domingo, 10 de julio de 2016

Capítulo 10.

Esa noche, estaba sola en la casa de mi abuela. Me bañé, para intentar terminar de relajarme y luego fui en ropa interior hasta el cuarto… En dónde me miré al espejo, de pies a cabeza. Sonreí al ver que una incipiente pancita se asomaba. Tomé mi celular y me saqué una foto en medio de las lágrimas. Me observé durante algunos minutos y luego me acosté en la cama, con mis manos sobre mi panza.

- Hola bebito hermoso, hola… -Hice una pausa.- Yo soy mamá. –Suspiré y entrelacé mis dedos, sin dejar de tocar mi panza.- Espero que estés bien ahí adentro, a pesar de todo lo malo que pasa acá afuera… Ya sé que estamos algo solos, pero yo te prometo que te voy a cuidar con la vida mi amor. –Dejé caer algunas lágrimas.- Siempre voy a estar con vos mi vida, siempre y voy a hacerle frente a lo que sea con tal de que vos estés bien. –Cerré mis ojos.- No dejo de imaginarte. ¿Sabes? –Hice una pausa.- Puede que haya sido un baldazo de agua fría enterarme que estás ahí, pero estoy tan feliz que no me importa. A pesar de todo el miedo, quiero tenerte ya en mis brazos, quiero conocerte y sentirte, poder olerte y llenarte de besos… Pero, sé que para eso falta bastante todavía. –Reí.- Y en todo ese tiempo que falta, mamá va a solucionar todo lo que pasa de este lado, así cuando naces soy toda tuya. –Hice una pausa y suspiré.- Te amo mi vida, te amo.

Sequé mis lágrimas y me acomodé, de costado para intentar dormir.

“Que descansen Pau, fue un día complicado.”

“No fue tan complicado porque estuviste vos Pepe… Vos también descansa y perdón por lo que te hice pasar.”

“No fue nada, de verdad. Lo hice porque me importas, me importan.”

“Gracias, te quiero.”

“Yo también te quiero Chinita.”


Apagué mi celular y no podía dejar de pensar en mis papás. Yo entendía que se enojaran, obvio que lo entendía, pero… Lo que me habían dicho era demasiado.

-

“¿Estás bien Pau? ¿Por qué no viniste?”

“Sí, estoy bien… La verdad es que no estoy como para ir a la escuela.”

“Solo quedan algunas semanas.”

“Por eso Pepe, ya tengo casi todo aprobado, ya fue.”

“Está bien, solo quería saber si estabas bien.”

“Estoy bien, gracias por preguntarme. ¿Me avisas si hay algo importante en el cole?”

“Sí, no te preocupes. Pensa en lo importante.”


- ¿Sabes algo de Pau? –Me preguntó Agos.-
- Recién hablé con ella, está bien, pero es lógico que no tenga la cabeza para venir acá.
- Sí, es verdad. Podríamos ir a hoy a visitarla. ¿No?
- Dale, me sumo.

-

Luego de desayunar, salí a caminar un poco, tenía miedo de cruzarme con Máximo, pero sabía por dónde solía andar asique, evité esos lugares.

Pasé por una casa de cosas para bebés y no pude entrar a mirar, a mirar todo. No sabía ni qué necesitaría, pero quería llevarme todo.

No me resistí y compré algunas cosas: un enterito blanco con unos ositos, un gorrito también blanco, algunas mediecitas, un chupete y un peluche de jirafa que me enamoró.

Salí, con una sonrisa del lugar y volví a mi casa… O a lo que estaría siendo mi casa. Busqué una caja y guardé las cosas que había comprado, junto con los escarpines que me había regalado Pepe y lo guardé en el placard.

Busqué mi computadora, rogando que me llegara alguna señal libre de wifi y por suerte, así fue. Luego, busqué un cuaderno y una birome…

Pasé eternas horas leyendo páginas de maternidad y anotando distintas cosas, desde cosas que tenía que saber hasta lo que necesitaba comprar. Al final de mi investigación, tenía escritas casi quince hojas. Reí. Estaba empezando a caer en la realidad y eso me hacía feliz.

- Vamos a estar bien mi amor, mamá te lo promete. –Dije mirando mi panza y acariciándola.-

Luego de releer un poco todo lo que había escrito, me preparé algo para comer con lo poquísimo que tenía en la heladera y volví a la cama. No tenía muchas ganas de moverme de allí.

