tenías un nombre más horrible?
- ¿Podemos arreglar esto como dos personas grandes? Podemos encontrarnos, sin la policía de por medio… Solo nosotros tres.
- No Paula. ¿Qué parte no entendes?
- Vos no entendes que es mi hijo y estar lejos de él no me deja respirar.
- Acostumbrate.
- No puedo acostumbrarme a estar lejos de él, es la persona que más amo en el mundo. ¡Y eso es algo que vos nunca vas a sentir!
- Dejate de joder con lo sentimental Paulita.
- ¿Puedo hablar con él?

-Rio irónicamente.- ¡Ni se te ocurra!

Y me cortó.

- ¡La puta madre! –Grité y revoleé un almohadón a la mierda.-
- ¿Qué te dijo?
- No sé, no sé nada Pedro.

Y me levanté, porque no soportaba seguir en la cama. Fui a su cuarto y me dejé caer en el suelo, apoyando mis brazos y mi cabeza en su cama… Sintiendo su olor.

Abracé con fuerza su muñeco preferido y cerré mis ojos.

- Pau… ¿Puedo pasar? –Dijo en la puerta.-

Y yo no respondí. Se acercó a mí.

- Veni… Te hace peor estar acá.
- Necesito tenerlo cerca, aunque sea una ilusión.

Se arrodilló detrás de mí y posó su mano en mi espalda.

- Gorda… Dale.
- Dejame Pedro.
-Suspiró.- Voy a llamar a la comisaría a ver si hay novedades.
- Bueno.

Y se fue… Me acosté en la cama de Bruno y apoyé mi cabeza en su almohada, llenándome de su olor.

- Pau… -Dijo en el umbral de la puerta.-
- No saben nada. –Le respondí.- ¿Me dejas sola? Por favor.
- ¿Segura?
- Sí…
- Cualquier cosa estoy en el cuarto.

Yo asentí y Pedro se fue. Me senté sobre la cama y busqué su cuaderno, para comenzar a escribir.

“Nunca creí que podía sentir tanto miedo en el cuerpo… No lo imaginaba posible. Te extraño con cada parte de mi ser. Te necesito cerca, necesito saber que estás bien y poder llenarte de besos… Abrazarte hasta que te quedes sin aire.
No soporto no saber cómo estás hijo. No puedo respirar si no te tengo cerca.

No veo la hora de correr a abrazarte, no puedo más. No tengo fuerzas. Vos sos mi fuerza.”


Para ser sincera, no sabía ni siquiera qué había escrito… Solo sabía que necesitaba sacarlo un poco afuera.

Busqué su pijama y fui con la remera del mismo en mis manos hasta mi cuarto.

Me acosté al lado de Pedro, quien estaba sentado en la cama y abracé la remera de Bruno.

- No sé cómo seguir. Me desarmo. –Le dije.-
- Trata de dormir… Así no pensas y el tiempo se pasa más rápido.
- No puedo Pepe, te juro que no puedo.
- Dale… -Acarició mi pelo.-
- No puedo. –Le dije algo molesta.-
- ¿Y qué queres hacer?
- Abrazar a mi hijo. –Dije ahogada en lágrimas.-
- Confía en que eso va a pasar.
- ¿Cuándo?
- Ojala pudiera decírtelo mi amor.
- No puedo… No puedo…
- Sí que podes… Bruno te está esperando, para que lo abraces con fuerza.
- ¿Y en dónde me está esperando? –Suspiré.-
- Eso ya lo vamos a saber.
- No digas nada mejor.
- ¿Por qué?
- Porque me pone nerviosa tu optimismo.
- Intento tranquilizarte.
- Lo único que me tranquilizaría es estar con él.
-Acarició mi pelo.- Confía mi amor, confía.

jueves, 28 de julio de 2016

Capítulo 31.

En la vida uno sabe que el tiempo pasa rápido, incluso lo siente… Pero cuando sos madre el tiempo se te hace arena entre las manos.

¿Cómo puede ser? ¡Si ayer me enteré de que estaba embarazada!

Cuatro años y medio tenía Bruno… Sí, una locura. Lo miraba y no lo podía creer, tan grande y tan chiquito a la vez. Tan hermoso, tan dulce y tan bueno… Lo miraba y se me inflaba el pecho de orgullo.

Y claro que en todo este tiempo nuestra vida había cambiado demasiado. Pedro se había recibido y estaba trabajando como Ingeniero en una fábrica, yo continuaba con mis tejidos (que cada vez eran más) y me quedaba con Bruno durante el día. Pedro se mudó con nosotros. Ya éramos casi marido y mujer.

Sonó mi alarma y Pedro se estaba bañando… Me levanté y fui a despertar a Bruno.

- Buen día mi amor… -Dije en su oído.- Es hora de levantarse… -Dije acariciando su cuello.- Hay que ir al jardín…
- Tengo sueño mami.
-Reí.- Yo también, pero hay que arrancar el día igual.
- Mmm… -Abrió sus ojos y le sonreí.-
- Dale señorito, arriba. –Y lo llené de besos.- ¿Nos cambiamos?
- Sí.

Lo ayudé a cambiarse y él se quedó mirando la tele mientras yo preparaba el desayuno para los tres.

- Buen día mi amor. –Dijo Pedro abrazándome por la espalda.-
- Buen día amor. –Nos dimos un beso.- ¿Lo llamas a Bruno así desayunamos?
- Dale.

Desayunamos los tres juntos y luego yo me cambié, para llevar juntos a Bruno al jardín. Luego, Pedro se fue a trabajar.

Yo me volví a casa en dónde me bañé y luego me puse a tejer…

Cuando fue la hora de ir a buscar a Bruno, me dirigí hacia el jardín… Pero, él no estaba. Me acerqué a las maestras, algo preocupada por miedo a que le hubiese pasado algo.

- ¿Bruno? ¿Le pasó algo? –Le pregunté a su maestra.-
- Vino a buscarlo su papá.
- ¿Qué? –Pregunté paralizada.-
- Sí, eso dijo.
- ¿Y ustedes no corroboraron?
- Creíamos que era su pareja.
- ¿Pedro?
- Eso creo.

Suspiré y lo llamé a Pedro.

- Hola amor.
- Pepe… ¿Vos retiraste a Bruno del jardín?
- No Pau, estoy en el trabajo.
- ¡La puta madre! –Dije con los ojos llenos de lágrimas.-
- ¿Qué pasa gorda?
- Me dicen que lo vino a buscar su papá. ¿Vos entendes eso?
- Para, tranquilizate.
- No puedo Pedro. ¡No puedo!
- Amor… ¿En dónde estás?
- En el jardín.
- Ya voy para allá, no te muevas.
- Está bien.

Corté y la busqué a la señorita.

- ¿Cómo puede ser que le entreguen a mi hijo a cualquiera? –Le grité.- ¡Es un nene! ¿Cómo puede ser tan irresponsable? ¡Ahora no sé a dónde está mi hijo! –Dije quebrándome.-
- Me dijo que era su papá.
- ¿Ustedes no saben la historia? ¿Para qué carajo me entrevistaron? –Dije con bronca.-
- ¡Pero es su papá!
- ¡Mi hijo no conoce a su papá! –Le grité, llena de bronca.- ¡Porque su padre es un hijo de puta! –Dije apoyándome contra la pared, porque sentía que me caía al suelo de los nervios.-

Y en ese momento, se acercó la directora.

- ¿Qué sucede acá? –Dijo muy calmada.-
- ¡Que le entregó a mi hijo a cualquiera! –Dije tratando de que se me entienda por el llanto.-
- ¿Con quién se fue el nene?
- Con el padre. –Le dije a la directora.- Usted sabe la historia… Ese hombre no puede hacerse cargo de Bruno. –Dije con bronca.-
-Se acercó a mí.- Tranquilizate, porque así no vamos a lograr nada.
- Me voy a tranquilizar cuando esté con mi hijo.

Dije y me senté en un banco, no podía más parada.

- ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? –Les pregunté llena de bronca.-

Y en ese momento, lo vi entrar a Pedro… A quien corrí, para abrazarlo.

- Tranquila mi amor, tranquila.
- Me muero si no vuelvo a verlo Pedro.
- No, no pienses así. –Besó mi mejilla.- Trata de tranquilizarte porque así no vamos a lograr nada.

-

Las maestras no nos daban ninguna solución y aunque yo intentaba mantener la calma para que el estado de Pau no empeorara, sentía que se me iba a salir el corazón por la boca.

Llamamos a la policía y estaban revisando el lugar, en busca de algún tipo de indicio. Pau y yo estábamos sentados en un banco. Tomados de la mano y ella apoyaba su cabeza en mi hombro.

Ninguno decía nada… Tampoco sabíamos qué decir.

Sonó el celular de Paula y ambos nos exaltamos.

- Número desconocido. –Dijo temblando.-
- Atienda. –Dijo uno de los oficiales.-
- No puedo hablar. –Me dijo a mí.-
- Tranquila… -La besé.- Atende, dale.

-

Atendí el celular, sin poder dejar de titubear.

- Hola…
- ¡Al fin me atendiste Paulita!

Lo miré a Pedro y le susurré:

- Es él. –Dije al borde del colapso.-
- Alarga la charla a ver si lo podemos rastrear… -Me dijo modulando un policía y volví al teléfono.-

- Paulita… ¿Estás ahí? ¿Tan poco te importa tu hijo?
- ¿Lo tenes vos hijo de puta?
- Obvio… ¿Quién es su papá?
- ¡Vos no!
- Sí, la genética lo dice.
- La vida no. –Y Pedro tomó con fuerza mi mano.- No le hagas nada, por favor…
- ¿Cómo le voy a hacer algo? ¡Es mi sangre che!
- ¿Qué ganas con todo esto?
- Conocer a mi hijo.
- Te acordaste tarde… Siento que me muero si no lo tengo cerca.
- Imaginate yo que nunca lo conocí.
- ¡Nunca quisiste! –Le dije con bronca.- Traemelo, te lo ruego.
- Solo llamaba para que te quedes tranquila.
- ¿Tranquila con qué?
- Con que está conmigo.

Y me cortó, sequé mis lágrimas temblando y Pedro me abrazó por el costado.

- Lo tenemos… -Dijo el oficial.-
- ¿Qué tienen? –Preguntó Pedro.-
- La localización.
- ¡Vamos entonces! –Dije queriéndome parar, pero Pepe me frenó.-
- Vamos nosotros… -Dijo el oficial.-
- Pero soy la mamá.
- Pero es probable que lo esté haciendo para despistar.
-Suspiré.- ¿Qué quiere decir con eso?
- Que vamos a ir a investigar… Ustedes quédense acá.

Y se fueron, solo quedó un oficial en la puerta.

Pedro me abrazó con fuerza y yo terminé de desarmarme en sus brazos.

- Me voy a morir Pedro.
- No, no pienses así… Ahora tenes que estar más fuerte que nunca.
- No puedo ser fuerte lejos de mi hijo.
- Tenes que ser fuerte, para volver a estar con él.
- Quiero arrancarle los pelos a todas estas forras de las maestras.
- Hey, hey… ¡Tranquila! Así no vas a solucionar nada.
- Es mi hijo Pepe…
- Lo sé mi amor, lo sé. A mí también me duele esto. –Suspiró.- Pero hay que confiar.
- ¿Confiar en qué? ¿En Máximo? ¿Me estás jodiendo?
- Confiar en que la vida aprieta, pero no ahorca.
- No sé, no sé nada… Solo sé que no voy a volver a respirar tranquila hasta no tenerlo otra vez conmigo.
- Confía en que eso va a ser pronto mi amor.

miércoles, 27 de julio de 2016

Capítulo 30.

Pedro estaba sentado en la cama, con su espalda sobre el respaldo y tapado con las mantas. Yo estaba acostada a su lado, boca abajo y abrazando una almohada. Las mantas me cubrían hasta la cintura.

Sentí que recorrió mi espalda con su mano y lo miré, sonriendo.

- ¿Se puede saber en qué pensas? –Preguntó y acarició mi mejilla.-
- Mmm… -Suspiré.- No sé si se puede. –Reí.-
- ¿No se puede? –Me preguntó riendo.-
- Pensaba en vos.
- ¿Y qué pensabas sobre mí?
-Me erguí un poco, haciendo que las mantas me taparan porque tenía frío y para poder mirarlo más de cerca. Él corrió el pelo de mi cara y yo sonreí.- Pensaba en que fui muy estúpida en no mirarte antes. –Le dije riendo.- Me haces sentir muy bien. –Dije y besé su hombro.- Gracias.
-Me besó.- Sos tan linda…
- Vos sos lindo. –Nos besamos.-
- ¿La pasaste bien conmigo?
- Increíble. –Susurré rozando sus labios con los míos y nos sonreímos.- ¿Vos?
- ¿Viste que me dijiste eso de las expectativas?
- Sí…
- Bueno, las superaste.

Yo sonreí, muerta de amor y lo besé. Luego, me acurruqué en su pecho y él me abrazó.

- ¿Tenes sueño? –Preguntó jugando con mi pelo.-
- Mmm… Un poco, pero voy a esperar a que se despierte Bruno… Ya debe estar por despertaste.
- Es un crack el niño.
- ¿Por qué?
- Porque tuve una charla con él y le pedí por favor que me dejará estar con su mamá un ratito.
-Reí.- Sos un tarado. –Besé su pecho.-
- ¡Más respeto che!
- Bueno, bueno. –Lo abracé con fuerza.-
-Besó mi frente.- Estás helada.
-Reí.- Tengo un poco de frío.
- Vestite tonta.
- ¿No te enojas?
-Rio.- ¿Cómo me voy a enojar?
- No sé. –Reímos y nos dimos un beso.-

Yo me vestí y fui hacia el cuarto de Bruno, quien seguía durmiendo. Me acerqué a él y acaricié su manito… Él tomó mi dedo y yo sonreí.

- Descansa hijo… -Susurré y besé su frente.-

Quise soltarme de él, para irme, pero me agarró con fuerza y yo reí.

- ¿Qué pasa mi amor?

Y él comenzó a moverse, se despertó llorando.

- Tranquilo, tranquilo… -Dije alzándolo.- Tranquilo que mamá está acá. –Dije a su oído y me senté en el sillón de su cuarto, con él en mis brazos.- No llores Brunito…

Bruno se tranquilizó, luego de un rato y le dí de comer. Fui con él en brazos hasta el cuarto y Pepe se estaba quedando dormido. Me acosté a su lado, con mi hijo sobre mi pecho y tomé su mano.

- Hasta mañana mi amor. –Le dije.-
-Sonrió y besó mi mano.- Qué lindo que me digas así.
-Sonreí.- No me hagas poner colorada.
- No, no. –Besó mi brazo, desde mi mano hasta mi hombro.- Solo que me gusta.
-Volví a sonreír.- Dale, descansa.
- Vos también.
- Cuando el peque esté oficialmente dormido…
- ¿Está despierto?
- Más o menos…

Pedro acomodó su cabeza en mi hombro y entre los dos, llenamos de mimos a Bruno hasta que se durmió.

- Pepe… -Susurré.- ¿Dormís?
- No… ¿Qué pasa Pau?
-Besé su frente.- Nada, solo quería agradecerte por ser así con nosotros… Sobre todo con Bruno. –Hice una pausa.- Es mi hijo y vos podrías no hacerte cargo…
- Siempre te voy a ayudar, en todo lo que pueda. –Me dijo.-
- Gracias, de verdad. Me tranquiliza mucho saber que, capaz me esté yendo muy al futuro y no dé, pero igualmente me tranquiliza saber que mi hijo va a tener un hombre con quien poder hablar todo lo que no puede conmigo. –Pepe sonrió.- Nos hace muy bien que estés cerca nuestro.
-Me besó.- Siempre voy a estar cerca de ustedes…
- Gracias… -Lo besé.- En serio.
- A vos, por dejarme ser parte. –Sonreímos y nos besamos.- Y dale… Descansa que estás super chinita.
-Reí.- Bueno che…
- Descansa que yo los cuido.
-Mordí mi labio, muerta de ternura.- Te quiero chapar todo.
-Se acercó a besarme.- Linda…

-

Pau estaba a mi lado, durmiendo con Bruno en su pecho. Les saqué una foto y la puse de fondo de pantalla… Querían que sean mi familia para siempre.

“Tu amiga me va a volver loco.”

“¿Por qué? ¿Pasó algo?”

“Pasó, pero no es nada malo…”

“¿Y qué pasó nene?”

“Que la amo con locura.”

“Ay, sos un tierno Pepito.”

“Jajajajaja, no flashees Agos.”

“No flasheo, es la verdad. Desde que están juntos, la veo muy feliz a Pau.”

“Pensé que era ilusión mía.”

“Yo veo lo mismo…”


- ¿Qué pasa Pepe? –Me preguntó súper dormida.-
- Nada Pau, seguí durmiendo.
- ¿Con quién hablas?
- Con Agos.
- ¿Está bien?
- Sí Pau, tranquila… Seguí durmiendo, dale. –Corrí el pelo de su cara.-

“Gracias por toda la banca Agos, de verdad.”

“No me tenes que agradecer nada, me hace bien verlos tan felices.”

“Sos la madrina de nuestra relación, jajaja”

“Jajajajajaa, un placer.”

“Te dejo Agos… Me voy a dormir.”

“Dale, nos hablamos Pepe.”

“Un beso amiga.”


Me acosté al lado de Pau y ella me miró.

- ¿De qué hablaban?
- Cosas nuestras señorita.
-Rio.- Okei, okei.
- Perdón, no quería despertarte.
- No fuiste vos, fue Bruno que me pateó. –Rio.- Está muy inquieto.
- ¿No queres que lo lleve?
- No, no. Me encanta dormir con él encima, salvo que a vos te moleste…
- ¿Cómo me va a molestar Pau?
- No sé…
- No me molesta, tranquila. –Besé su frente.- Dale, dormí…
- Vos también.
- Ahora va. –Reí.-
- ¿Estás con insomnio?
- No puedo dejar de pensar.
- ¿En qué?
- En todo lo que te amo.

Ella sonrió y yo me acerqué a besarla.

- ¿Por qué sos tan hermoso? –Me besó.-
- Ya te dije que vos me pones así. –Reímos y nos besamos.-
- Dale… ¿Dormimos?
- Eso voy a intentar.

Nos dimos un beso y nos acomodamos para dormir. Busqué su mano y entrelacé mis dedos con los suyos.

- Descansa hermosa…
- Vos también Pepe.

Y a los pocos minutos, Bruno se despertó buscando comida y reímos.

- Ay Brunito, sos muy obvio. –Le dijo Pau riendo, se sentó en la cama y comenzó a amamantarlo.-






-


¡Últimos diez capítulos!

martes, 26 de julio de 2016

Capítulo 29.

Había pasado un mes, en el que, contrariamente a lo que creía… Paula y yo habíamos afianzado la relación y éramos una pareja bastante en serio. La verdad es que yo había intentando no ilusionarme al principio, por miedo a que no funcione, pero ahora es imposible no hacerlo. Quiero que sea mi mujer toda la vida.

Bruno estaba cada día más grande y hermoso… No me arrepentía de jugar a ser su papá. Obvio que tenía en claro que no lo era, pero hacerme la idea de que iba a poder estar para él cuando me necesitara, me hacía bien y a Pau, también.

Esa noche, me quedaría a dormir en la casa de Paula y me aseguré de que Bruno estuviera durmiendo en su cuna. Sonreí y me acerqué a él.

- Haceme el aguante esta noche… -Dije acariciando su nariz.- Que quiero tener un ratito a mamá para mí. –Reí.- Descansa hermoso. –Me acerqué a besar su frente y luego fui en busca de Paula.-

Entré al cuarto de Pau y ella estaba sentada sobre su cama, dándole la espalda a la puerta y con su celular. No notó que entré. Me senté detrás de ella y la abracé por la espalda, mientras besaba su cuello.

- Hola hermosa. –Susurré en su oído.-
- Hola Pepe. –Sonrió.-
- ¿Estás haciendo algo muy importante con el celular?
- Mmm… No.
- Entonces permiso. –Dije y se lo quité de las manos.-

Besé desde su cintura hasta su cuello y la abracé con fuerza, cruzando mis brazos en su panza. Ella buscó mis manos con las suyas y suspiró, cerrando sus ojos.

Llené de besos su cuello durante algunos minutos y Paula quiso hablar, pero no la dejé…

