Nos despertamos muy temprano y la realidad era que mi cuerpo estaba
tomado por los nervios, de pies a cabeza.
Desayuné, casi obligada por mí misma y luego me cambié.
- ¿Ya estás? –Me preguntó.-
- Eso creo.
- Tranqui. –Posó su mano en mi hombro.- Va a estar todo bien.
- Es lo único que quiero.
- Vas a ver que sí.
-Sonreí y lo abracé.- Gracias por acompañarme.
-Me abrazó por la cintura.- No me lo tenes que agradecer, te lo dije un millón
de veces ya. –Reímos.- Dale. ¿Vamos?
-Me separé de él.- Vamos, dale.
Caminamos hasta la parada de colectivos y hacía demasiado frío.
- Estás helada. –Dijo tocando mi mano.-
- Sí, tengo frío. –Respondí.-
Él me abrazó y frotó mi espalda con sus manos. Sonreí y escondí mi cara en su
hombro, no sabía cómo era que me estaba manteniendo en pie.
El colectivo llegó luego de varios minutos y nos sentamos en la parte de atrás,
ya que estaba vacío. Recién arrancaba el recorrido y nosotros debíamos bajarnos
en la última parada. Era un viaje algo largo, sobre todo para el estado de
nervios en el que me encontraba.
Apoyé mi cabeza en el hombro de Pedro y él besó mi cabeza. Sonreí y cerré mis
ojos. Necesitaba serenarme.
- ¿Estás bien? –Preguntó.-
- Sí Pepe… Solo quiero que lleguemos rápido.
- Yo te aviso, no te preocupes.
Y no dijimos más nada durante todo el viaje, hasta que por fin estábamos por
llegar.
- Pau, ya casi llegamos.
-Abrí mis ojos y lo miré.- ¿Ya?
- Sí… ¿Se pasó rápido?
- Pensé que iba a ser más eterno.
- No, ya está.
Pedro se paró y me dio la mano.
- Gracias.
- Veni, agarrate. –Me agarré del caño.-
- ¿Tanto se nota que no puedo ni estar parada?
- Estás temblando.
-Suspiré.- Me muero de miedo.
- Tranquila… -Acarició mi frente y yo sonreí.-
- Eso intento, te lo juro.
Pedro tocó el timbre cuando el colectivo dobló y nos bajamos en la próxima
esquina.
- ¿No queres un café antes de entrar?
- Quiero llegar cuanto antes.
- Pero estás helada.
- Capaz adentro haya alguna máquina.
- Sino, salgo a comprarte.
-Sonreí.- Bueno, dale.
Caminamos la cuadra que nos separaba de la clínica y por fin llegamos, tenía
dos personas adelante nada más. Suspiré, algo aliviada.
Nos acercamos al consultorio en donde estaría el médico que me iba a atender.
Me senté y él se sentó a mi lado.
- ¿Queres un café?
- La realidad es que no me pasa nada.
- Pero estás helada.
- Sí, ya sé.
- Dale, al menos tomas un poco…
- Mmm…
- Voy a comprar. –Asentí y él se fue.-
A los minutos, trajo dos vasitos de café y volvió a sentarse a mi lado.
- Gracias. –Dije agarrando un vasito para tomar un poco.-
- De nada…
Tomé un poco y luego, lo sostuve entre mis manos. Suspiré y apoyé mi cabeza en
la pared que estaba detrás de la silla.
El médico llamó a la primera mujer y el pánico me invadió, miré a mi alrededor
y eran todas mujeres embarazadísimas… Claramente desentonaba en el lugar, me
sentía una nena en un mundo de grandes. Me miraban raro, me incomodaban.
Terminé mi café, tratando de no prestarles atención y Pedro tiró los vasitos en
un tacho. Volvió a sentarse a mi lado y tomó mi mano.
- ¿Quiénes se creen qué son? –Susurré.-
- No les prestes atención.
- ¿Vos viste cómo me miran? ¡Ni que fuera un bicho raro!
- Pau… No tenes qué preocuparte por estas minas ahora. –Acarició mi mano.-
Dale, no seas tonta.
- ¿Vos vas a entrar conmigo?
- Si queres, sí…
- Sí, quiero. –Suspiré.-
- Entonces sí.
- Gracias. –Dije y suspiré, cerrando mis ojos.- Quiero que me llamen.
- Ya falta poquito.
- No sé qué hacer para dejar de temblar.
Él, sin decir nada, me abrazó y acarició mi espalda.
Al rato, escuché mi nombre y me paralicé. Pedro se paró y me ofreció su mano,
le sonreí de costado y me paré.
Esa visita al médico fue la más extraña de toda mi vida, no podía dejar de
temblar ni de estar al borde del llanto. No sabía qué hacer, ni entendía qué
hacía en esa situación.
Por suerte, el médico me dijo que estaba todo bien y eso era lo único que me
serenaba.
Lo que me había caído como un baldazo de agua fría era que ya estaba de 14
semanas. ¡Catorce! Demasiadas y eso significaba, mucho tiempo menos para
solucionar todo lo que debía.
Me había extrañado mucho que hacia un par de semanas, había menstruado. El
médico me explicó que podría haber
sido un sangrado, pero que aún así, el bebé y yo estábamos perfectos.
Salí de la clínica y me desarmé, llorando. Lo miré a Pedro, sin saber qué
decir, y él volvió a abrazarme.
- ¿Viste qué iba a estar todo bien?
- Ahora viene lo más difícil Pepe.
- Lo sé Pau… Lo sé. –Besé mi mejilla.- Pero no llores, hey.
- Hago lo que puedo.
- Haces mucho.
- ¿Vos decís?
- Sí.
- Me encanta que quieras levantarme el ánimo, pero no me mientas.
- No te miento Pau.
-Me separé un poco de él.- Bueno, no importa eso. Me quiero ir de acá.
- ¿Queres que vayamos a mi casa o a otro lado?
- ¿A dónde puede ser?
- Podemos ir al Shopping a comer algo. ¿No queres?
- Mmm…
- Dale, así te despejas un poco.
- Bueno, está bien. Solo porque estoy con vos.
-Sonrió.- Dale, vamos…
Caminamos hasta el Shopping, ya que estábamos cerca y entramos.
Comimos unos tostados con unas gaseosas y luego, yo me fui al baño. Había
una cola interminable, pero sino iba al baño, explotaría.
Cuando salí, me costó encontrarlo a Pedro, pero lo localicé un par de negocios
más adelante.
- Perdón, había mucha gente. –Le dije.-
- No pasa nada… Veni. –Me dio la mano y me sacó de allí.-
- ¿Qué pasa?
- Vos seguime.
-Reí.- Bueno.
Caminamos hasta salir del lugar y cruzamos a la plaza de en frente, él quitó
una bolsita de su campera y me la dio.
- ¿Qué es? –Pregunté entusiasmada.-
- Vos abrilo…
Sonreí y lo abrí, eran un par de escarpines blancos… Sonreí inmensamente al
verlos y mis ojos se llenaron de lágrimas.
- Gracias Pepe, son muy lindos.
-Secó mis lágrimas.- No llores.
- Es que… -Suspiré.- Estoy tan segura de que mis viejos y Máximo van a
reaccionar mal, que saber que vos me apoyas en esto me hace muy bien.
- Toda la vida voy a apoyarte Chinita.
-Sonreí.- Gracias pendejo, de verdad. –Lo abracé.-
Es un dulce de leche! mimiroxb
ResponderEliminarQue linda historia y sobre todo lo bien q la contas!
ResponderEliminarMe encanta la historia, y lo increíblemente bueno que es Pedro!, de verdad no se de donde sacas inspiración para escribir tan genial. Todas tus historias me atrapan siempre. Espero el próximo! :)
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