La casa era pequeña, pero suficiente para lo que necesitaba. Tenía una cocina a modo de pasillo, por donde se ingresaba a la casa, al lado un living-comedor, también pequeño, un baño y dos habitaciones. En fin, no necesitaba mucho más.

Terminé de comer y me acosté, revisé mi celular y lo dejé a un lado. Tenía sueño.

-

Salimos de la escuela y fuimos juntos hasta la casa de la abuela de Pau. Tocamos timbre.

- ¡Al fin nena! –Dijo Agos y Pau rio.-
- Perdón, me había quedado dormida. –Dijo Pau.- Pasen.
- Perdón, no queríamos molestar… -Le dije.-
- No molestan, nunca. –Dijo cerrando la puerta.- ¿Quieren mate? No tengo mucho más. –Rio.-

Al ratito, estábamos en el living, tomando mate.

- ¿Cómo estás Pau? Te noto más tranquila. –Le dijo Agos.-
- Estoy un poco más tranquila, me siento mejor. –Sonrió.- Estar acá me calma, lo que me preocupa es saber de qué voy a vivir, mis ahorros no van a durar demasiado. Espero que mis viejos aflojen, pero no sé.
- Ya le vas a encontrar la vuelta. –Le dije.-
- Eso espero. –Respondió.-
- Vas a ver que sí. –Le dijo Agos y ella sonrió.-
- Me da un poco de miedo estar sola, no sé… Que mis viejos hayan reaccionado así, me mató. De Máximo lo sabía, pero de ellos… ¡No pensé que tanto!
- Ya van a aflojar Pau, estoy segura. –Le dije.-
- Me dijeron que aborte Pepe.
- Pero capaz no supieron como reaccionar… -Dijo Agos.-
- No sé, no sé qué pensar. –Dijo.- Pero no quiero hablar de eso.

Pasamos la tarde tomando mate y Agos se tuvo que ir.

- ¿Yo molesto o puedo quedarme un rato más?
- Nunca molestas Pepe.
-Sonreí.- Tu heladera está muy vacía.
-Rio.- Ya sé.
- ¿Te acompaño al super?
- No tengo un mango Pepe, tiro un par de días con lo que tengo.
- Tenes que alimentarte bien.
- Ya sé, tengo que comprar unas pastillas también.
- Entonces no se discute, vamos.
- Pero…
- ¡Vamos!
-Rio.- Bueno…
- Yo sé que no es la mejor circunstancia, pero tenes que cuidarlo. –Toqué su panza.-
- Lo sé, hoy le compré unas cosas… Pero no tenía la receta encima, por eso no compré las pastillas.
- Buscala y vamos a comprarlas.
- Dale, ahora vengo.

Paula buscó la receta y salimos del departamento. Compró las pastillas que debía tomar y pasamos por el almacén, al menos para que comiera algo de verdad.

- Tenes que cuidarte Pau.
- No me retes, me haces sentir mal.
- No quiero retarte, solo quiero que te cuides.
- Me cuesta sin un mango Pedro.
- Ya lo sé, pero no tengas vergüenza de pedir ayuda.
-Suspiró.- Estaba pensando en vender cosas por Internet.
- ¿Qué cosas?
- No sé, tengo que ver.
- Tenes que hablar con tus viejos, yo entiendo que vos quieras tener tu plata y me parece perfecto… Pero ellos capaz puedan ayudarte.
- Está complicado Pepe.
- Ya lo sé, pero al menos intentalo.
-Se encogió de hombros.- Sí, no sé.
- ¿Qué ideas tenes?
- ¿Para qué?
- Para vender en Internet.
- Los amigurumis.
- Mmm… Tengo una idea.
- ¿Cuál?
- Podemos hablar con mi mamá.
- ¿Para qué?
- Para que los venda en el negocio. ¿No estaría bueno?
-Sonrió.- Sí, posta que sí.
- ¿Vamos a verla al negocio?
- ¿Ahora?
- ¡Ya!
-Rio.- Bueno, dale.

Nos paramos y ella me abrazó, sin decir nada.

- Gracias por todo lo que estás haciendo por nosotros, te juro que cada cosa vale muchísimo.
- Haría mucho más por vos Pau. –La abracé con fuerza.-

8 comentarios: