Bruno crecía y yo sentía que lo hacía a pasos agigantados. Ya tenía un
mes y cada día me enamoraba más de mi bebé.
De a poquito, comenzaba a agarrar algunas cosas, sobre todos mis dedos y movía
con más fuerza sus extremidades. Dormía un poco más de corrido, solo un poco y
bostezaba.
- Buen día mi amor. –Dije acercándome a su moisés, en donde lo había dejado
cuando me levanté.- Buen día. –Repetí acariciando su nariz y él estiró sus
bracitos.- A ver… Veni.
Lo tomé en brazos y besé su cabecita.
- Me parece que hay que cambiarnos el pañal. –Dije revisándolo, pero él buscaba
mi pecho.- Para un poquito mi amor. –Le dije.-
Busqué el cambiador y cambié su pañal y su ropita. Estaba acostado en la cama,
con uno de sus muñequitos. Mis manos acariciaban sus piecitos y él miraba para
todos lados.
Quité el muñeco de sus manitos y acaricié toda su cara… Amaba que sea tan
mimoso y pegado a mí. Lo tomé en mis brazos, luego de desacomodar mi ropa y le
dí de comer.
- Tenías hambre. –Le dije riendo.- Tranquilo que te vas a ahogar che.
-
Habían pasado varios días y la verdad es que me costaba horrores estar lejos de
ellos. Agos era mi punto de contacto, pero solo para saber que estaban bien,
porque no quería meterla en el medio.
Ese día debía cursar a la mañana y trabajar a la tarde... Y desde que habíamos
dejado de vernos esos eran mis días preferidos, para no pensar en cuánto los
extrañaba.
Estaba revisando mi celular en el recreo y Paula había subido a Facebook una
foto de Bruno. No pude evitarlo y le hablé:
“No puede estar tan hermoso ese gordito Pau, me enamoré de la foto que
subiste.”
“Jajajaja, te juro que se me cae la baba.”
“Está hermoso, de verdad. Te felicito.”
“Gracias Pepe. ¿Cómo estás?”
“Mmm… En la facu. ¿Vos?”
“Tejiendo un poco mientras el peque duerme.”
“Tengo muchas ganas de verlos.”
“No sé si es el momento.”
“¿Y cuándo va a serlo?”
“No, no sé.”
“Quiero verlo a Bruno al menos.”
“Inevitablemente me vas a tener que ver a mí.”
“¿Y no puedo ir con Agos? Por si te pongo incómoda.”
“No sé Pepe, dejame pensarlo.”
“Bueno, está bien… Perdón si me mandé y no tenía que hablarte.”
“No, no pasa nada.”
Guardé mi celular en el bolsillo y suspiré. La extrañaba de verdad y hablar con
ella me hizo notar que la extrañaba más de lo que creía.
Y no solo la extrañaba a ella, sino también a Bruno.
-
Dejé el tejido a un lado y lo miré a mi hijo.
- No sé qué hacer… -Suspiré acariciando su bracito y él abrió sus ojitos.- Perdón,
no quería despertarte mi amor.
Su manito buscó mi dedo y lo presionó. Sonreí.
- Te amo tanto Bruno. –Acaricié su frente.-
Sentía que él podía sentir lo que me pasaba y que yo podía sentir lo que le
pasaba a él. No sabía cómo, pero podía sentirlo.
Después de algunos minutos, lo apoyé sobre mi pecho y lo abracé con mi mano
libre, porque no soltaba mi dedo.
- Me llenas de paz hermoso.
Cerré mis ojos y me quedé allí, con mi hijo. El amor de mi vida.
Había sido un mes complicado, pero feliz… Muy feliz.
-
Esa noche, salí del trabajo y volví a mi casa. Cené, casi por obligación y me
encerré en mi cuarto.
Otra vez estaba llorando y por ella. Me sentía el pelotudo más grande del
mundo, la amaba cada día más y eso me pasaba hacia muchísimos años.
¿Cuánto tiempo más iba a tener que soportar esta situación?
Necesitaba poder amarla de verdad…
U olvidarla.
Pero así, no podía seguir. No podía más.
-
Luego de cenar, con Bruno tranquilo en su cochecito, lavé las cosas y ordené la
cocina. Cerré toda la casa y fui en busca de mi hijo.
- Es hora de bañarnos. –Dije alzándolo.- ¿Qué te parece? –Pregunté acariciando
su nariz con la mía.-
Llené su bañera, dentro de la bañera de mi casa y luego quité su ropita y su
pañal. Lo acosté allí, sosteniéndolo con mi mano y él hizo una mueca de
satisfacción.
- ¿Está linda el agüita? –Pregunté riendo.-
Lo bañé y luego de secarlo, le puse su pañal y lo envolví en una manta de
polar… Quería cambiarlo, pero él no me dejaba. Estaba pegado a mí.
- ¿Qué pasa mi amor? ¿Qué pasa? –Susurré y apagué la luz del baño, fui con él
hasta mi cuarto y me acosté con él sobre mi pecho.- ¿No tenes hambre? –Pregunté
extrañada.-
Quise despegarlo de mí, pero comenzó a llorar.
- No, no mi amor… No. Sh… -Dije volviendo a acomodarlo sobre mí y acaricié su
espalda.- Tranquilo que mamá se queda con vos.
Bruno de a poco se tranquilizó, pero seguía despierto. Pude vestirlo y luego
volvió a acomodarse sobre mí. Era claro que esa noche íbamos a dormir juntos.
- Dormí bebé, dormí… -Susurré en su oído y besé su cabeza varias veces.-
Me quedé mimándolo, hasta que por fin se quedó dormido.
-
No me podía dormir y no soportaba que me pasara eso. Revisé el WhatsApp y vi
que estaba en línea, quise hablarle pero no me animé.
“Sos el causante de mi insomnio.”
Reí al leerlo.
“¿Y eso es bueno o malo?”
“Malo, porque Bruno se va a despertar dentro de un rato a comer y yo sigo
mirando el techo.”
“Uy, perdón entonces. Jajajaja”
“No sé qué hacer con vos Pedro… Y tampoco sé qué hago hablando con vos.”
“Porque nos tenemos confianza.”
“Sí, eso es verdad. Vos también sos la causante de mi insomnio igual eh.”
“Jajajajaja, perdón.”
“Intenta dormir Pau.”
“Vos también Pepe.”
“¿Hablamos mañana?”
“Puede ser. Que descanses.”
“Vos también.”
Q dura q es esta mujer! Seguro que Bruno también extraña a pp! mimiroxb
ResponderEliminarme encantaron los dos cap !!!♡♡♡
ResponderEliminarme encanta cesta historia escribís re bien
Me encanta leer esta historia y poder imaginarmela, eso solo me pasa cuando está bien escrito. Espero ansiosa el próximo capítulo ❤
ResponderEliminarBebossss
ResponderEliminar