Bruno había tomado la teta dos veces durante la madrugada y por suerte,
se despertó cerca de las nueve y media de la mañana, cuando volvió a tomar la
teta.
Me preparé un café con leche con algo para comer mientras lo tenía en mis
brazos y volví a mi cama, con él.
Desayuné con él a mi lado y luego, me acosté. Tenía mucha fiaca y quería
aprovechar que estaba tranquilo.
Aún me sentía rara… O especial. Era muy loco pensar que Bruno había estado
dentro mío la semana pasada y ahora lo tenía a mi lado. La emoción me recorría
el cuerpo todo el tiempo.
Posé mi mano en la pancita de mi hijo y besé su hombro. Él buscó mi cara con su
mano y yo sonreí, tomé su manito y la besé.
- ¿Qué pasa bebé? –Le susurré en su oído y él volvió a hacer lo mismo, yo reí.-
Me senté en la cama, con mis piernas flexionadas y lo acosté allí, para que con
sus manitos alcanzara mi cara y me acarició, a su modo, por un largo rato.
- ¿Queres conocerme? –Pregunté sonriendo y él continuó.- Porque yo también
quiero seguir conociéndote mi príncipe.
Yo claro que lo dejé, me daba cuenta que podría vivir en momentos así con mi
hijo para siempre.
-
Me costó bastante prestarle atención a la clase, pero aún así lo hice.
Es que no podía dejar de pensar en lo que iba a decirle a Paula, porque se lo
iba a decir. No había chances de que no ocurriera.
“Pau… ¿Puedo pasar ahora o preferís después?”
“Recién terminamos de comer, asique podes venir, no te preocupes.”
“Estoy saliendo de la facu.”
“Te esperamos.”
Salí de la universidad y por suerte, el bondi vino rápido… Cosa de que no
pudiera arrepentirme, aunque lejos estaba de hacerlo.
Viajé hasta la casa de Paula y me bajé para caminar las cuadras que me
separaban.
“Estoy en la puerta, te aviso por acá en
caso de que el gordito esté durmiendo.”
Y a los pocos segundos, ella abrió la puerta con Bruno en mis brazos.
- Está super despierto. –Dijo cuando me vio.- Hola Pepe.
- Hola… -La saludé y no podía dejar de mirar a Bruno.-
- Anda a lavarte las manos así lo agarras porque se te cae la baba. –Dijo
riendo.-
- Ah, porque a vos no. –Reímos.-
- Dale tarado, anda.
- Bueno, bueno.
Reí y fui a lavarme las manos, cuando volví lo agarré en mis brazos y él
rápidamente se instaló allí.
- Hola Brunito hermoso. –Dije y besé su cabecita.- ¿Cómo estás? ¿Cómo te trata
tu casa y tu mamá?
- ¡Hey! –Dijo atrás de mí.- Yo lo trato bien.
- Es una charla entre hombres.
- Ah, perdón. –Dijo riendo.- ¿Queres algo de comer Pepe?
- No, comí un tostado hace un rato.
- ¿Seguro?
- Sí, no te preocupes. Vení con nosotros.
Pau se sentó frente a nosotros y estiró su espalda.
- Tenes una carita Pau.
-Rio.- Estoy bien, de verdad.
- ¿Segura?
- Sí. –Sonrió.- Me tiene enamorada, no puedo estar mal.
- Es que es muy hermoso.
- Muy. –Dijo mirándolo.-
Pasamos un rato charlando y jugándole a Bruno, hasta que él pidió ir con su
mamá.
- ¿Te enojas si voy a darle de comer y a dormirlo?
- No Pau, tranquila.
- Me da cosa dejarte solo.
- Anda, de verdad… Yo me quedo leyendo unos apuntes. ¿O tengo que irme?
-Rio.- No tonto, lo duermo y vuelvo.
- Anda, de verdad.
- Bueno, dale. En un rato vuelvo.
Ella se fue con Bruno en brazos y yo suspiré.
¿Leer apuntes?
¡En lo único que podía pensar era en cómo le iba a decir lo que me pasaba!
Volvió luego de casi media hora, la cual se me hizo eterna.
- Pepe… Necesito hablar con vos. –Dijo muy directa, sentándose frente a mí.-
- Yo también Pau.
- Te lo voy a preguntar, sin vueltas.
- Está bien.
- ¿A vos te siguen pasando cosas conmigo?
-Suspiré.- Sí… Perdón, pero no puedo evitarlo.
- Yo lo sabía. –Suspiró.- Alejate Pepe, por favor… Te voy a hacer mal y no
quiero.
- No puedo estar lejos de ustedes.
- Tenes que conocer a otras mujeres y enamorarte de alguien que te corresponda.
- Pero yo estoy enamorado de vos. –Acaricié su mejilla y ella cerró sus ojos.-
- No Pedro, por favor.
- Me pasa con vos. ¡No puedo evitarlo!
-Me miró.- No quiero lastimarte, no te lo mereces.
- Ya te dije que estar cerca de ustedes no me lastima.
- Pero te impide que dejes de pensar en mí.
- Aunque esté en Alaska, voy a seguir pensando en vos y en Bruno. ¡Te amo
Paula!
Y en ese momento ella bajó su mirada, comenzando a llorar.
- Te amo a vos, con locura. –Repetí con lágrimas en los ojos.- Y lo amo a
Bruno, me muero porque sea mi hijo. –Le dije.- Y ya sé, ya sé que eso no es
así… Pero me gustaría ser algo parecido para él.
- No Pedro, no. –Me miró secando sus lágrimas.- Esto te va a hacer mierda.
- No puedo no estar cerca de ustedes. –Dije acercándome aún más a ella.-
- Pepe… Por favor. –Posó sus manos en mis hombros, tratando de separarme.-
- Dejame demostrarte que te podes enamorar de mí.
- Sos mi amigo Pedro.
- Vos también lo eras para mí y lo seguís siendo… -Suspiré.- Pero no pude
evitarlo.
- Andate Pepe, por favor.
- No Pau, no me voy a ir. –Acaricié su cuello y ella cerró sus ojos, dejando
que varias lágrimas caigan de ellos.- Y no llores. –Sequé sus lágrimas.-
- Nos hacemos mal así.
- No puedo dejar de amarte, te lo juro que lo intenté.
- Por eso tenes que alejarte. –Dijo mirándome.-
- No me voy a alejar, no es una opción.
- Bueno, para mí no es una opción lastimarte.
- No me lastimas.
- Estás enamorado de mí y yo te quiero como mi amigo.
- Y yo quiero demostrarte que me podes querer de otra manera.
- No Pepe, no… -Se levantó, dándome la espalda.- Vos sos mi amigo y nunca vas a
ser más que eso, perdón si te lastima, pero es la verdad. Y además, yo no estoy
en momento de intentar nada, con nadie.
La abracé por la espalda y besé su cuello, no pude evitarlo.
- Yo puedo esperarte todo lo que quieras.
- ¡Sos mi amigo Pedro!
La abracé aún más fuerte y cerró sus ojos.
- Te amo. –Susurré en su oído.- Y sé que siempre va a ser así.
- Esto no puede ser, es imposible.
Hice que diera media vuelta y quedamos frente a frente, la tomé por las
mejillas y necesitaba hacerlo. No aguantaba más.
- No lo hagas Pepe. –Suplicó y quiso separarse de mí, pero no la dejé.-
- Necesito jugármela.
- Por favor.
- Por favor vos… -Acaricié mi nariz con la suya y sentí un torbellino dentro
mío.- Dejate querer, sos hermosa… Yo sé que te hicieron creer lo contrario, sé
que te trataron horrible, pero acá hay un hombre que te ama de verdad, que te
ama con locura. A vos y a tu hijo. –Ella suspiró.- Y que si lo dejas, te va a
amar y cuidar toda la vida.
- ¿Pero vos no entendes que a mí no me pasa lo mismo?
- Sí, lo entiendo… Pero quiero demostrarte que sí podes hacerlo en algún
momento.
- Pepe… No me hagas esto y sobre todo, no te hagas esto.
- Hacerme esto es lo que deseo hace años.
Y no la dejé decir más nada, porque la besé muy suavemente. Dejando que sus
labios y los míos se encuentren lentos…
Disfrutando de aquel beso que tanto había deseado y que no podía creer que
estaba sucediendo.
que lindo caso !!! espero que Pau empiece a sentían cosas por Pepe
ResponderEliminarAh nooo Camila!! No lo podes dejar ahí. Siempre seguis sorprendiendome, no imagine su primer beso asi.
ResponderEliminarAhora necesito saber que sintió Pau! Otra mas y no jodemos mas jajaja 🤔😉😄
Que lindos! Una historia para disfrutar.
ResponderEliminarNo te puedo creer!! No lo podes dejar ahi!! Ya quiero saber cual va a ser la reacción de ella. Y pp se pasa de tierno! mimiroxb
ResponderEliminar