Esa tarde, yo debía ir a hacerme unos estudios de rutina al médico y Pedro había podido arreglar en el trabajo para volver temprano y quedarse con Bruno.
Volví a casa, después de varias horas y cuando abrí la puerta, Bruno corrió hacia mí y me abrazó por la cintura, que era hasta donde llegaba. Sonreí y besé su cabeza, también lo abracé.
- Hola mi vida. –Le dije.-
- Hola mami. –Me abrazó más fuerte.-
- ¿Cómo estás? ¿Pasa algo?
- Te extrañaba.
-Sonreí y lo abracé más fuerte.- Yo también te extrañé mi amor… ¿Merendaste?
- No, te estábamos esperando a vos.
- ¿Pepe a dónde está?
- En tu cama, estábamos jugando con los autitos.
- ¿Qué te parece si preparamos la merienda juntos y vamos con él?
- Sí, dale. –Dijo y se separó de mí.-
Yo dejé mi cartera a un lado y preparé la merienda con Bruno.
Él iba caminando delante de mí y yo con la bandeja por detrás. Dejé la bandeja sobre la cama y me acerqué a darle un beso a Pepe.
- Hola amor. –Le dije.-
- Hola hermosa. –Me dio un beso.- ¿Cómo te fue?
- Bien. –Me encogí de hombros.-
- ¿Pasó algo?
- No, es solo que no me dieron ningún resultado…
- ¿Pero te dijeron algo? –Me susurró.-
- No mi amor, no te preocupes. –Lo besé.-
- ¿Segura?
- Sí tonto.
- Bueno che… Me preocupo...
-Sonreí y lo besé.- Sos tan lindo y te amo tanto… -Dije sin dejar de besarlo.-
- Te amo bonita.
- ¡Hey! ¿Vamos a merendar? –Gritó Bruno y reímos.-
- Bueno che… -Dije apoyando mi cabeza en el pecho de Pepe.- Come si queres hijo…
- ¿Te duele la cabeza, no? –Me preguntó Pepe.-
- Ufff… Me conoces una banda. –Reí.- Pasarme el día ahí me dejó así, me duele desde la cintura hasta la cabeza.
Sentí que Pedro comenzó a masajear mi espalda y cerré mis ojos.
- ¿Te duele algo ma?
-Sonreí.- Un poco la espalda, pero no es nada mi amor. –Tomé su manito y la besé.- ¿Está rica la chocolatada?
-Sonrió.- Sí ma.
-
Después de un rato, ya habíamos merendado y a Pau se le cerraban los ojos. Bruno se había quedado dormido al lado de su mamá.
Paula se acostó en la cama y cerró sus ojos… Acaricié su mejilla y ella suspiró.
- ¿Te acostas con nosotros Pepe?
-Sonreí.- Sí, dale… -Me acosté y le di un beso.- ¿Queres dormir un ratito?
- Sí, no doy más.
- Dormimos los dos entonces. –Sonreímos y nos besamos.-
Me desperté, luego de un par de horas y los dejé a ambos durmiendo en el cuarto para ir a preparar la cena. Volví al cuarto con sándwiches de milanesa y gaseosas. Dejé la comida en la cómoda y me acerqué a Pau, la desperté depositando suaves besos en su cuello.
- Arriba mi amor que traje la comida… -Susurré y ella sonrió.-
- ¿Qué hora es?
- Nueve y media.
-Abrió sus ojos.- Dormí mucho. –Rio.-
- ¿Queres seguir durmiendo?
- No, tengo hambre.
Le di la mano y la ayudé a sentarse en la cama…
- ¿Te sentís mejor?
- Sí, bastante. –Me dio un beso.- ¿Y este? –Preguntó corriéndole el pelo de la cara a Bruno.- No se despierta ni que haya un tornado. –Reímos.- Hijo… -Besó su mejilla.- Arriba que está la comida.
- Mmm… -Se dio vuelta y nos miró súper dormido. Pau y yo reímos.-
- Hice sándwiches de milanesa. ¿No queres? –Le pregunté.-
-Refregó sus ojitos.- Sí.
- Entonces sentate Bruno. –Le dijo Pau y Bruno se sentó en sus piernas.- ¿Acá? –Rio.-
- Sí, acá mami. –Pau sonrió y besó su frente.-
Cenamos los tres juntos y luego Bruno volvió a jugar con los autitos… Las piernas de su mamá eran la pista.
- Despacito mi amor… -Le dijo Pau y Bruno rio.-
- Perdón ma, pero es divertido. –Pau rio y yo apoyé mi cabeza en su hombro. Suspiramos a la vez y unimos nuestras manos.-
- ¿Seguro te sentís bien amor?
-Rio.- Sí tonto.
- Estás re chinita.
- No terminé de despertarme todavía.
- ¿No queres seguir durmiendo?
- ¿A vos te parece que este muchachito piensa dormir?
-Reí.- No, pero me puedo quedar con él.
- No, de verdad… Estoy bien acá y con ustedes. -Besé su mejilla y nos unimos al juego de Bruno.-
-
Más tarde…
- Ya es hora de ir a dormir. –Le dije a Bruno.-
- No mami, un ratito más.
- No, dale…
- ¡Ufa!
-Reí.- Si queres… Podemos ir a la cama y te leo un cuento.
- ¡Sí! –Dijo sonriente.-
- Anda a lavarte los dientes.
Bruno fue a lavarse los dientes y lo esperé en su cuarto, lo ayudé a cambiarse y se acostó en su cama. Le leí un cuento y él seguía súper despierto.
- Trata de dormir… -Acaricié su pelo.- Dale…
- Quedate conmigo.
-Suspiré.- Yo me quedo con vos mi amor. –Besé su frente.-
- Te amo mamá.
-Sonreí.- Yo también te amo hijo.
Después de un rato largo, se quedó dormido y yo volví mi cuarto. No dije nada y me acosté a su lado.
- Estás destruida… -Me dijo riendo.-
- Gracias por tanto amor eh.
- Ay, ay. –Me besó.- Estás muy sensible.
-Reí.- Me siento mal Pepe.
- Ya sé, se te ve en la carita. –Volvió a besarme y tocó mi panza. Yo puse mi mano sobre la suya.- ¿Segura que está todo bien, no?
- Sí mi amor, tranquilo. –Lo besé.- Está todo perfecto. –Sonreímos y nos besamos.- Me hicieron varios estudios, pero solo por control.
- Sí, ya sé. ¡Pero me preocupo!
- Me mata de amor como nos cuidas. –Me besó y yo le sonreí.- Me estoy muriendo de sueño.
- Quiero preguntarte algo antes…
- ¿Qué?
- ¿No te hicieron ecografía, no?
- No ansioso, si me hicieron la de los tres meses la semana pasada.
- Es que quiero volver a verlo. –Besó mi panza y yo sonreí.-
- Te juro que me derretís de amor.
-Sonrió y me miró.- ¿Estoy muy molesto?
- No mi amor… Todo lo contrario. –Acaricié su mejilla.- Me emociona que estés así, será que con Bruno no me pasó lo mismo. –Me encogí de hombros.-
-Me besó.- Deja de pensar en eso mi amor… Ya está, Máximo está en cana y nunca va a volver a joder. –Suspiré.- Disfruta de lo que está pasando.
-Asentí.- Perdón, es que estoy muy sensible y remuevo todo lo que pasó.
- Lo único importante de todo eso que pasó es Bruno… Y lo tenes con vos.
-Sonreí.- Lo sé.
- A ver… Veni.
Se acostó a mi lado e hizo que me acostara, apoyando mi torso en el suyo. Me abrazó por la cintura y besó sentidamente mi frente.
- No quiero que pienses que no estoy feliz. –Dije con un poco de culpa.-
- No pienso eso tonta.
- ¿Seguro?
- Se te ve en los ojitos la felicidad que tenes.
-Sonreí.- Me hace muy feliz poder darte un hijo.
- Y a mí me hace muy feliz que seas la mamá de mi hijo.
Sonreímos y me levanté un poco, para poder besarlo.
- Te juro que creía que no iba a poder amarlo tanto como a Bruno… -Reí.- Sé que es una boludes, pero te juro que me pone la piel de gallina pensar en cuánto los amo. –Sonreí.- Y en cuánto te amo a vos.
-Corrió el pelo de mi cara y me sonrió.- Sos tan hermosa… -Me besó.- Los amo, a los tres. –Sonreí.- Te juro que siento a Bruno mi hijo.
- Me hace muy feliz que eso pase.
- Siempre vamos a estar los 4 juntos, te lo prometo.
- Te amamos.
- Y yo los amo a ustedes. –Sonreímos y nos besamos.- Dale, acostate que no das más. –Me acomodé otra vez sobre su pecho.- Te prometo que la próxima te acompaño.
-Sonreí.- No veo la hora de contárselo a Bruno, ya me incomoda un poco esconderlo.
- Cuando vos quieras… Se lo contamos.
-Sonreí.- Va a ser pronto, lo sé. –Besé su pecho.- Qué descanses mi amor.
- Ustedes también.
Y me quedé dormida mientras Pedro jugaba con mi pelo.
-
¡Mañana el último capítulo!
que lindo que Pau este embarazada !!!
ResponderEliminarme encanta tu novela no quiero que termine
Gracias♥♥
EliminarQue tiernos que son!!!
ResponderEliminar♥☺
EliminarVoy a extrañar leerla todos los días!
ResponderEliminarGracias... ♥
EliminarElla embarazada me muero, que lindo, que pena que mañana sea el ultimo, me encanto esta historia y como escribis!
ResponderEliminarMuchas gracias!☺
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