martes, 19 de julio de 2016

Capítulo 20.

- No Pedro, para. –Dije alejándolo de mí.- Te estás mandando cualquiera.

Me terminé de separar de él y miraba al suelo, lo escuché llorar y no lo soporté. Lo abracé.

- Perdón. –Me dijo sollozando.-
- No llores, hey.
- Te juro que intenté mil veces dejar de amarte, pero no puedo Pau. No puedo.
-Suspiré y me separé un poco de él, sequé sus lágrimas.- Por eso te digo que te alejes, al menos un poco.
- No puedo estar lejos tuyo.
- Mi casa siempre va a estar abierta para vos, siempre. –Resalté.- Pero, al menos un poco, así podes conocer a otra mujer.
- Es que lo que vos no entendes es que yo no quiero conocer a otra mujer.
- ¿Te conformas con amarme en silencio? No entiendo.
- No sé Pau, pero lo que me pasa es muy fuerte.

Suspiré y me dejé caer en el sillón.

- Me siento horrible, quisiera que no te pase esto Pedro.

Se sentó a mi lado y tomó mi mano.

- Yo también quise evitarlo, pero no pude. Te juro que no pude.
- Quiero que seas feliz.
- Soy feliz estando cerca de ustedes.
-Sequé sus lágrimas.- Esto va a estar estancado toda la vida.
- No me importa.
- ¿No te importa?
- Tengo la ilusión de que algún día te enamores de mí.
- No me digas eso porque me haces mierda Pepe.
- Perdón, pero es lo que me pasa.
- Y lo que me pasa a mí es que te veo solo como mi amigo.
- Está bien, te entiendo.

Se paró y quiso irse, pero se lo impedí.

- Para, no te vayas así.
- ¿No me estás pidiendo que me vaya?
- Tenes razón.

Di media vuelta, para darle la espalda.

- Perdón, quizás me desubiqué con el beso, pero necesitaba hacerlo.

Y sin decir más, se fue.

Ni bien cerró la puerta, me desarmé en un llanto desconsolado y me dejé caer en el sillón, hecha un bollito.

“Te necesito amiga.”

“¿Qué pasó Pauli?”

“Pedro, me besó.”

“¿Qué?”

“Necesito hablar con vos, por favor…”

“¿Puedo ir ahora?”

“Sí podes, te lo agradecería.”

“En un rato estoy por ahí.”

“Gracias amiga.”

-

Salí de la casa de Paula con una ciclotimia de emociones que estaba por matarme.

Me había animado por fin y ese beso me había dado vueltas el mundo, pero era claro que a ella no le había pasado lo mismo y eso me mataba.

Me mataba no poder enamorarla porque lo que sentía por Paula era lo más real que había sentido en toda mi vida y estaba seguro de que no iba a poder arrancarme aquel sentimiento del corazón. Era lo que sentía. ¿Qué se suponía que podía hacer en contra de ello?

Ya había intentado mil cosas, conocer y estar con otras mujeres, con varias, pero ninguna logró hacerme sentir algo tan fuerte como ella… Incluso, algunas ni siquiera me hicieron sentir nada.

Es que sentía que ninguna podía ni arrancar al lado de Paula, porque Paula me enamoraba con tan solo existir. Sin esfuerzos…

Ya me había acostumbrado a amarla en silencio.

-

Cuando llegó mi amiga corrí a abrirle y ni bien la vi, la abracé.

- Hey Pau… No llores así.
-Suspiré.- Estoy demasiado sensible, no puedo evitarlo.

Y en ese momento, Bruno comenzó a llorar.

- Anda a lavarte la cara que yo voy a buscarlo. ¿Queres? –Me dijo Agos.-
- Seguro tenga hambre.
- Bueno, pero mientras te lavas la cara yo lo entretengo. Después hablamos. ¿Te parece?

Yo asentí y fui a lavarme la cara, luego le di la teta en mi cama, con mi amiga haciéndome compañía y yo trataba de tranquilizarme con la mirada de mi hijo.

- Despacito mi amor. –Dije porque se estaba ahogado.-
- Está desesperado. –Dijo Agos riendo y me contagió la risa.-
- Está nervioso…
- Porque vos lo estás.
- Ya lo sé, pero no puedo evitarlo. –Suspiré.-
- ¿Queres que haga té?
- Mmm… Dale.

Agos se fue a preparar té para las dos y yo terminé de darle la teta a mi hijo.

Al rato, Bruno estaba completamente tranquilo acostado en mi cama, yo estaba sentada a su lado, haciéndole mimitos en su espalda y Agos frente a nosotros.

- No quiero lastimarlo Agos. –Dije tomando en brazos a Bruno.- Me mata, me mata verlo así… No sabes como lloraba. –Suspiré y lo acomodé a Bruno en mi pecho, tenía los ojitos entre abiertos.- Me besó, me besó sin escalas.
- ¿Y a vos no te pasó nada, nada Pau?
-Suspiré.- Es mi amigo Agos.
- ¿Pero no se te movió nada?
- No sé. –Respondí dubitativa.-
- ¿No sabes?
- No.

Y no respondí más nada, tan solo mimé a mi hijo hasta que se quedó dormido y lo dejé en su moisés.

Me levanté para irme al living y mi amiga me siguió.

- No sé qué me pasó. –Hice una pausa.- Estoy en una situación especial, no es una excusa. –Dije.- No puedo pensar en otra cosa que no sea mi hijo.
- ¿Eso quiere decir que el beso te gustó?
- Eso quiere decir que no puedo pensar en eso.
- Te gustó entonces.
- No quiero que dejemos de ser amigos.
- Pero lo vas a hacer mierda.
- Eso es lo que me preocupa, y no lo entiende.
- ¿Qué le dijiste?
- Que las puertas de mi casa siempre iban a estar abiertas, porque es la verdad, pero que se alejara al menos un poco para conocer a otras mujeres.
- Yo no debería decirte esto. –Me dijo.- Pero ya lo intentó mil veces y no puede dejar de amarte Pau.
-Suspiré.- Me siento una mierda.
- No es tu culpa.
- ¿Y por qué se enamoró de mí?
- Porque pasó…

-

“Pau… Yo sé que olvidarme de vos es imposible, lo sé.
Lo siento, es la verdad… Te duele a vos y me duele a mí. Perdón, pero no puedo evitarlo.
Entiendo que busques que nos alejemos, entiendo que quizás sea lo más sano y te prometo intentarlo, pero no me prives la posibilidad de verlo crecer a Bruno… Yo sé que es complicado, pero también sé que no aguantaría demasiado tiempo sin verlos, porque los amo con locura.”

“Yo lo único que te pido es que te cuides y que hagas tu vida como te lo mereces, siempre que vengas a mi casa vas a poder entrar. Siempre Pepe.”

“Gracias, me hace bien saberlo.”

“No lo dudes nunca.”


“¿Estás enojada?”

“No, pero me siento rara…”

“¿Por el beso?”

“Prefiero que lo dejemos ahí.”

“Bueno, está bien. Perdón otra vez, sé que me desubiqué.”

“Ya pasó.”

3 comentarios: