sábado, 30 de julio de 2016

Capítulo 34.

Me desperté en medio de la noche y me senté de golpe en la cama, temblando del miedo y sin poder dejar de llorar.

Suspiré, tratando de tranquilizarme, al ver que mi hijo estaba durmiendo a mi lado.

- ¿Qué pasa Pau? –Me preguntó Pepe.-
-Suspiré.- Una pesadilla.
- ¿Qué soñaste?
- Que se lo llevaba otra vez. –Dije secando mis lágrimas.-
- Tranquila, que fue solo un sueño.
- Sí, ya sé. –Volví a acostarme y lo abracé.- Seguí durmiendo Pepe.
- Vos tranquilízate.
- Eso intento.

Y en ese momento, Bruno abrió sus ojos.

-Acaricié su mejilla.- Seguí durmiendo mi vida. –Le dije.-
- Sos vos mami. –Dijo y me abrazó por la cintura.-
- Sí hijo, soy mamá. –Besé su cabeza.- Tranquilo.
- Quedate conmigo.
- ¿Queres que vayamos a dormir a tu cama? –Le pregunté.-
- No.
- ¿Queres que nos quedemos acá?
- Sí.
- Bueno…

Alcancé la manta y la acomodé sobre Bruno, quien estaba sobre mí. Lo abracé por la cintura y besé su frente.

- Seguí durmiendo hijo. –Lo abracé más fuerte.-

Y lo mimé, hasta que volvió a quedarse dormido.

- Ahora dormí vos… -Me dijo Pepe.-
- Siento que se me va a salir el corazón por la boca.
- No estés nerviosa, lo tenemos acá con nosotros.
- No puedo sacarme la sensación de miedo. Es horrible.
- ¿Queres algo de tomar?
- No, quiero quedarme acá.
- Cerra los ojos.
-Sonreí.- Te amo más de lo que te imaginas. –Le dije.-
-Se acercó a besarme.- Te amo infinitamente. –Nos besamos.-

 Esa mañana…

- ¿Ya te vas? –Le pregunté a Pepe.-
- Sí… Seguí durmiendo y cualquier cosa llamame.
- No te preocupes y gracias. –Besé su mano.-
- Te amo. –Besó mi frente.-
- Te amo Pepe. –Besó mis labios y se fue.-

Yo lo intenté, pero no pude volver a dormirme… Solo podía mirar a mi hijo y acariciarlo.

Cerca de las diez de la mañana, él abrió sus ojos, pero nunca se movió. Seguía sobre mi cuerpo y nos abrazábamos.

- Buen día mi amor. –Susurré después de un rato y besé su cabeza.-

Pero él no respondió, suspiré y me senté en la cama, sin sacarlo de encima de mi cuerpo.

- ¿No queres comer nada hijo? ¿Una chocolatada?
- Ahora no.
- Bueno, está bien…
- Solo quiero quedarme con vos.
- Acá nos quedamos, todo el tiempo que quieras.

Lo abracé con fuerza y apoyé mi mentón en su cabeza.

- Ahora sí quiero una chocolatada.
- ¿Vamos a prepararla y volvemos a la cama? –Él asintió.- Entonces levantate mi amor.

Fuimos juntos hasta la cocina y preparamos su chocolatada, yo me hice un té y buscamos un paquete de sus galletitas preferidas.

Volvimos a mi cuarto y nos sentamos frente a frente, para desayunar. Él estaba muy callado y eso era extraño, entendía que podía ser por todo lo que había pasado, pero igualmente se lo pregunté cuando terminó con su desayuno.

- ¿Estás bien mi amor? –Pregunté y acaricié su mejilla.- Estás muy callado.
-Pensó unos segundos.- ¿Ese señor era mi papá, no?
-Suspiré… Sabía que esa charla llegaría.- ¿Venís a upa de mamá? –Le pregunté acomodando mis piernas, él no dijo nada y se sentó sobre mis piernas estiradas y frente a mí.- Ese señor es tu papá… -Le dije tratando de no llorar.- Fue mi pareja hace mucho tiempo, antes de que nacieras. –Acaricié su pelo.- Pero, nos peleamos…
- ¿No me conocía?
- No mi amor, no…
- ¿Y por qué nos trató mal?
-Suspiré.- Porque… No lo sé. –Dije sin saber muy bien qué responder.-
- Yo no lo quiero.
- Nadie te obliga a quererlo Bruno.
- No lo quiero. –Repitió.-
- Yo te prometo que no te va a llevar nunca más.
-Me abrazó por el cuello.- No quiero que nos vuelvan a separar.
- Eso no va a pasar otra vez.
- Vos sos la mejor del mundo mamá. –Sonreí.- Y Pepe también, yo quiero que él sea mi papá.
-Volví a sonreír.- ¿Vos sabes quién es la persona que yo más amo en todo el mundo?
- Mmm… No.
- A vos Bruno, a vos. –Besé su cabeza.-
- Vos también sos la persona que más amo.
- Te amo hijo, te amo.
- Te amo mami.

Suspiré y él apoyó su mejilla en mi pecho.

- Siempre juntos, te lo prometo.

Cerré mis ojos y dejé caer algunas lágrimas…

Me sorprendía lo inteligente que es (O que son los nenes), solo preguntan lo que necesitan saber y ya está… Lo cual, me había facilitado bastante el trabajo.

- Mami…
- ¿Qué hijo?
- ¿Voy a tener que ir al jardín otra vez?
- Sí, pero no a ese…
- ¿Y cuándo voy a volver?
- No sé Bruno… ¿Te aburrís conmigo? –Pregunté intentando sonar divertida y él rio.-
- No ma.
- Ah bueno… Menos mal. –E hice cosquillas en su cuello.- Igual, hoy a la tarde tenemos que ir al médico.
- ¿Para qué?
- Para saber que estás bien.

Me daba miedo preguntarle, pero era hora de hacerlo.

- ¿Te hizo algo malo Bruno?

Y él no respondió. Hice que se sentará y nos miráramos.

- Hijo… -Acaricié su nariz y él sonrió, me contagió la sonrisa.- ¿Me contas cómo fueron las cosas? Lo que te acuerdes.
- Me fue a buscar al jardín… Y fuimos a un lugar. –Hizo una pausa.- Me encerró en una pieza. –Dijo con los ojos llenos de lágrimas y yo tomé sus manos.- No me dejaba salir.
- ¿Te daba de comer? –Le pregunté tratando de que las lágrimas no llegarán a mis ojos.-
- Pan. –Respondió.-
- ¿Y no te pegó o te hizo algo malo?
- No.
- ¿Seguro?

Él asintió y yo lo abracé.

- Igual… Quiero que te vea el médico. –Besé su mejilla.-
- Pero ahora no.
- ¿Queres quedarte acá un rato más? –Asintió.-

“Hola amor. ¿Cómo va todo? ¿Bruno ya se despertó?”

“Acá estamos… Todo bien, creo.”

“¿Por qué crees?”

“Charlas que tuve con Bruno.”

“¿Él está bien?”

“Sí… Aunque sigue asustado.”

“Es lógico amor.”

“Sí, ya sé. Pero quiero que se le pase.”

“Dale un tiempo.”

“Quiero llevarlo al médico…”

“¿Queres que los acompañe?”

“¿Salís temprano hoy?”

“Después de almorzar.”

“Entonces te esperamos. Gracias.”

“Nada que agradecer Pau. ¡Deja de decirme gracias!”

“Jajajaja… Nunca voy a dejar de agradecerte por amarnos tanto.”

“Es un placer enorme.”

“Te amamos con locura.”

“Y yo a ustedes.”


3 comentarios:

  1. Que alegria que todo haya vuelto a la normalidad, que lindo es Bruno.. Muy buen capitulo, escribís hermoso, espero el próximo :)

    ResponderEliminar