lunes, 25 de julio de 2016

Capítulo 28.

- Mira lo que sos Brunito. –Dijo Agos tomándolo en brazos.- Ya te extrañaba. –Besó su mejilla y Bruno movió sus piecitos.- Ay, ay. ¡Te morfo todo!
-Reí.- ¿Queres que prepare mate?
- Dale…
- Necesito hablar con vos.
- Me doy cuenta con solo mirarte.
-Sonreí.- Me conoces mucho.
-Rio.- ¿Me lo puedo llevar mientras preparas el mate?
- Mira que me cuesta eh. –Reí.- Obvio gorda, llevalo…

Preparé el mate y después de un rato, Bruno se había quedado dormido en el sillón y el termo ya estaba vacío.

- Esos ojos hablan solos Pau.
- ¿Y qué se supone que dicen mis ojos? –Suspiré.-
- Que no sabes por dónde empezar.
-Reí, mordiendo mi labio.- No sé qué hacer gorda.
- ¿Con qué?
- Con Pepe.
- ¿Él te gusta?
- Me encanta. –Suspiré.- Me hace sentir muy bien.
- ¿Y entonces?
- Tengo miedo…
- ¿De qué?
- De que él me ame mucho más de lo que yo lo quiero…
- Él te ama…
- Lo sé, lo siento.
- ¿Y vos qué sentís?
- Que lo quiero…
- Bueno, pero lo tuyo con él es más reciente.
- Pero tengo miedo de no poder amarlo tanto.
- ¿Por qué?
- No sé. –Me encogí de hombros.-
- No dejes que el miedo te frene.
- Pasa que ahora no estoy sola.
- Pepe ama a Bruno.
- Sí, lo sé… Pero me refiero a que no quiero estar mal, porque mi hijo me necesita.
- Pero no podes olvidarte de vivir porque sos mamá.
- Sí, ya lo sé.
- ¿Y entonces? Pepe no va a hacerte mal.
- No, no es eso. Tengo miedo de hacerle mal yo…
- Pero vos lo queres… Se empieza así Pau.
- Me estoy enroscando demasiado.
- Pienso igual Pau.
- ¿Y qué hago?
- Deja que suceda.
- Me cuesta.
- Dejate llevar… Él te hace bien.
-Suspiré.- Sí… Muy bien.
- ¿Y entonces? No te frenes… Dale una oportunidad, no te das una idea de todo lo que te ama.
- Perdón por estar metiéndote en el medio.
- No me pidas perdón tonta, haría cualquier cosa con tal de que estén juntos y felices.
- Te quiero mucho amiga. –Dije abrazándola.- Gracias.
- Y yo te quiero a vos Pauli.

Agos debió irse a cursar y yo me quedé a solas con mi hijo… Me senté en el suelo, apoyé mi mano en su espalda y besé su naricita.

- Quiero cuidarte mi amor… -Suspiré.- Pero sé que Pepe te va a hacer bien, igual que a mí. –Y apoyé mi mentón en el sillón, comencé a acariciar la carita de Bruno y él esbozó una sonrisa.- Ay. ¿Por qué sos tan lindo? –Sonreí y él abrió sus ojitos.- Hola mi amor… hola. –Besé su frente.- Al fin te despertaste, ya te extrañaba. –Reí y él estiró sus bracitos.-

Yo me paré y lo tomé en mis brazos, acostándolo boca abajo sobre uno de mis brazos.

- Uy, me parece que hay que cambiarnos el pañal. –Dije caminando a mi cuarto.-

Cambié a Bruno y luego comió… Estaba demasiado tranquilo, mirando sus manitos acostado en la cama y me mataba de amor.

“Hola Chinita. ¿Cómo andan?”

Sonreí, hace mucho no me decía así.

“¿Chinita otra vez? Jajaja”

“¿Te molesta?”

“No, me encanta.”

“Entonces te voy a decir Chinita más seguido.”

“Tampoco te aproveches eh.”

“No sé, no sé… Jajaja”

“Jajajaja… Tonto. Estamos bien, Bruno juega con sus manitos y yo me estoy por poner a tejer. ¿Vos?”

“Saliendo del cine… Con ganas de verlos.”

“Mmm… Podes venir cuando quieras.”

“Estoy por tomarme el bondi.”

“Te esperamos entonces.”

Me acosté al lado de Bruno y me quedé mirándolo… Podía hacer eso toda mi vida y no era exagerado.

Escuché el timbre y fui con mi hijo en brazos hasta la puerta.

- Hola Pepe… -Dije abriendo la puerta y nos dimos un beso. Sonreímos.-
- Hola hermosa. –Me dio un beso.- Hola bebé hermoso. –Besó la cabeza de Bruno y yo sonreí.-
- Veni… Pasa.

Entramos al living y él fue al baño, cuando volvió prácticamente me sacó a Bruno de los brazos.

- Bueno… Creo que quedé afuera. –Dije riendo.-
- Podes venir eh…
-Reí.- ¿No queres comer algo?
- Mmm… Podría ser.
- Tengo budín. ¿Queres?
- Sí, dale. ¿Te ayudo?
- Me ayudas quedándote con él.
- Bueno, entonces aprovecho.

Reímos y fui a preparar algo para comer.

-

Bruno estaba muy cómodo en mi pecho y yo sonreía… Estaba verdaderamente enamorado de ese nene.

- Me encanta verlos juntos. –Dijo sentándose frente a nosotros.-
- A mí me encanta tenerlo cerquita.
-Sonrió.- Te llena de paz tenerlo encima.
- Exacto… -Tomé su mano y la besé.- Vos también me das paz.
-Sonrió.- Y vos a mí. –Se acercó a mí y me besó.-

Merendamos juntos y luego Bruno pidió por su mamá, porque tenía hambre.

Bruno no dejaba de bostezar y nosotros reíamos.

- Dormí mi amor… -Dijo acomodándolo sobre su pecho.- Tranquilo…
- ¿No queres que vayamos al cuarto Pau?
- No, que duerma acá.
- ¿Segura?
- Sí… ¿O queres dormir?
- No, no. Solo decía.
- Que se duerma y lo dejamos así estamos un ratito juntos. ¿Queres?
-Sonreí.- Sí, me encanta.

Me acerqué a darle un beso y acaricié su mejilla.

Cuando Bruno se quedó dormido, Pau lo dejó en su moisés y cuando volvió, se sentó sobre mis piernas y me abrazó por el cuello. Yo la abracé por la cintura.

- Ay, qué lindo que vengas para acá. –Le dije y besé su mejilla.-
-Sonrió.- Quiero estar cerca tuyo. ¿No se puede?
- Obvio que se puede… Y me encanta. –La besé.- ¿Cómo estás?
- Mmm… Bien. ¿Vos?
- ¿Por qué mmm?
- No, no sé. –Reí.- ¿Vos? ¿Estás bien? Tenes una carita…
- Estoy un poquito cansado.
- ¿No queres dormir un ratito?
- Quiero estar con vos.
- Podes dormir mientras yo tejo.
- ¿Tenes que tejer mucho?
- Tengo una entrega de 50 lechuzas el fin de semana.
- ¿Y cuántas tenes?
- Ninguna. –Reí.-
- ¿Y no puedo ayudarte?
- Mmm… Sí.
- Entonces trae, dale.
- ¿Seguro?
- Sí Pau, dale.
- Bueno, gracias. –Me besó.- Ya vengo.
- Dale.

Pasamos todo el día juntos… Ella tejía y yo rellenaba los cuerpitos.

6 comentarios: