Esa noche, estaba un poco más tranquila y me bañé mientras Bruno dormía.
Luego, comí algo y me fui a la cama, estaba bastante cansada y sabía que el
pequeño se despertaría en los siguientes minutos…
Y así fue.
Me acerqué a él y lo tomé en brazos, pero no dejaba de llorar. Comencé a
mecerlo por la habitación, manteniéndolo boca abajo, pero tampoco se
tranquilizaba.
- ¿Qué pasa mi amor? ¿Qué pasa? –Besé su cabecita y lo di vuelta, para ver si
buscaba mi pecho, pero no fue así.-
Me senté en la cama, tratando de no perder la calma lo cual me estaba
costando, y lo acosté en mis piernas.
- Tranquilo hijo… -Susurré acariciando su pancita y él se quejó.- ¿Te duele la
panza Brunito? –Pregunté y tomé sus piecitos, para comenzar a mover sus
piernas.-
Él continuó llorando algunos minutos, pero luego comenzó a tranquilizarse.
Sonreí.
- Ya pasa mi amor… -Besé su frente.- Sh… -Y con mi mano libre lo acariciaba.-
Después de un largo rato, por fin se tranquilizó y estaba acostado sobre mi
pecho, hecho un bollito. Su manito estaba sobre mi pecho y yo la acaricié.
Amaba sentir su calor sobre mi cuerpo.
Busqué mi celular, porque necesitaba preguntarle algo a mi mamá.
“Ma, perdón que te joda y capaz la pregunta sea una idiotez, jajaja. Bruno se
despertó con dolor de panza… ¿Qué hago? ¿Le doy de comer antes de dormir o no?”
“¿Pero ya está mejor?”
“Sí, ya se tranquilizó.”
“Si busca la teta, dale… Sino, no. No te preocupes. Y podes preguntarme lo que
quieras.”
“Está bien, gracias mami.”
“De nada hija, qué descansen.”
“Vos también, te queremos.”
“Y yo a ustedes.”
Apagué la luz del velador y me metí en la cama, Bruno se estaba quedando
dormido mientras mis manos estaban sobre su espalda.
Él se movió de golpe y yo reí.
- ¿Qué pasa bebé? –Susurré.- Tranquilo… -Acaricié sus piernitas.- Dormí mi
amor.
Lo mimé hasta que se quedó dormido y por un largo rato más.
A pesar de estar cansada, tenía claro que esa noche no iba a poder dormir. No
podía dejar de pensar en Pedro, no podía quitar de mi mente lo que había
pasado…
- ¿Qué se supone que tengo que hacer? –Susurré en el oído de mi hijo y suspiré.-
Él se acomodó, acurrucándose aún más en mí y yo sonreí. Besé su frente.
- Ya lo sé, vos sos el amor y el hombre de mi vida.
Lo abracé y dejé caer algunas lágrimas.
No entendía qué era lo que me pasaba con Pedro y eso me desesperaba.
-
No podía dormirme, era misión imposible. Había dado un millón de vueltas en la
cama y no aguantaba más.
“Pau… ¿Dormís?”
“No, no puedo dejar de pensar.”
“¿Podemos hablar o estás con Bruno?”
“Bruno está durmiendo muy pancho encima mío… ¿Qué pasa?”
“No puedo dejar de pensar en lo que pasó.”
“Yo tampoco Pepe…”
“¿No te pasa nada conmigo?”
“No lo sé.”
“¿No lo sabes?”
“Me confundís y no creo que sea algo para hablar por acá. Perdón.”
“¿Podemos vernos mañana?”
“No sé Pedro.”
“Por favor… Necesitamos seguir hablando.”
“Mmm… Bueno, está bien.”
Suspiré y dejé mi celular a un lado. No sabía cómo iba a aguantar.
-
Me quedé dormida y a los pocos minutos Bruno se despertó buscando mi pecho, era
cantado. Me senté en la cama y me acomodé para darle la teta. Bruno comía muy
tranquilo y yo no podía dejar de mirarlo, me llenaba de paz.
Lo acosté en mi cama y me acosté a su lado, su manito buscó la mía y sonreí.
- Te amo tanto lindo. –Besé su mejilla y suspiré.- Dormí, dormí que mamá te
cuida…
No pude evitarlo y volví a acomodarlo sobre mí, en donde se quedó dormido.
Al rato, yo también logré quedarme dormida.
-
No logré dormir en toda la noche y hasta, incluso, dudaba de si ir a cursar o
no. Lo único que quería era hablar con Paula, asique salí para su casa.
“Estoy cerca de tu casa, cuando puedas me avisas y voy. No aguanto más,
necesito hablar.”
Le envíe cerca de las nueve de la mañana.
“Le estoy dando la teta a Bruno, seguro
después vuelva a dormirse. Te aviso.”
“Está bien…”
Después de un rato, no sé cuánto, estaba en su casa. Ella volvía de su cuarto,
ya cambiada y con un rodete en su pelo. Se sentó frente a mí, con sus piernas
cruzadas y suspiró.
- Yo lo único que sé es que no soporto estar lastimándote. –Me dijo.-
- ¿Te importo?
- ¡Pedro! ¿Me hablas en serio? Sabes lo que te quiero y lo importante que sos
para mí, todo lo que hiciste por nosotros en este tiempo no me lo voy a olvidar
nunca y te lo voy a agradecer toda la vida.
- Pero te importo como persona.
- ¿Y a vos cómo te importo yo…? Como persona. ¿O no?
- Sí. –Suspiré.- Pero queremos cosas distintas.
- Y por eso te digo que no quiero lastimarte.
- No me lastimas.
- Pepe… No soy boluda.
- A vos te pasó algo con el beso. ¿No?
- No lo sé. –Respondió confundida.- Y tampoco sé si quiero saberlo.
- ¿Por qué?
- Porque no puedo pensar en otra cosa que no sea mi hijo, perdón. Pero es así.
- ¿Y más adelante?
- ¡Somos amigos Pedro!
- Pero podemos ser más que eso. –Acaricié su mejilla y ella cerró sus ojos.- Lo
sabes.
- Pero no sé si quiero.
- ¿Qué no queres?
- Esto, me hace mal y te hace mal a vos.
- No me hace mal.
- Pepe… No me mientas y no te mientas.
- Quiero estar cerca de ustedes.
- Bueno, pero yo quiero que te alejes.
- No me hagas esto.
- Es lo mejor, para los dos.
- Sabes que no es así.
- Es lo que pienso, siento y quiero en este momento.
- ¿Y Bruno?
- Al menos por un tiempo Pedro.
- ¿Por qué?
- Porque no sé qué me pasa y no sé cuánto tiempo me va a llevar darme cuenta.
–Suspiró.- ¿Entendes que tuve a mi hijo hace una semana? Aunque quiera, no
puedo pensar en otra cosa. Estoy muy sensible, muy movilizada y ahora mi mundo,
es él.
- Está bien, te entiendo.
- ¿Te vas? Por favor.
Ella cerró los ojos, dejando caer una lágrima que sequé.
- Nunca te olvides de que los amo y de que siempre voy a estar.
Besé sentidamente su frente y me fui de su casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario