viernes, 15 de julio de 2016

Capítulo 16.

Estaba en la clínica, con un dolor que no soportaba… Pero lo que menos soportaba era estar sola. Necesitaba que alguien me diera la mano.

Los médicos me habían dejado sola y mi panza estaba demasiado dura. Escuché que alguien tocó la puerta y entró Pedro. Sonreí al verlo.

Él se acercó a mí y me abrazó.

- No llores Pau, no llores.
-Suspiré.- Perdón.
- No, no pidas perdón. –Secó mis lágrimas.- ¿Cómo estás?
- No, no sé… Pero necesitaba a alguien conmigo.
- Acá estoy, no me voy a ir. –Sonreí y ella besó mi mano.- ¿Cómo están? –Tocó mi panza.-
- Me subió la presión y por eso me trajeron acá, si no me baja… Me van a inducir el parto.
- ¿Cuánto tenes que esperar?
- No sé. –Sequé mis lágrimas.-
- Bueno, trata de tranquilizarte. –Acarició mi frente.- Mientras más tranquila estés, mejor.
- Gracias por estar acá.
- No me lo tenes que agradecer tonta. –Hizo que cerrara mis ojos.- No llores más.
-Reí.- Siento que estoy bipolar.
-Rio también.- Bueno, pero tranquilizate así te baja la presión.
- Eso trato.
- Dale, yo me quedo con vos.

Apreté con fuerza su mano y él besó mi frente. Sonreí.

- ¿Qué hora es Pepe?
- Las nueve y veinte.
-Suspiré.- En diez minutos viene el médico.
- Tenes diez minutos para tranquilizarte. –Dijo comenzando a jugar con mi pelo con una mano y la otra, la llevo junto con la mía a su panza.-
- Pepe…
- ¿Qué Pau?
- Gracias, de verdad. Fuiste quién más estuvo conmigo durante todo este tiempo.
- No me lo tenes que agradecer, porque lo hago de corazón. –Sonreí y volvió a besar mi frente.- Dale, intenta relajarte.

Pasaron esos diez minutos y volvió al médico, quién me tomó la presión y al rato, tomaron la decisión de inducirme el parto y el pánico me invadió. Pedro sostenía con fuerza mi mano y se lo agradecía.

- ¿Usted es el padre? –Preguntó.-
- No… -Le dijo Pepe.- Solo un amigo.
- ¿Va a entrar con alguien a la sala de partos? –Me preguntó el médico.-
- No doctor.
- ¿Me deja un minuto a solas? –Le preguntó Pedro al médico.-
- Sí, voy a ir a buscar a la enfermera.

El médico se fue y él me miró.

- ¿Qué pasa Pepe?
- Solo es una propuesta eh, si no queres no me enojo.
- ¿Qué cosa?
- ¿Puedo entrar con vos?
- ¿Me hablas en serio?
- Obvio que te hablo enserio. –Besó mi frente.- Así no estás sola.
-Dejé caer una lágrima, de emoción.- Sí, por favor.
- Entonces voy a estar ahí.
- Gracias Pedro, de verdad.
- No me lo tenes que agradecer Pau, lo hago porque los quiero…
- Nosotros te queremos a vos.

Nos abrazamos y me largué a llorar como una nena.

- Me muero de miedo.
- No, tranquila… Tranquila.
- ¿Y si algo sale mal?
- Va a estar todo bien Pau, te lo prometo.

En ese momento, entró el médico con una enfermera y me revisaron.

Decidieron hacerme una cesárea y yo ya estaba en el quirófano, Pedro estaba a mi lado, tomando mi mano y eso me llenaba de paz.

Cuando lo escuché llorar fue como si el alma me volviera al cuerpo, la enfermera lo acercó a mí y no podía explicar lo que sentía. Toqué su manito y sentí que mi vida estaba cambiando para siempre.

Se lo debieron llevar para revisarlo y el médico coció mi herida, Pedro seguía a mi lado y mamá se había ido con Bruno. Yo lo único que quería era tenerlo conmigo.

Me llevaron a una habitación y casi no podía hablar por la anestesia, pero cuando escuché la puerta sonreí. La enfermera traía a mi hijo en brazos y lo posó sobre los míos.

- Hola mi amor, hola. –Susurré y besé su frente.- Sos hermoso bebé. –Y odiaba que no me saliera la voz.-
- Cualquier cosa que necesites, me avisas. –Me dijo la enfermera.- Te dejo con él. –Sonreí y ella se fue.-

Bruno estaba completamente tranquilo y yo no podía dejar de mirarlo, me largué a llorar como una nena y lo abracé contra mi pecho. Besé su mejilla y sentí su respiración calentita en mi hombro, sonreí sin dejar de llorar y me acomodé contra el respaldo de la cama… Acomodé a Bruno sobre mi pecho y él se acurrucó en mí, posé mi mano sobre su espalda y besé su cabecita.

- No puedo creer que estés acá mi amor. –Hice una pausa.- Te amo más de lo que te puedo explicar hijo. –Acomodé la mantita sobre su espalda y él movió su piernita, reí.- Perdón, perdón. Mamá deja de molestarte. –Reí.- Dormí mi amor, dormí que no te voy a soltar nunca.

Cerré mis ojos y sentía el calor de su cuerpecito sobre el mío…

- Te amo bebé, te amo. –Suspiré.-

Me dolía todo el cuerpo y no podía hablar, pero estaba con la emoción a flor de piel. No había pasado ni siquiera una hora con él y ya estaba segura de que nada iba a separarnos.

Después de un largo rato, él se movió y se apoyó sobre mí, con su otra mejilla… Buscando mi corazón. Sonreí y lo ayudé, posó su manito en mi pecho y besé su cabeza.

Busqué mi celular y le saqué algunas fotos a él y otras a los dos juntos, quería tener un recuerdo de este momento para siempre.

Quería que se despierte, quería que nos miremos a los ojos… Pero no me animaba a despertarlo.

- Quiero ver esos ojitos Bruno. –Susurré, porque no podía hablar de otro modo.- Despertate bebé… -Acaricié su espalda y él se acurrucó aún más en mí, yo reí.- Está bien, queres dormir.

En ese momento, entró el médico y se acercó a mí.

- ¿Cómo están? ¿Cómo te sentís?
- Bien. –Le sonreí.- Está durmiendo desde que llegó.
- Seguro se va a despertar con hambre… Podes llamar a la enfermera para que te ayude a amamantarlo por primera vez. –Asentí.- ¿Vos estás bien?
- Emocionada. –Reí.-
- Sí, obvio. Es normal. –Hizo una pausa.- ¿El papá no está, no? –Negué con mi cabeza.- ¿Queres que le diga a alguien de los que están con vos que pase?
- A Pedro.
- ¿El chico que entró al parto?
- Sí.
- Ahora le digo entonces.
- Gracias.
- No es nada.

El médico se fue y al ratito, entró Pedro.

- Hola, permiso… -Dijo entrando al cuarto.-
- Hola. -Respondí.-
- ¿Puedo pasar?
- Obvio.

Pedro entró al cuarto y se sentó a nuestro lado.

- Es hermoso. –Dijo mirándolo y acarició la mejilla de mi hijo.- Muy hermoso.
-Sonreí.- Me tiene embobada.
- ¿Vos cómo estás?
- Bien, en paz. –Dije.- Pero no puedo hablar mucho.
- Me doy cuenta. –Reímos y en ese momento, Bruno se movió.-
- Deja de moverte y despertate. –Dije riendo.-
- Tenes una cara de ansiedad.
-Reí.- Quiero mirarlo a los ojos…
- Ya se va a despertar, disfruta de que lo tenes acá.
-Sonreí y tomé su mano.- Gracias por estar, de verdad. –Besé su mano.- Tenías que ser el primero en conocerlo.
-Pedro sonrió y besó mi mano.- A vos por dejarme estar cerca. –Sonreímos y nos quedamos mirando a Bruno.- Tenes que disfrutarlo.
- Te lo prometo.
-Pedro besó mi frente.- Así me gusta.
-Reí.- Vos también vas a poder disfrutarlo eh.
- ¿Por qué me lo decís?
- Porque se te nota en los ojos que lo amas Pepe… -Le sonreí y él también sonrió.- Y porque me gustaría que tenga una figura masculina cerca, y que seas vos es lo mejor que puede pasarle a mi hijo.
- Lo mejor que puede pasarle a él, es tenerte a vos como su mamá. –Sonreí.-
- Gracias Pepe.
- A vos Chinita. –Reímos y en ese momento, Bruno comenzó a llorar.-
- Hola mi amor, hola. –Lo acomodé en mis brazos, mirándome.- Hola Bruno, soy mamá. –Besé su frente y me quedé mirándolo a los ojos, mientras él se tranquilizaba.-

4 comentarios:

  1. más tierno este caso me encantó
    espero que Pau se enamoré de Pepe ♡♡

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  2. Que lindo!!! 💙💙💙
    Muy emocionante y tierno la descripción de la llegada de Bruno! Ojalá esten juntos!! (Ya se que si pero como dice el titulo hay que "saber esperar" jaja)

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  3. Morí de amor! Super emotivo! mimiroxb

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  4. Me muero, que lindo capitulo!!, me encanta como escribis, te pasas en serio. Muy muy emocionante, me encanta Pedro, es un amor en serio, espero el próximo!

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