- Antes de que preguntes, Bruno está durmiendo muy cómodamente en su cuna.
- No, no es eso. –Suspiró.-
- ¿Y qué es? –Quise ponerme delante de ella, pero me frenó.-
- No, quedate ahí. –Me dijo tomando con fuerzas mis manos.-
- Hey… ¿Qué pasa?
- Necesito que me abraces y si queres que te cuente lo que me pasa, no soporto sostenerte la mirada.
- Me asustas un poco.
-Suspiró y cerró sus ojos con fuerza.- No quiero parecer una histérica.
- Si das tantas vueltas… Lo vas a parecer. –Le dije riendo y ella también rio.-
- Ay, perdón.
- No pasa nada. –Le di un beso en su mejilla.- ¿Me explicas qué pasa?
- Para… No me presiones.
- No te presiono, pero quiero que confíes en mí.
- Confío tonto.
- Y está perfecto.
-Sonrió.- Es que… -Suspiré.- Yo sé lo que buscas, no soy una nena y tampoco soy boluda.
- ¿Y está mal?
- No, para… ¿Me dejas terminar?
- Sí, perdón.
-Suspiró.- Me pasa que… Yo nunca estuve con nadie que no sea Máximo. –Dijo un poco confundida.- Y… ay, no sé.
- ¿Qué no sabes? –Besé su cuello suavemente.- ¿No queres?
- No, no es eso.
- ¿Y qué es?
- Me siento una tarada. –Me dijo muy seria y yo la abracé más fuerte.-
- No sos ninguna tarada.
- Es que… -Hizo una pausa.- Me siento rara.
- ¿Con qué? ¿Conmigo?
- No, no es eso.
- ¿Y entonces qué es? Perdón que insista, pero si no me lo decís no puedo entenderte ni ayudarte.
- Sí, ya sé. –Hizo una pausa.- Solo estuve con él, como te decía… Y la verdad es que mis recuerdos con él son horribles. –Cerró sus ojos.- Creo que lo único que hizo bien su vida fue dejarme embarazada. –Suspiró.- Pero… ¿Viste que yo siempre te digo que no estoy acostumbrada a que me traten así?
- Sí…
- Bueno, tiene que ver con eso. No sé. –Se encogió de hombros.- Me da, no es miedo, es mmm… Inquietud todo esto que pasa entre nosotros y eso no quiere decir que no me guste eh. Me encanta lo que está pasando, pero me da miedo y además… No me siento segura con mi cuerpo desde que lo tuve a Bruno.
- Pero vos sos hermosa… Eso no importa.
-Sonrió.- Te juro que me siento una nena.
- Sos hermosa en todas tus facetas.
- Y vos un chamullero.
- De verdad. –Acaricié su cuello con mi nariz y ella cerró sus ojos, sonriendo.-
- Sos muy tierno. ¿Sabías?
- Sí, porque me lo decís seguido.
-Rio.- Es porque es la verdad. –Giró su cabeza para besarme.- Gracias por no mandarme a la mierda.
-Reí.- Nunca lo haría… Deseé muchos años que estemos ahí como para echarlo a perder por cualquier cosa.
- Te juro que no entiendo cómo no te presté atención antes. –Me dijo riendo.-
- Porque querías hacerme sufrir.
- Mmm… Puede ser.
- ¡Ay, qué mala! –Dije y le hice cosquillas.-
- No, no. Cosquillas no.
- ¿Cosquillas no? ¿Y qué cosa entonces?
- Mmm… Los besos me gustan más.
- ¿Sí?
- Sí…
-Sonreí y besé desde su hombro hasta su mejilla.- Pau… -Susurré en su oído.-
- ¿Qué Pepe?
- Yo voy a cuidarte siempre. ¿Sabes?
-Sonrió.- Lo sé y eso me hace sentir muy segura. –Dijo buscando mis labios con los suyos.-
- Perdón si te incomodé.

Ella se dio vuelta y quedó sobre mí. Reímos.

- No me incomodaste.
- ¿No? –Pregunté abrazándola por la cintura.-
- No, ni un poquito. –Me besó.-
- Mejor así. –Dije quitando el pelo de su cara.-
- Gracias por entenderme… -Me dijo.-
- No me lo tenes que agradecer.
- Te juro que no quiero hacerte sentir mal…
- No me haces sentir mal.
- ¿Seguro?
- Muy seguro.
-Sonrió.- Mejor así entonces.

Y se hundió en mi cuello, llenándome de besos. Yo la abracé con fuerza y cerré mis ojos.

- Te prometo que no va a ser mucho tiempo.
-Reí.- Sos una tarada…
-Me miró, seria.- Me da miedo no gustarte.
- ¿Vos estás loquita? –Pregunté abrazándola con fuerza.- Sos la mujer más hermosa del mundo para mí. –La besé.-
- Pero… Tuve un hijo.
- ¿Y?
- Y eso Pepe.
- Vos sos hermosa para mí, eso es lo único que tiene que importarte.
- Me cuesta un poco amigarme con mi nuevo cuerpo.
- Yo puedo ayudarte cuando quieras. –Dije acariciando su espalda.-
-Sonrió y me besó.- No puedo creer que seas así de tierno.
- Vos me haces ser así.
- ¿Solo yo?
- Mmm… Sí. –La besé y sonreímos.-

Mis manos subieron desde su cintura hasta su nuca y las enredé en su pelo.

- Tengo miedo de que Bruno se despierte… -Me dijo.-
- ¿Por qué?
- Porque capaz que quiero hacer cosas que no requieren a él en medio. –Dijo besando mi cuello y yo sonreí.-
- Me parece que ahora si estás un poquitito histérica.
-Rio.- Perdón, si queres te dejo solo.
-La abracé con fuerza.- ¡No! ¡Ni se te ocurra! –Reímos y nos besamos.-
- Es que me haces sentir tan bien que no veo por qué en la cama no vaya a ser igual. -Dijo con sus mejillas coloradas y me morí de ternura.-
- ¿Qué son esos cachetitos rojos?
-Rio.- Me da un poco de vergüenza.
- Yo te la saco en dos segundos. –Dije hundiéndome en su cuello otra vez.-
- ¿Solo la vergüenza?
- ¡Ah bueno! –Dije riendo.- ¿No tenías vergüenza? –La miré.-
- Soy así de cambiante. –Dijo riendo.-
- Espero que eso nunca me juegue en contra.
- Creo que nunca podrías hacer algo que te juegue en contra.
- ¿Nunca?
- Mmm… No. Nunca. –Dijo y me besó.-
- Hace mucho tiempo que deseo esto. –Dije acariciando su mejilla con mi mano. Ella besó la palma de mi mano y yo continué el recorrido hasta volver a enredarla en su pelo.-
- Espero que no tengas muchas expectativas, no quiero desilusionarte.
- Nunca lo harías… -Dije y la besé.-
-Sonrió.- Vos a mí tampoco.

Di media vuelta, quedando sobre ella… Llené de besos su cara y bajé por su cuello, mientras ella jugaba con el pelo de mi nuca.

- ¿Estás bien? –Le pregunté en su oído.-
- Sí Pepe. –Respondió.-
- Te noto un poco tensa.
-Rio.- Perdón.
-La besé.- No es necesario que sea hoy.
- Pero quiero que sea. –Me dijo.- Dale, no des más vueltas. –Me dijo riendo.-
- Mmm… Suena tentador. –Y la besé.-
- Vos sos tentador.
- ¿Yo?
- Sí, vos. –Y me besó.- Y mucho más de lo que crees…

Era imposible que esa mujer me desilusionará…

Había sido la mejor noche de mi vida.

lunes, 25 de julio de 2016

Capítulo 28.

- Mira lo que sos Brunito. –Dijo Agos tomándolo en brazos.- Ya te extrañaba. –Besó su mejilla y Bruno movió sus piecitos.- Ay, ay. ¡Te morfo todo!
-Reí.- ¿Queres que prepare mate?
- Dale…
- Necesito hablar con vos.
- Me doy cuenta con solo mirarte.
-Sonreí.- Me conoces mucho.
-Rio.- ¿Me lo puedo llevar mientras preparas el mate?
- Mira que me cuesta eh. –Reí.- Obvio gorda, llevalo…

Preparé el mate y después de un rato, Bruno se había quedado dormido en el sillón y el termo ya estaba vacío.

- Esos ojos hablan solos Pau.
- ¿Y qué se supone que dicen mis ojos? –Suspiré.-
- Que no sabes por dónde empezar.
-Reí, mordiendo mi labio.- No sé qué hacer gorda.
- ¿Con qué?
- Con Pepe.
- ¿Él te gusta?
- Me encanta. –Suspiré.- Me hace sentir muy bien.
- ¿Y entonces?
- Tengo miedo…
- ¿De qué?
- De que él me ame mucho más de lo que yo lo quiero…
- Él te ama…
- Lo sé, lo siento.
- ¿Y vos qué sentís?
- Que lo quiero…
- Bueno, pero lo tuyo con él es más reciente.
- Pero tengo miedo de no poder amarlo tanto.
- ¿Por qué?
- No sé. –Me encogí de hombros.-
- No dejes que el miedo te frene.
- Pasa que ahora no estoy sola.
- Pepe ama a Bruno.
- Sí, lo sé… Pero me refiero a que no quiero estar mal, porque mi hijo me necesita.
- Pero no podes olvidarte de vivir porque sos mamá.
- Sí, ya lo sé.
- ¿Y entonces? Pepe no va a hacerte mal.
- No, no es eso. Tengo miedo de hacerle mal yo…
- Pero vos lo queres… Se empieza así Pau.
- Me estoy enroscando demasiado.
- Pienso igual Pau.
- ¿Y qué hago?
- Deja que suceda.
- Me cuesta.
- Dejate llevar… Él te hace bien.
-Suspiré.- Sí… Muy bien.
- ¿Y entonces? No te frenes… Dale una oportunidad, no te das una idea de todo lo que te ama.
- Perdón por estar metiéndote en el medio.
- No me pidas perdón tonta, haría cualquier cosa con tal de que estén juntos y felices.
- Te quiero mucho amiga. –Dije abrazándola.- Gracias.
- Y yo te quiero a vos Pauli.

Agos debió irse a cursar y yo me quedé a solas con mi hijo… Me senté en el suelo, apoyé mi mano en su espalda y besé su naricita.

- Quiero cuidarte mi amor… -Suspiré.- Pero sé que Pepe te va a hacer bien, igual que a mí. –Y apoyé mi mentón en el sillón, comencé a acariciar la carita de Bruno y él esbozó una sonrisa.- Ay. ¿Por qué sos tan lindo? –Sonreí y él abrió sus ojitos.- Hola mi amor… hola. –Besé su frente.- Al fin te despertaste, ya te extrañaba. –Reí y él estiró sus bracitos.-

Yo me paré y lo tomé en mis brazos, acostándolo boca abajo sobre uno de mis brazos.

- Uy, me parece que hay que cambiarnos el pañal. –Dije caminando a mi cuarto.-

Cambié a Bruno y luego comió… Estaba demasiado tranquilo, mirando sus manitos acostado en la cama y me mataba de amor.

“Hola Chinita. ¿Cómo andan?”

Sonreí, hace mucho no me decía así.

“¿Chinita otra vez? Jajaja”

“¿Te molesta?”

“No, me encanta.”

“Entonces te voy a decir Chinita más seguido.”

“Tampoco te aproveches eh.”

“No sé, no sé… Jajaja”

“Jajajaja… Tonto. Estamos bien, Bruno juega con sus manitos y yo me estoy por poner a tejer. ¿Vos?”

“Saliendo del cine… Con ganas de verlos.”

“Mmm… Podes venir cuando quieras.”

“Estoy por tomarme el bondi.”

“Te esperamos entonces.”

Me acosté al lado de Bruno y me quedé mirándolo… Podía hacer eso toda mi vida y no era exagerado.

Escuché el timbre y fui con mi hijo en brazos hasta la puerta.

- Hola Pepe… -Dije abriendo la puerta y nos dimos un beso. Sonreímos.-
- Hola hermosa. –Me dio un beso.- Hola bebé hermoso. –Besó la cabeza de Bruno y yo sonreí.-
- Veni… Pasa.

Entramos al living y él fue al baño, cuando volvió prácticamente me sacó a Bruno de los brazos.

- Bueno… Creo que quedé afuera. –Dije riendo.-
- Podes venir eh…
-Reí.- ¿No queres comer algo?
- Mmm… Podría ser.
- Tengo budín. ¿Queres?
- Sí, dale. ¿Te ayudo?
- Me ayudas quedándote con él.
- Bueno, entonces aprovecho.

Reímos y fui a preparar algo para comer.

-

Bruno estaba muy cómodo en mi pecho y yo sonreía… Estaba verdaderamente enamorado de ese nene.

- Me encanta verlos juntos. –Dijo sentándose frente a nosotros.-
- A mí me encanta tenerlo cerquita.
-Sonrió.- Te llena de paz tenerlo encima.
- Exacto… -Tomé su mano y la besé.- Vos también me das paz.
-Sonrió.- Y vos a mí. –Se acercó a mí y me besó.-

Merendamos juntos y luego Bruno pidió por su mamá, porque tenía hambre.

Bruno no dejaba de bostezar y nosotros reíamos.

- Dormí mi amor… -Dijo acomodándolo sobre su pecho.- Tranquilo…
- ¿No queres que vayamos al cuarto Pau?
- No, que duerma acá.
- ¿Segura?
- Sí… ¿O queres dormir?
- No, no. Solo decía.
- Que se duerma y lo dejamos así estamos un ratito juntos. ¿Queres?
-Sonreí.- Sí, me encanta.

Me acerqué a darle un beso y acaricié su mejilla.

Cuando Bruno se quedó dormido, Pau lo dejó en su moisés y cuando volvió, se sentó sobre mis piernas y me abrazó por el cuello. Yo la abracé por la cintura.

- Ay, qué lindo que vengas para acá. –Le dije y besé su mejilla.-
-Sonrió.- Quiero estar cerca tuyo. ¿No se puede?
- Obvio que se puede… Y me encanta. –La besé.- ¿Cómo estás?
- Mmm… Bien. ¿Vos?
- ¿Por qué mmm?
- No, no sé. –Reí.- ¿Vos? ¿Estás bien? Tenes una carita…
- Estoy un poquito cansado.
- ¿No queres dormir un ratito?
- Quiero estar con vos.
- Podes dormir mientras yo tejo.
- ¿Tenes que tejer mucho?
- Tengo una entrega de 50 lechuzas el fin de semana.
- ¿Y cuántas tenes?
- Ninguna. –Reí.-
- ¿Y no puedo ayudarte?
- Mmm… Sí.
- Entonces trae, dale.
- ¿Seguro?
- Sí Pau, dale.
- Bueno, gracias. –Me besó.- Ya vengo.
- Dale.

Pasamos todo el día juntos… Ella tejía y yo rellenaba los cuerpitos.