sábado, 16 de julio de 2016

Capítulo 17.

Después de un ratito, la enfermera me ayudó a darle la teta y se quedó despierto. Acostado en mis piernas. Yo sostenía sus manitos y él no dejaba de mirarme.

- Sos tan hermoso Bruno… -Besé su pancita.- Tan… -Acaricié su cara con mi nariz y frené cuando mi nariz encontró la suya.- Te amo mi amor… -Besé su pera y él hizo una mueca, reí. Volví a sentarme bien y solté una de sus manitos para acariciar su pancita y su cuellito.-

Era tan chiquitito y tan hermoso que me llenaba de amor… ¡Y de miedo!

Tan chiquitito y dependiendo solo de mí, solo esperaba no fallarle. Me daba cuenta que nada me importaba nada más que él. Él era mi prioridad y siempre iba a serlo.

Era mi príncipe.

Escuché que tocaron la puerta y miré para allí, entró mi mamá y le sonreí.

- ¿Puedo?

Asentí y ella entró al cuarto, se acercó a nosotros y se sentó a mi lado, abrazándome por el costado y mirando a Bruno.

- Hola Brunito. –Tomó su manito.- Soy la abuela. –Mamá sonrió y yo también.- Sos hermoso bebé. –Mamá besó mi mejilla y yo apoyé mi cabeza en su hombro.- ¿Cómo estás hija?
- Bien, emocionada, feliz.
-Besó mi frente.- ¿Viste que ahora que lo tenes todo el resto no importa?
-Reí y asentí.- ¿Queres tenerlo?
- ¿Puedo?
- Obvio ma, además quiero ir al baño. –Reí.-
- A ver, damelo.

Puse a mi hijo sobre los brazos de mi mamá y él rápidamente se acomodó allí, mi mamá sonrió y besó su frente.

- Ya vengo mami.
- Dale, anda tranquila.

Fui al baño y luego, me lavé la cara. Me miré al espejo y sonreí, lo escuché llorar y salí rápidamente.

- Me parece que no le caí bien. –Dijo riendo mi mamá y yo también reí.-

Me acerqué a ellos y lo tomé en mis brazos, lo acomodé sobre mi pecho y caminé algunos pasos con él.

- Sentate hija.
- Quiero estar un poco parada. –Le dije.-
- ¿Segura?
- Sí mami.

Bruno rápidamente se tranquilizó y posó su manito en mi pecho.

- Acá estoy hijo. –Susurré en su oído y él cerró sus ojitos.-

Después de algunos minutos, me senté en la cama y él comenzó a quedarse dormido.

- ¿Papá está afuera?
- No, se fue a trabajar. Están Agos y Pepe.
-Sonreí.- ¿Te enojas si quiero que Agos lo conozca?
- Obvio que no hija. ¿Le digo que pase?
- Sí, por favor.

Agos estuvo un ratito con nosotros y se fue con mi mamá. Aún estaba Pedro.

- ¿Puedo pasar o molesto?
- Nunca molestas Pepe, pasa.

Pedro entró y antes de que se sentara, le dije.

- ¿Queres tenerlo?
- Sí… Obvio.
- Vení, agarralo.

Pedro tomó a Bruno en brazos, quién dormía y se sentó en el sillón, con él acomodado en sus brazos.

- Te queda muy bien eh. –Le dije riendo y Pepe también rio.-
- A vos te queda hermoso.

Sonreí y me acerqué a ellos, me senté al lado de Pedro y lo despeiné.

- Gracias, de verdad. –Le dije con lágrimas en mis ojos.- Estuviste con nosotros desde el principio y nos hace muy bien tenerte cerca.
-Besó mi frente.- Siempre voy a estar cerca de ustedes.
- Gracias…
- Ya te dije mil veces que no me lo agradezcas.
- Pero quiero hacerlo.
- Y yo te dije que lo hago porque lo siento.
- Te queremos muchísimo Pepe.
- Y yo a ustedes, no te das una idea de cuánto.

Lo abracé por el costado y apoyé mi cabeza en su hombro, mirando a mi hijo.

- Sos parte de esta pequeña familia, siempre lo vas a ser. –Le dije.-
- Qué lindo lo que me decís.
- Es la verdad Pepe, sos muy importante para mí, para nosotros.
-También me abrazó él por el costado.- Me vas a hacer llorar.
-Reí.- No me robes el papel, que la que está sensible soy yo. –Reímos y nos quedamos mirando a Bruno durante un largo rato.-

Esa noche, me había quedado sola con Bruno y me estaba quedando dormida, cuando él comenzó a llorar sobre mi pecho. Suspiré y lo acomodé en mis brazos, boca arriba.

- ¿Qué pasa mi amor? –Susurré.-

Revisé su pañal y estaba limpio, asique probé con la teta y era eso. Tenía hambre.

Me costó un poco dársela sola, pero lo logré y comenzó a succionar solito. Sonreí y posó su manito en mi pecho.

¿Yo? No podía dejar de mirarlo. ¡Era tan hermoso!

Sus ojitos me miraban y yo le sonreía.

Cuando terminó, acomodé mi ropa y le hice hacer provechito. Cambié su ropita, porque lo sentía transpirado y ya estaba tranquilo otra vez.

- ¿Qué te parece si seguimos durmiendo? –Le dije riendo.-

La verdad era que no había podido dormir nada y habían sido demasiadas emociones para un día. Me metí en la cama y volví a acomodarlo sobre mi pecho.

Apagué la luz y lo mimé hasta que se quedó dormido y al poco tiempo, también me quedé dormida yo.

Me desperté, alrededor de las seis de la mañana, porque Bruno no dejaba de moverse y estaba despierto.

- Buen día mi príncipe. –Sonreí.- Buen día. –Besé su frente y lo acomodé en mis brazos.- Te despertaste inquieto. –Reí y acaricié su nariz.-

Me levanté para cambiar su pañal y luego, fui al baño yo, mientras él se quedó tranquilito en su cunita.

Volví a la cama y le dí el pecho. Estaba muerto de hambre.

- Buen día. –Dijo la enfermera entrando.-
- Buen día. –Le respondí.-
- Veo que no tuviste problema.
-Reí.- No, anoche me costó un poquito más, tomó a la madrugada… Pero ahora se prendió al toque.
- Bueno, mejor entonces.
- Sí. –Sonreí.-
- ¿Vos cómo estás?
- Bien, mejor ahora que dormí.
- ¿Te dejó dormir?
-Reí.- Sí, algunas horas.
- Pero qué bebé más bueno. –Tocó la manito de Bruno.- Vengo a hacerte las curaciones. Espero a que termines…
- Dale.

Terminé de darle la teta a Bruno y luego la enfermera curó la herida de la cesárea.

Bruno se quedó dormido y yo desayuné, luego me colgué mirándolo, ya que él estaba en la cuna. Acaricié su nariz y tomé su manito.

- Vamos a estar bien mi amor, te lo prometo. –Besé sus deditos.- Mamá siempre va a cuidarte. –Sonreí y no aguanté, lo tomé en mis brazos.- Siempre vamos a estar juntos hijo, te lo juro. –Besé su mejilla.- Te amo Bruno.

Suspiré y me acosté en la cama, con él sobre mi pecho y sin poder evitar las lágrimas.

Quería ser la mejor mamá posible, necesitaba ser una buena madre para él porque sentía que, después de mucho tiempo, por fin le había encontrado un propósito a mi vida y mi propósito era ese: ser su mamá.

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