Pedro se fue y yo estallé en llanto. Me sentía una pelotuda por no saber
lo qué me pasaba y por estar lastimándolo.
Lavé mi cara reiteradas veces y no podía dejar de llorar. ¡Odiaba estar tan
sensible!
Aproveché que Bruno seguía durmiendo para ordenar un poco la casa y limpiar,
tratando de desquitar mi bronca en aquellas acciones.
-
Estaba en mi habitación, con Agos quien había venido a hacer de psicóloga. Yo
estaba acostado en mi cama, boca abajo y sin poder dejar de llorar. Era un
nene.
- Me siento un boludo Agos.
-Acarició mi pelo.- No es de boludo amar.
- Pero le caí con todo esto ahora y…
- Hiciste lo que pudiste.
- Pude poco Agos.
- La amas hace años… En algún momento ibas a explotar.
- Pero fue el peor momento.
- Bueno, puede que no sea el momento indicado, pero pasó y ya no hay vuelta
atrás.
- ¿Y qué tengo que hacer ahora?
- Alejarte un poco, darle tiempo y darte tiempo.
- ¿Darme tiempo? Ya sé que la amo y eso no tiene vuelta atrás.
- Entonces dale tiempo a ella… Entende por lo que está pasando.
- Sí, ya sé.
- Vas a tener que armarte de paciencia, porque es lógico que priorice a su
hijo.
- Sí, no reniego de eso.
- Es mamá hace una semana, su vida está cambiando demasiado y su cuerpo la debe
estar volviendo loca.
-Suspiré.- Por eso, me siento un tarado por no haber podido controlarme.
- Pero no tiene sentido que te castigues por eso.
-Sequé mis lágrimas.- Me duele amarla tanto.
- Ay Pepe… No llores, hey.
- No puedo evitarlo.
Agos me abrazó y aunque quisiera, no podía dejar de llorar.
- Tranquilo Pepe.
- No quiero que la dejes sola.
- Yo la adoro, pero deja de ponerla todo el tiempo sobre vos… Porque te estás
olvidando de cuidarte a vos mismo.
- Estoy seguro de que algo le pasa conmigo.
- Yo no puedo responderte eso Pepe.
- No pretendo que lo hagas, solo que estés con ella.
- Yo ahora estoy con vos…
- Pero…
- Deja de llorar primero. ¿Qué te parece? –Reí.-
-
Bruno se había despertado excesivamente mamero, asique luego de prepararme algo
para comer y terminar de ordenar (todo con él en mis brazos), me senté en el
sillón. Estaba por llegar mi mamá.
- Hola… -Dijo entrando.-
- Hola mami. Pasa. –Le dije desde el sillón, Bruno estaba despierto en mis
brazos.-
- ¿Cómo están? –Me saludó a mí y luego a Bruno, quien se quejó.-
- Un poco caprichosos me parece. –Dije mirando a Bruno.- No se despega de mí.
- Aprovechalo. –Dijo mi mamá mientra se sacaba su abrigo y luego se sentó
frente a mí.- Porque después crecen.
-Reí.- Tiene siete días mami.
- Por eso… ¡Ya creció una semana! –Reímos.-
- ¿Queres comer algo?
- Comí recién, no te preocupes.
- ¿Segura?
- Sí hija, tranquila. Contame cómo están, cómo se porta.
- Bien, creo… -Reí.- Pensé que iba a ser más terrible.
- ¿Él o vos?
- La situación, pensé que no iba a saber qué hacer.
- ¿Viste que te dije que no tenías que preocuparte?
Sonreí y Bruno comenzó a buscar mi pecho, lo dejé, pero comenzó a inquietarse y
a llorisquear… Quise pararme para buscar la almohadita y mamá me lo impidió.
- ¿Qué necesitas?
- La almohada para darle la teta.
- ¿En dónde está?
- En mi cuarto.
- Yo la voy a buscar.
- Gracias ma.
Mi mamá me alcanzó la almohada y comencé a darle la teta.
- Te juro que no puedo creer verte así. –Me dijo sonriendo y yo le devolví la
sonrisa.- Te queda tan lindo tu bebé.
- Gracias mami.
- De verdad, me llenas de orgullo. –Acarició mi mejilla.-
- No me hagas llorar ma.
- Te digo la verdad.
- Bueno, gracias. Estoy muy feliz.
- Se te nota, igual te veo los ojitos tristes. ¿Pasa algo? ¿Es por Máximo?
-Negué con mi cabeza.- Después te cuento. ¿Puede ser?
- Sí, obvio. Termina con el gordito.
Después de un rato, Bruno estaba dormido sobre mí y no había manera de pasarlo
a su moisés.
- ¿Qué pasa hija?
- Pedro.
- ¿Qué pasa con él?
- Dice que está enamorado de mí. –Suspiré.- No sé, no entiendo.
- ¿De verdad?
- Sí ma, el otro día me besó.
- Ese chico es hermoso.
- ¡Pero es mi amigo ma!
- ¿No te gusta ni un poco?
- No sé y eso es lo que más me duele, no quiero lastimarlo.
- ¿No sabes si te gusta?
- Lo que hace por nosotros me puede, me mata de amor. Estuvo presente hasta en
el parto. –Suspiré.- Pero… Nunca lo vi como algo más que mi amigo.
- Hasta ahora.
- Puede ser.
- ¿Puede ser?
- Me cuesta pensar en algo que no sea Bruno en este momento.
- ¿Pero eso quiere decir que no le cerras la puerta?
- Eso quiere decir que no sé ma. No sé.
-Tomó mi mano.- Yo entiendo por lo que estás pasando, pero no te duermas porque
los hombres no nos esperan eternamente…
- Sí, lo sé. ¿Pero vos me entendes que no puedo pensar en estar con alguien
ahora? ¡Y menos con mi mejor amigo!
- Sí, obvio que te entiendo hija. Solo es un consejo.
- Gracias mami.
- De nada hija, y si de verdad te pasa algo, olvidate que es tu amigo.
- Me cuesta un poco.
- No creo que exista mejor hombre para que esté a tu lado… Tenes un hijo y eso
siempre va a condicionar las cosas, él lo ama.
- Lo sé, pero en este momento no sé que quiero… Y no quiero hablar más del
tema.
- Está bien. ¿Queres que haga mate?
- Dale.
- No estés triste, disfruta de esta hermosura. –Dijo posando su mano en la
espalda Bruno, yo le sonreí y me fui.-
-
“Pau, perdón que te joda otra vez. Estuve pensando mucho en lo que hablamos y
puede que tengas razón. Voy a alejarme, al menos por un tiempo… Pero no me
alejo por mí, porque lo que yo siento no va a cambiar. Me alejo por vos, para
que puedas pensar y aclarar lo que te pasa o lo que no te pasa.
De más está decir que siempre voy a estar para ustedes, eso no lo dudes nunca
Pau. Los amo, con locura…”
“Me hace mal lo que me decís.”
“¿Por qué?”
“Porque todo el tiempo estás pensando en mí antes que en vos y no quiero
lastimarte.”
“Por eso decido alejarme, para que pienses en lo que te pasa y después me lo
digas… Te prometo que si no queres saber nada conmigo, yo me alejo para
siempre. Aunque me duela.”
“No sé si es eso lo que quiero.”
“¿Y qué es lo que queres?”
“No puedo saberlo en este momento. Perdón otra vez.”
“Perdón te tengo que pedir yo, te caí con todo esto en el momento menos
indicado.”
“No, ya está… Eso ya pasó. Fue cuando tenía que ser.”
“Pero quiero pedirte perdón.”
“No te preocupes por eso.”
“Bueno, está bien… Pero, prometeme que si necesitas algo con Bruno no vas a
dudar en llamarme.”
“Te lo prometo.”
“Gracias, por esto y por entenderme.”
“Te queremos mucho Pepe…”
“Y yo a ustedes, siempre.”
Es un sol pp! Me matan de amor sus actitudes! �� mimiroxb
ResponderEliminar