Ese mediodía, Bruno estaba en mis brazos, casi dormido y entró mi papá
al cuarto. Sonreí, un poco emocionada al verlo y él, sin decir nada, se acercó
a nosotros. Besó sentidamente mi frente y se sentó en una silla, frente a
nosotros, mirando a Bruno.
- Hola Brunito. –Dijo tomando la manito de mi hijo y yo sequé mis lágrimas.-
Hola bebé. –Y mi papá también lloraba.-
- No llores papi.
-Me sonrió.- Vos tampoco entonces. –Reímos y él secó mis lágrimas.- Te
felicito, es hermoso.
-Sonreí.- Es muy hermoso. –Hice una pausa.- ¿Sabes que recién estaba pensando
en algo?
- ¿En qué?
- En que siempre me había sentido un poco vacía, sentía que algo le faltaba a
mi vida… -Suspiré.- Y si bien, Bruno llegó en medio de una tormenta, tenerlo en
mis brazos hoy me hace dar cuenta que ahora estoy completa y que tengo un
motivo para vivir cada día de mi vida. –Hice una pausa.- Y te lo cuento, para
que no pienses que estoy mal… Porque sé que lo pensas, sé que te cuesta verme
así, verme mamá. ¿O no? –Él asintió.- Yo sé que sigo siendo tu nena y quiero
serlo para siempre. –Reímos.- Pero decidir tenerlo es la mejor decisión que
tomé en mi vida pa y no me arrepiento de nada. –Suspiré.- Quiero ser feliz con
y por él. –Hice otra pausa.- Y te juro que valoro muchísimo todo el esfuerzo
que haces por aceptar mi decisión y por ayudarnos, pero relajate, porque estoy
bien.
-Secó sus lágrimas y suspiró.- Perdón por mi reacción, te juro que todavía
estoy lleno de culpa.
- Eso ya pasó pa, solo quería que sepas lo que me pasa.
- ¿Vos estás feliz?
- Más que nunca en mi vida. –Lo miré a Bruno.- Mira lo que es…
-Mi papá besó mi mejilla.- Es hermoso y te va a llenar de amor toda la vida.
Mi papá me abrazó por el costado y tocó la cabecita de su nieto.
Luego de un rato, él volvió a su trabajo y yo no podía dejar de llorar. Bruno
dormía a mi lado y mi mano estaba sobre su pancita.
Cerré mis ojos y suspiré, necesitaba que mi papá me entienda y decirle todo eso
me había aliviado muchísimo.
Me acerqué aún más a mi bebé y besé su mejilla. Él giró y quedó frente a mí,
torpemente. Reí y acaricié su bracito.
- ¿Queres venir a upa de mamá? –Dije posándolo sobre mi cuerpo.-
Y sí, era obvio que cualquier excusa para tenerlo encima, la iba a usar.
…
Los días pasaron y nos habían dado el alta, papá nos llevó en su auto a mi casa
y les pedí, a él y a mi vieja, que me dejarán sola para llegar a mi casa.
Quería acomodarme con él, necesitaba terminar de conocerlo.
Abrí la puerta de mi casa con él en brazos, quién estaba despierto y mientras
entraba dije:
- Bienvenido a casa Bruno. –Besé su cabeza y cerré la puerta.-
Dejé el bolso sobre el sillón y con él en mis brazos, abrí las ventanas para
que entrara un poco de aire, hacia varios días que no estaba allí.
Fui con él hasta su cuarto y miraba para todos lados, reí porque nunca lo había
visto mover tanto sus ojitos. Apenas tenía 5 días.
Me senté en el sillón que tenía en su habitación y lo acosté en mis piernas,
acaricié su naricita y él me hizo una mueca. Sonreí.
- Esta es tu habitación mi amor… -Dije.- Acá vas a poder jugar todo lo que
quieras, acá vas a crecer. –Dije y me emocioné.- Ay, no puedo creer que estemos
acá. –Y dejé caer algunas lágrimas.- Lo soñé tanto… Y me costó tanto.
–Suspiré.- Que ahora es realidad y no puedo creerlo.
Lo posé sobre mi pecho, porque necesitaba abrazarlo y él posó sus manitos sobre
mi piel, así se quedó dormido.
Lo dejé en el moisés, el cual estaba en mi habitación y ordené las cosas del
bolso, la mayoría de las cosas eran para lavar y luego, me preparé algo para
comer.
Comí en mi habitación, me daba cosa estar mucho tiempo lejos de él a pesar de
que estuviera durmiendo.
“¿Ya están en tu casa?”
“Sí Pepe, llegamos hace un ratito.”
“¿Todo bien? ¿Necesitas algo?”
“Todo perfecto… Gracias.”
“Cualquier cosa me avisas.”
“Gracias, de verdad.”
“Nada que agradecer señorita.”
Sonreí y dejé caer mi torso en la cama… Aún sospechaba que él siguiera
enamorado de mí y eso me dolía demasiado.
Estaba demasiado pendiente de nosotros y si bien, eso me mataba de ternura,
quería dejarle en claro que no me pasaba nada amoroso con él y que necesitaba
que conozca a otras mujeres.
Suspiré y cerré mis ojos, intentando relajar mi cuerpo, no entendía por qué
estaba pensando eso en ese momento… Quizás porque todo lo sentía el triple.
Estaba a flor de piel.
Me quedé dormida.
-
Me moría por ir a la casa de Paula, pero entendía que era un momento solo de
ellos.
El problema radicada en que me moría por ser parte de esa familia y era
imposible.
Busqué mi celular, ya que había puesto de fondo de pantalla una foto de los
tres en la clínica y sonreí. Me daba cuenta que quería vivir con ellos para
siempre y no sabía cómo hacerlo.
Sentía que enamorar a Paula era imposible, si después de tanto tiempo y de
tanto haber hecho por ella no lo había logrado. ¿Qué más podía hacer?
Intenté escribirle una carta, pero me sentía un pelotudo. Tenía que decirle las
cosas en la cara y aunque sabía que no era el momento indicado… Necesitaba
hacerlo.
Estaba decidido.
-
Me desperté porque Bruno lloraba, lo tomé en brazos y noté que debía cambiarle
el pañal asique eso es lo que hice.
Después, me senté en la cama con él en mis brazos y la almohadita para darle la
teta, ya que estaba muerto de hambre y lo notaba porque apretaba con fuerza sus
labios… Lo había descubierto el día anterior y siempre se cumplía.
Levanté mi remera y desabroché una de las tiras de mi corpiño para comenzar a
amamantarlo, ayudándolo con mis dedos. Él, como siempre, apoyaba su manito en
mi pecho y yo no podía dejar de mirarlo… Él también me miraba.
Me tenía enamorada, embobada.
Cuando terminó de comer, acomodé mi ropa y luego de hacerle el famoso
provechito, lo acosté en mi cama boca arriba solo con su pañal, ya que hacía
mucho calor.
Besé toda su pancita, sus bracitos y su cuello y mientras lo hacía, él enredó
sus manitos en mi pelo, yo reí y las quité de allí, porque me estaba tirando.
Tomé sus manitos con las mías y llené de besos su cara, él no se quejaba y se
lo agradecía porque podría hacerlo durante toda la vida.
Se estaba quedando dormido y sonreí, continué besándolo hasta que su
respiración cambió. Estaba completamente dormido.
Me levanté con cuidado y lo dejé en el cochecito, para llevarlo al baño y poder
bañarme.
Le saqué una foto mientras dormía y se la envíe a Pedro.
“Para que veas que estamos bien, ajajaja”
Y sinceramente, no entendía por qué lo buscaba.
“¿Y la mamá? ¿Cómo está?”
“Acomodándome, recién me bañé, jajaja”
“Ah bueno, perfecto entonces. Está hermoso el gordito.”
“Podes venir a visitarlo cuando quieras.”
“Mañana después de la facu paso un rato. ¿Puede ser?”
“Dale, te vamos a estar esperando. Hasta mañana.”
“Hasta mañana, que descansen.”
“Vos también Pepe.”
Suspiré y dejé mi celular a un lado, debía hablar con él.
NECESITO LEER EL PROXIMO CAPITULO, Y SI EN MAYUSCULAS LO DIGO
ResponderEliminarME MUERO PORQUE TE IBA A DECIR QUE ERAS CRUEL POR NO HACER QUE PAULA SIENTA AUNQUE SEA ALGO CHIQUITO Y EL FINAL ES AHDAHFDAHGFDAHGFDAHGFDAGDFAH, me encanta como escribis, esta buenisima la novela, espero el próximo!
ResponderEliminar