Tanto desearlo… Tantos años amándola en silencio, deseando que sea mi
mujer para siempre… Y el día había llegado.
Toqué la puerta de nuestra habitación, en donde se estaba cambiando y esperé a
que me abra.
Sonreí al verla y la miré de arriba abajo.
- Estás hermosa… -Dije haciéndola dar una vuelta y le di un beso.-
- Vos también estás muy lindo eh. –Dijo acomodando el cuello de mi camisa.- Y
me mata ver como te brillan los ojitos.
-Sonreí.- Si supieras la cantidad de noches que soñé con esto mi amor.
-Sonrió.- ¿Valió o no la pena esperar tanto?
- Fue la espera más certera que hice en toda mi vida. –Dije tomándola de la
cintura y la besé.-
- Te amo mi amor… -Me besó.- Gracias por esperarme, te juro que a veces me da
bronca no haberme dado cuenta antes de que eras el hombre para mí.
-Reí.- Eso ya pasó… -La besé.- Pensa que sino, no tendrías a Bruno.
- Mmm… Eso es verdad.
- Y yo también te amo mi amor. –Nos besamos y nos abrazamos.-
Nos quedamos abrazados durante varios minutos, sin decirnos nada… Pero
diciéndonos todos. Nos separamos lentamente y nos sonreímos, mirándonos a los
ojos y luego, uniéndonos en un beso.
- No quiero desarmarte el peinado. –Dije riendo.-
- Yo sí quiero que me lo desarmes… -Rozó sus labios con los míos.- Pero
después. –Reímos y nos besamos.- ¿Bruno?
- Está en su cuarto.
- ¿Lo cambiaste?
- Sí Pau, te dije que no te preocuparas…
- Entonces… Podríamos ir saliendo, porque se va a hacer tarde.
- Tenes razón. –Nos dimos un último beso y fuimos hasta el cuarto de Bruno.-
Cuando Bruno vio a su mamá, sonrió y se acercó a ella.
- Sos una princesa mami.
-Pau sonrió y se agachó a su altura.- Y vos todo un principito. –Besó su
mejilla.-
- Me encanta que se casen. –Dijo sonriendo y nosotros lo abrazamos entre las
dos.-
Salimos juntos y fuimos en el auto, hasta el registro civil. Allí nos esperaban
nuestros papás y Agos, quien claramente iba a ser nuestra testigo.
La ceremonia fue hermosa… Nunca solté la mano de Paula y no podía evitar tener
los ojos llenos de lágrimas, era lo que siempre había soñado.
Luego de firmar… La tomé por la cintura y la besé, tratando de transmitirle en
aquel beso la felicidad infinita que me desbordaba en aquel momento. Sus brazos
rodearon mi cuello y terminamos abrazados.
- Sos la mujer de mi vida. –Dije a su oído.- Te amo mi amor.
-La sentí sonreí.- Y vos sos el hombre de la mía… Gracias por haberme esperado,
nunca me hubiese podido perdonar el no amarte como lo hago.
Nos abrazamos más fuerte y ambos llorábamos. Nos separamos tan solo un poco y
nos besamos, cuando sentimos los aplausos de quienes nos estaban acompañando.
Bruno corrió a Paula y la abrazó por la cintura, reímos y ella lo alzó.
- ¿Ahora si podes ser mi papá Pepe?
Nosotros reímos y yo me lo quería morfar a besos.
- Voy a serlo… Siempre que quieras. –Besé su frente y nos abrazamos con fuerza
los tres.-
-
No podía creerlo… Pensaba en todo lo que había sucedido y claramente, hace un
par de años, nunca hubiese podido imaginar esta situación.
Pedro: mi mejor amigo durante toda mi adolescencia… ¡Y el amor de mi vida!
Reía al pensarlo.
Agos me abrazó por la espalda y me dijo al oído.
- ¡Mira que lo hiciste sufrir eh! –Dijo riendo.- Se merecen esto amiga.
-Reí.- No seas forra.
- Te jodo tonta.
- Lo sé. –Suspiré.- Gracias por estar siempre hermosa.
- Toda la vida voy a estar con ustedes, son mis hermanos.
Me di vuelta y nos abrazamos fuerte.
- Mami…
- ¿Qué mi amor?
- Veni que te quiero dar un abrazo.
Yo sonreí, muerta de amor y me agaché a su altura, para abrazarlo y pararme con
él en brazos.
- Te amo hijo. –Dije en su oído.- Gracias por elegirme para ser tu mamá.
- ¿Yo te elegí? –Preguntó extrañado y separándose un poco de mí.-
-Reí.- Eso dicen… Que los hijos eligen a sus mamás… ¿Te arrepentís?
-Rio.- ¡No mamá! ¡Si sos la mejor del mundo!
-Besé su frente y lo abracé.- Y vos sos el mejor hijo que podría haberme
tocado…
Yo tenía mis ojos cerrados y en ese momento, Pedro nos abrazó, sorprendiéndonos
y reímos.
-
Más tarde, habíamos ido a almorzar a un restaurant todos juntos… Bruno se había
quedado dormido en los brazos de su mamá, quien hablaba con su madre.
Agos y yo estábamos en la otra punta de la mesa.
- ¡Esa sonrisa Pepito! –Dijo despeinándome y yo reí.-
- Me la hizo difícil eh. –Reímos.-
- Pero tienen su final feliz.
- No quiero que sea el final, quiero que sea el comienzo…
-Sonrió.- Sos un tierno nene.
- No sé si Pau te contó, pero estamos pensando en tener un bebé.
- ¡Ay, me muero de amor! –Y me abrazó.- Me pone muy feliz verlos así, de verdad
Pepe.
- Gracias Agos, sabes lo importante que sos para nosotros.
- Y ustedes para mí. Los tres.
-
Bruno se despertó y fregó sus ojitos.
- ¿En dónde estamos?
-Reí.- En el restaurant… Ya volvemos a casa.
- Tengo sueño.
- Seguí durmiendo entonces.
- ¿Puedo?
- Obvio mi amor…
Él apoyó su cabeza en mi pecho y cerró sus ojitos. Besé su frente y suspiré,
apoyando mi mentón en su cabeza.
Mis viejos, los viejos de Pepe y Agos, se fueron… Pero nosotros nos quedamos un
rato más, casi en silencio.
Había pasado tantas cosas con Bruno, para estar así… Que no me arrepentía de
ninguna, como tampoco me arrepentía de haber permitido que Pedro entre así en
nuestra vida. Él era nuestro sostén, nuestro amor, quien nos protegía y nos
amaba con locura.
Por suerte y gracias al cielo, Máximo estaba condenado y eso me tranquilizaba
demasiado… Saber que nada iba a separarme de Pedro ni de mi hijo, me hacia
estar en paz.
Dejé caer una lágrima y Pepe me miró.
- ¿Qué pasa? –Me preguntó.-
-Sonreí.- Nada, pensaba en todo lo que pasó desde que supe que Bruno estaba en
mi panza hasta ahora… Y en como vos, siempre estuviste presente. –Tomé su mano
y la besé.-
- Siempre voy a estar para ustedes mi amor.
- Veni… Dame un beso. –Dije porque Bruno me impedía moverme demasiado.-
Pepe sonrió y se acercó a darme un beso.
- Siempre juntos… Te lo prometo. –Me dijo y yo sonreí. Nos besamos.- ¿Vamos a
casa?
- Sí, dale.
Pedro pidió la cuenta y luego de que pagáramos…
- ¿Lo llevo al peque al auto?
- Mmm… Dale, porque ya está pesadito. –Dije riendo.-
Pedro alzó a Bruno y fuimos hasta el auto, me senté en la parte trasera con mi
hijo y Pedro iba manejando.
-
Llegamos a casa y dejamos a Bruno en su cama, ya que seguía durmiendo. Abracé a
Paula por la espalda, mientras salíamos de la habitación del pequeño y besé su
cuello.
- ¿Cómo era eso de que querías que te desarme el peinado? –Pregunté besando su
cuello.-
-Rio.- Ah, no sé… Interpretalo como quieras.
- ¿Cómo yo quiera? –Pregunté haciendo que caminemos hacia nuestro cuarto.-
- Sí amor…
Cami una preguntita por qué en ninguna de tus novelas se casan por iglesia?. Me encantan! Seguí subiendo ♡
ResponderEliminarMe encanto, que lindos!!. Una muy linda historia, que pena que le quede poco... Espero el próximo :)
ResponderEliminarQue hermoso capitulo!!!
ResponderEliminarQ lindo leerlos tan felices! mimiroxb
ResponderEliminar